El subsecretario apartado, el secretario que sí sabía y el intendente que, dice, no tenía ni idea. En el Palacio Municipal sobran los nervios y faltan las respuestas. En el Concejo Deliberante, la costumbre de no preguntar sigue intacta.
Buscando: Juan Manuel Iglesias
Cuatro horas de silencio. Dieciséis minutos de reacción. Un decreto con fe de erratas. Dos versiones incompatibles sobre lo que sabía Ferreyra.
No es un error de tipeo ni un descuido burocrático puntual. Es la consecuencia directa de una gestión que hace del desorden institucional su marca registrada.
¿El Ejecutivo municipal radicará la denuncia correspondiente contra el Hotel Days Inn? ¿Actuará de oficio alguno de los Juzgados de Faltas de Zárate? ¿O se harán los boludos como siempre?
Mucho hemos escrito respecto a las consecuencias de que el Secretario de Prevención Ciudadana Juan Manuel Iglesias no viva en Zárate. Y la verdad es que ya cansa repetir lo obvio, así que esta vez iremos directo al hueso con una serie de preguntas incómodas. Cortitas y al pie.
Un funcionario que no tolera la crítica, que bloquea en lugar de debatir, que miente en su Declaración Jurada, que usa bienes del Estado para su beneficio personal, que direcciona licitaciones, que contrata conocidos, es un funcionario que no respeta las instituciones democráticas. Es un funcionario no puede ni debe ser funcionario.
Está claro que hace rato que Iglesias tiene el boleto picado. Cualquiera que observe mínimamente la política zarateña lo sabe. Pero surge la pregunta: ¿a quién darle esa papa caliente que lo único que hizo Iglesias fue hornearla un poco más? Porque seamos honestos, el área de Seguridad en Zárate es tierra arrasada, y nadie quiere quemarse las manos ahí.
Cambian los gobiernos, cambian las caras, pero las prácticas oscuras… esas nunca cambian. Bienvenidos a la política zarateña, donde la ‘transparencia’ es tan clara como el río Paraná en bajante y donde los funcionarios hacen malabares entre el sueldo público y las facturas privadas con la agilidad de un prestidigitador de feria.
Los hechos están sobre la mesa. Los documentos, expuestos. Las mentiras de Matzkin, evidenciadas. El doble discurso, desnudado. La pulsión autoritaria de Iglesias, documentada.
En Zárate, la única cosa que realmente está protegida es la capacidad de nuestros funcionarios para mentirnos descaradamente mientras disfrutan de los privilegios que el cargo les otorga.