Hagamos un ejercicio de imaginación. No muy exigente, solo hay que pensar en un empleado que, en el lapso de tres semanas, ofrece versiones distintas sobre el mismo tema: contradice a su jefe, se contradice a sí mismo, corrige lo secundario y evita lo fundamental. Y en todo ese tiempo, mantiene el cargo. Sonrisa en la cara, Toyota Hilux en la puerta del municipio. ¿Lo imaginaron? Bien. Bienvenidos, de nuevo, a la Secretaría de Protección Ciudadana de Zárate.
Mientras esperamos por el acta de lo ocurrido en la sesión, analicemos lo que han hablado ante los medios de comunicación. Agradecimiento especial a www.deltacom.ar por los videos que ilustran esta columna.
🗓️ El lunes: Matzkin habla y deja todo (supuestamente) claro
El pasado lunes, en una rueda de prensa, Marcelo Matzkin fue consultado sobre el estado de la Secretaría de Protección Ciudadana. Respondió con la serenidad de quien tiene todo bajo control: confiaba en sus funcionarios, nadie le había ocultado información, y no reestructuraría el área. Punto. Tres afirmaciones. Públicas. Grabadas. Sin matices ni condicionantes.
Si uno se queda con eso, el panorama es tranquilizador: el gobierno procesó la crisis, tomó las medidas que había que tomar, se dictó el Decreto 185/26 que apartó a Ferreyra, y sigue adelante. El responsable fue separado del cargo, el equipo sigue intacto, todo en orden. Una narrativa que cierra.
El problema, como tantas otras veces en esta gestión, es que la narrativa no sobrevivió a la primera declaración de Juan Manuel Iglesias.
🎭 El mismo día: Iglesias habla y deshace lo que armó Matzkin
Iglesias concurrió a la Comisión de Seguridad del Concejo Deliberante. No porque alguien lo haya convocado formalmente, vale aclarar: no hubo acto administrativo, no hubo resolución, no hubo nada. Fue porque alguien le pidió el favor, una invitación entre amigos, más o menos. Ya lo explicamos en detalle en Iglesias va a la Comisión: el circo sigue, pero ahora en una sala más chica. Pero fue. Y habló.
Al salir, el Secretario dijo dos cosas que merecen registro escrito, en mayúsculas si hace falta.
Primera: hubo reestructuración en el área. Así nomás. El Intendente afirmó el lunes que no reestructuraría nada pero su propio Secretario confirmó que ya lo habían hecho. La contradicción no necesita análisis sofisticado: está ahí, entera, desnuda, para quien quiera verla.
Segunda: se equivocó cuando dijo que quien investigaba al hijo de Ferreyra era la DDI de Escobar. Error. Era la DDI de San Pedro. Diferente departamento, diferente jurisdicción. Un detalle que, dice él, fue un simple error.
🔍 Un ‘error’ demasiado conveniente
Acá conviene detenerse, porque la corrección merece análisis. No el error en sí, que puede pasarle a cualquiera, sino lo que implica en el contexto de todo lo que Iglesias dijo antes.
Recordemos: semanas atrás, el propio Secretario había salido a declarar, con nombre, apellido y micrófono encendido, que conocía la situación de Ferreyra desde hacía tiempo. Que las sospechas sobre su hijo no eran ninguna revelación. Que él estaba al tanto.
Ya lo documentamos punto por punto: si Iglesias sabía, y Matzkin dice que nadie le ocultó nada…
La lógica más elemental lleva a una de dos conclusiones igual de incómodas: o Matzkin también sabía y mintió, o Iglesias no se lo contó.
Entonces: ¿alguien que afirmó tener conocimiento previo de una investigación judicial, que declaró estar al tanto de la situación desde hacía meses, se confunde con cuál DDI investigaba el caso? ¿Eso es lo que tenemos que creer?
Puede ser. Los errores existen. Nadie es perfecto. Pero también puede ser que esa primera versión haya sido, digamos, conveniente en aquel momento, y que la corrección llegara después de un llamado de atención, de una conversación, de alguien diciéndole que ese detalle no cerraba y había que ajustarlo. El resultado final es el mismo: Iglesias ‘se equivocó’. Qué alivio. Qué coincidencia.
Y si se equivocó en esto, la pregunta lógica es: ¿en qué más se habrá equivocado? ¿O en qué más nos va a ‘corregir’ todavía?
Lo que el Secretario cuidadosamente no mencionó
Acá viene la parte más importante. Y la que Iglesias dejó afuera con una precisión que da que pensar.
Corrigió la DDI. Reconoció la reestructuración. Pero no dijo absolutamente nada sobre el elefante que lleva semanas en la habitación: su propia afirmación de que conocía la investigación desde dos meses antes de la detención. Esa declaración, que lo pone en contradicción directa con el intendente, quien dijo haberse enterado recién cuando se produjo el arresto, quedó flotando en el aire. Sin aclaración. Sin corrección. Sin ‘me equivoqué en eso también’.
¿Por qué esa omisión tan prolija? Las opciones son pocas.
O Iglesias efectivamente sabía desde antes, el intendente mintió cuando dijo que nadie le ocultó información, y ese punto sigue siendo demasiado explosivo para tocarlo en público. O Iglesias no sabía y mintió cuando afirmó que sí sabía. O, tercera opción, la más zarateña de todas, hay una versión oficial en construcción, que se va ajustando de a poco con cada aparición pública, corrigiendo lo que ya no puede sostenerse sin tocar lo que todavía nadie puede probar que es mentira.
Ninguna de esas tres opciones es compatible con un gobierno que dice, mirando a la cámara, que nadie le ocultó información al intendente.
El patrón que ya conocemos, y que cansa repetir
No es la primera vez que lo señalamos. Y mientras el patrón siga repitiéndose, no va a ser la última. En el Palacio Municipal zarateño, la gestión de la información tiene su propia lógica: se dice lo que es conveniente decir en el momento, y después se ajusta lo que sea necesario ajustar cuando la presión aprieta. Los decretos con errores que se corrigen apurado en boletines de urgencia, las declaraciones que se contradicen entre sí, los anexos que se citan y no existen: todo forma parte del mismo modelo. Lo vimos en la sesión donde el Concejo Deliberante eligió el camino cómodo. Lo vemos acá también.
La secuencia de esta crisis ya es casi un manual. Matzkin dice A. Iglesias dice no-A. Iglesias dice B. Matzkin dice no-B. Iglesias corrige lo de la DDI pero no lo de los dos meses. Matzkin dice que no hay reestructuración. Iglesias dice que sí la hicieron. Y el Concejo, que tenía herramientas formales para exigir respuestas, prefirió la invitación informal y el encuentro sin acta vinculante.
La verdad es que da un poco de vértigo mirarlo todo junto. Dos funcionarios del mismo gobierno, hablando del mismo tema, diciendo cosas completamente distintas, y nadie, ningún organismo formal, ningún bloque deliberativo, ningún mecanismo institucional, les exige que se pongan de acuerdo. O mejor dicho: que digan la verdad.
La pregunta que sigue abierta, y no se va a cerrar sola
Dos semanas. Varias declaraciones. Dos protagonistas que se contradicen mutuamente y, a veces, consigo mismos. La pregunta que planteamos hace días, ¿quién es el mentiroso, Matzkin o Iglesias?, no solo sigue sin respuesta: ahora tiene más capas que antes y cada capa nueva tapa algo que tampoco se explicó.
Porque a la contradicción original sobre el momento en que Matzkin se enteró se le suma ahora la reestructuración que ‘no iba a haber’ y que ya se hizo, el DDI corregido, el conocimiento previo que nadie aclaró si existió o no, y la llamativa selectividad con que Iglesias elige qué errores reconocer y cuáles ignorar.
Cada declaración nueva abre más preguntas de las que cierra. Cada ‘corrección’ deja pendiente algo más importante que lo que se corrige. Y nadie, en ningún ámbito institucional serio, con acta y registro y consecuencias reales, le exigió a ninguno de los dos que cuente, de una vez y con precisión, qué sabía cada uno, desde cuándo lo sabía, y por qué el relato oficial cambió tantas veces en tan pocos días.
Eso, en cualquier gobierno que se tome en serio la transparencia, sería intolerable. Acá, en Zárate, no pasa nada… mientras pasa de todo.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
