El subsecretario apartado, el secretario que sí sabía y el intendente que, dice, no tenía ni idea. En el Palacio Municipal sobran los nervios y faltan las respuestas. En el Concejo Deliberante, la costumbre de no preguntar sigue intacta.
Buscando: Alejandro Ferreyra
Cuatro horas de silencio. Dieciséis minutos de reacción. Un decreto con fe de erratas. Dos versiones incompatibles sobre lo que sabía Ferreyra.
Matzkin ha escalado el juego: ahora pretende disciplinar al empleado que osa pensar diferente, usando mecanismos de control que son más sofisticados que los que empleaba Cáffaro con su famoso ‘policía digital’ de redes sociales.
Si Matzkin sigue creyendo que ser intendente es equivalente a ser gerente de una empresa privada, los zarateños seguirán pagando las consecuencias de esa visión mediocre y peligrosa del servicio público.
Cuando las explicaciones oficiales no resisten el menor análisis y la ‘transparencia’ municipal se convierte en un festival de contradicciones.
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