Los análisis serios no se construyen con retazos unidos caprichosamente, sino con el estudio profundo de toda la información disponible. Eso es lo que diferencia el debate democrático de la operación de prensa o judicial. Y la ciudadanía, a esta altura, ya sabe distinguir perfectamente entre uno y otras.
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Hay cosas que en Zárate se repiten con una puntualidad casi admirable. El asfalto que…
En un Estado de derecho, los pagos se realizan en virtud de normas vigentes en el momento del pago. No de normas futuras. No de normas que todavía no existen. No de normas que se van a dictar retroactivamente para blanquear lo que ya se hizo. Esa es la diferencia entre institucionalidad y voluntarismo disfrazado de institucionalidad.
Los números del primer trimestre 2026 de la Municipalidad de Zárate son un ejercicio de ilusionismo contable. Donde los programas sociales más urgentes registran ejecución cero, los responsables públicos elaboraron metas tan irrisorias que el sistema las supera sin que nadie haga nada. Una historia de hambre que no se cuenta y asfalto que no se tiende.
Nadie pidió formalmente ni una sola modificación presupuestaria en el primer trimestre. Y sin embargo, como veremos, hay partidas que ejecutaron el 200%, el 1.000% o el infinito por ciento de lo que el Deliberante había habilitado.
El oscurantismo y la opacidad siguen campeando a sus anchas en el Departamento Deliberativo local.
Las personas jurídicas en las que el Municipio de Zárate es parte tenían hasta el 31 de marzo para rendir sus cuentas ante el Concejo Deliberante. No lo hicieron. Y el HCD, fiel a su costumbre, no dijo absolutamente nada.
en Argentina, las leyes no se cumplen: se administran. Y los que más habilidad demuestran en esa administración son exactamente los mismos que después dan clases de república y transparencia.
¿Qué dirán ahora quienes montaron el show en diciembre pasado? Quiénes aplaudieron, postearon, compartieron y pusieron corazoncitos en Instagram. Silencio, seguramente. Que es la respuesta habitual cuando la realidad hace un ruido demasiado fuerte.
Un gobierno que manipula el presupuesto manipula la realidad. Un pueblo que no lo lee se condena a financiar esa ficción.