La casta política local cerró filas con uno de los propios para que nada cambie, para que todo siga igual, para que el vecino siga siendo un espectador pasivo de una obra que se repite temporada tras temporada.
Buscando: María Elena Gallea
Al final del día, lo que estamos presenciando en Zárate no es construcción política. No es gobernabilidad. No es búsqueda del bien común. Es simple y llanamente negocio personal. Es la vieja y conocida práctica de usar el Estado como agencia de empleos para los amigos políticos. Es la puerta giratoria que gira y gira y gira, siempre con los mismos apellidos rotando de cargo en cargo.
El 7 de septiembre los vecinos dijeron ‘basta’. Que el proyecto de Matzkin no convenció. Y eso se tradujo en el Concejo Deliberante, pero en lugar de hacer autocrítica, en lugar de repensar estrategias, decidieron hacer lo que mejor saben: manipular las reglas del juego para seguir en la cancha.
La sesión de ayer fue apenas el primer capítulo de esta nueva temporada del circo político zarateño. Y si arrancó así, con irregularidades, un presidente que no estuvo a la altura, negociaciones a puertas cerradas, cuartos intermedios interminables y malabares legales, no queremos ni imaginar cómo va a terminar.
Puede pasar de todo en la sesión de hoy. O puede que no pase nada, que es lo más probable. Pero estaremos atentos, porque alguien tiene que hacer las preguntas incómodas en este Distrito.
El próximo viernes comienza una nueva etapa. Veremos si es mejor o peor que la actual… aunque por imposible que parezca, todo indica que continuará la debacle. Veremos si los nuevos equilibrios obligan a gobernar mejor o solo generan más acuerdos de pasillo. Veremos si la democracia zarateña madura o sigue siendo este circo que todos conocemos.
¿Qué opinarán Matzkin y los ediles abstencionistas sobre la privatización de NASA ahora que ‘el crá’ la apoyó abiertamente? ¿Seguirán con el cuento de que ‘no tenemos información suficiente para opinar’? ¿O finalmente asumirán que están del lado de la privatización pero no se animan a decirlo?
¿Tendrá consecuencias electorales mañana?
Este episodio del festival benéfico es apenas un capítulo más en la larga saga de opacidad que caracteriza a la gestión de Marcelo Matzkin. No es el primero, infelizmente no será el último.
Había un reglamento que cumplir, y La Libertad Avanza pretendía violarlo. Pero en la Argentina de los últimos años, donde las instituciones son más sugerencias que normas, cumplir un reglamento parece casi un acto revolucionario.
La UCR Zárate cambió dignidad por cargos y hoy es mascota obediente de Matzkin y Milei.