La urgencia, ya se sabe, es relativa. Depende de quién la sufre. Para los vecinos zarateños que vienen soportando el colapso sostenido de la Secretaría de Protección Ciudadana, la urgencia tiene cara concreta: patrulleros que no patrullan, puestos creados que nadie ocupa, y un secretario, Juan Manuel Iglesias, que lleva años acumulando cuestionamientos sin que nadie en el poder le haya pedido todavía que explique algo en serio. Para los concejales zarateños, en cambio, la urgencia tiene otra cara. Tiene cara de zamba.
Así fue la sesión del 4 de junio en el Honorable Concejo Deliberante de Zárate. O al menos así quedó en acta para la memoria de los zarateños y de quienes la siguieron con alguna expectativa, que ya de por sí era poca.
🎵 Cuarto intermedio para una zamba. Literal.
Empecemos por lo más inverosímil, porque si uno lo cuenta sin contexto nadie lo cree: los concejales pasaron a cuarto intermedio para escuchar una zamba. No es una metáfora. No es un chiste. Es lo que pasó. En el mismo recinto donde se suponía que iba a debatirse, entre otras cosas, la situación de una secretaría municipal que concentra buena parte de las quejas ciudadanas sobre inseguridad, los representantes del pueblo encontraron el momento, y las ganas, de hacer una pausa para la música folklórica aprovechando la entrega de un reconocimiento a ‘Los Troperos’ tras haber alterado el Orden del Día.
Bien. Está bien. La cultura importa, nadie lo niega. Pero uno empieza a preguntarse si el problema no es la zamba en sí, sino lo que revela: que en ese recinto hay gente que genuinamente no siente que hay un incendio que que ellos deben apagar.
Y es que mientras los zarateños siguen preguntándose qué pasa en la Secretaría de Protección Ciudadana tras los escándalos en los que estuvo envuelta en los últimos días, los ediles eligieron el folklore. Hay que reconocerles la coherencia. Son totalmente inútiles.
🥘 Las mejores paellas de Zárate, según una concejal
No terminó ahí la cosa. Porque además, para que nadie se queje de que la sesión fue un monólogo, una de las concejalas presentes aprovechó su intervención para orientar gastronómicamente a la ciudadanía. Nos ilustró, generosamente, sobre dónde se comen las mejores paellas de Zárate.
Dato útil, sin duda. Quizás no para el vecino que no puede dormir porque escucha tiros, o para el que lleva meses esperando que alguien en la Municipalidad le dé una respuesta sobre la inseguridad en su barrio. Pero para alguien, seguro, es información valiosa.
Hay que entender que los concejales tienen muchas responsabilidades. No es fácil equilibrar la gestión legislativa con las recomendaciones culinarias. El servicio público exige sacrificios.
🌿 El delta, el trabajo y el trabajo de trabajar en el trabajo
También hubo espacio, en esa sesión memorable, para que otra edil explicara por qué un estudio sobre el Zárate insular y su delta era, y citamos de memoria porque la frase merece ser enmarcada, un gran trabajo que permitiría ayudar a hacer el trabajo en el que hay que trabajar.
Reléanlo. Tómense el tiempo.
No es que el tema del delta no sea importante, lo es, y mucho, para un Municipio como Zárate con grandes extensiones insulares, de hecho tiene más superficie de islas que territorial. El problema es la forma. Esa cadena de palabras que giran sobre sí mismas como un trompo sin destino dice todo sobre el nivel del debate que se da en ese recinto. Una frase que en apariencia lo dice todo y en realidad no dice nada. El idioma del poder local en estado puro.
📋 Una licencia ilegal aprobada por unanimidad
Ah, pero hubo votación. Claro que sí. El Concejo Deliberante no estuvo todo el día comiendo paellas imaginarias y escuchando zambas. También tuvo tiempo de aprobar, por unanimidad, una licencia ilegal.
Todos de acuerdo. Ni una voz disidente. Oficialismo y oposición, juntos como en los mejores tiempos, validando algo que no correspondía validar. Porque en Zárate hay cosas que trascienden las diferencias partidarias, y una de ellas, al parecer, es la capacidad de ponerse de acuerdo cuando se trata de hacer algo ilegal, lo que no se debe.
Esto no es nuevo, por cierto. El Concejo zarateño tiene una larga historia de votaciones que generan más preguntas que certezas. Lo que sí llama la atención es la fluidez con la que ocurre. Sin debate visible. Sin tensión. Como quien aprueba el acta de la reunión anterior.
Unrein, agradecido.
⏱️ La urgencia peronista que puede esperar quince días
Y llegamos al centro de la cuestión. El bloque de Fuerza Patria había impulsado un proyecto para citar al Secretario de Protección Ciudadana a dar explicaciones ante el Concejo. Las palabras que usaron fueron fuertes: hablaron de ‘profunda preocupación institucional y social en la comunidad’. Urgencia, en definitiva.
La realidad es que ya desde este sitio habíamos señalado los bemoles jurídicos de ese proyecto en relación con lo que permite la Ley Orgánica de las Municipalidades. Pero más allá de eso, lo que quedó expuesto el jueves es algo todavía más revelador: esa urgencia, no es tan urgente, puede esperar, al menos, quince días más. El expediente fue ingresado y enviado a Comisión. Es decir, a la gaveta. Al cajón donde las cosas van a dormir hasta que alguien recuerde que están ahí, o hasta que deje de ser políticamente conveniente mantenerlo encajonado.
Quince días, como mínimo, antes de que pueda volver al pleno. Si es que vuelve.
🎭 ¿Teatro político o simplemente negligencia?
Acá viene la pregunta que no podemos dejar de hacernos. Si Fuerza Patria creía genuinamente que la situación en la Secretaría de Protección Ciudadana era urgente, y tiene el volumen político para demostrarlo, ¿por qué no impulsó su propio proyecto sobre tablas en lugar de pasarlo a Comisión? ¿Por qué no forzó el debate en el pleno en lugar de dejarlo dormir?
Las respuestas posibles no son tranquilizadoras. O bien no era tan urgente como decían, y el proyecto fue una performance para el feed de Instagram. O bien hay negociaciones en marcha que la ciudadanía no ve ni sabe. Quizás, lo que es más preocupante, es que simplemente no saben cómo hacer su trabajo con eficacia.
Cualquiera de las tres opciones es un problema. La primera es hipocresía. La segunda es opacidad. La tercera es incompetencia. Elige la que más te incomode, porque en Zárate las tres conviven sin demasiadas contradicciones.
Mientras tanto, la gestión Matzkin sigue acumulando preguntas sin respuesta sobre seguridad y los zarateños siguen esperando que alguien, en algún lugar de la cadena de responsabilidades, sienta algo parecido a la urgencia real.
🗺️ Narnia está en Zárate. Y tiene quórum.
Los concejales, está claro, viven en otro mundo. Un mundo donde las sesiones pueden pausarse para un número musical, donde las recomendaciones gastronómicas caben en el tiempo legislativo, donde las frases circulares sobre el trabajo de trabajar pasan por argumentación política, y donde aprobar algo ilegal por unanimidad es apenas un trámite.
Un mundo donde la ‘profunda preocupación’ por la seguridad no alcanza ni para sostener un proyecto propio en el recinto.
Al final de cuentas, no pasó nada grave en la sesión del 4 de junio. O al menos eso parece desde adentro del recinto. Desde afuera, desde los barrios, desde los vecinos que llevan meses esperando que algo cambie en la Secretaría de Protección Ciudadana, la historia tiene otro color.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
