Tercera entrega. Ya mostramos la fotocopia de San Miguel, las armas que Iglesias niega y Matzkin reivindica, y los pasajes que se contradicen sobre inteligencia criminal. Hoy vamos por las preguntas que ninguno de los 54 artículos responde: cuánto cuesta, cuántos serán, quién debatió y si esto es una Policía o una repintada. Y detrás de las preguntas, la operación: el silogismo que convierte al propio fracaso en culpa ajena.
💰 El expediente donde la plata no existe
Empecemos por lo más simple. El art. 2° del proyecto promete que la ordenanza regula el ‘financiamiento’ de la fuerza. Cuarenta y cuatro artículos después, la promesa sigue sin cumplirse: no hay un solo peso estimado. Ni costo total, ni costo por etapa, ni impacto presupuestario, ni fuente de recursos, ni siquiera la metodología para calcularlo.
Esto no es una inferencia nuestra: es el registro público. Cuando Matzkin lanzó el paquete de nueve proyectos en el que venía envuelta la Policía, el 4 de marzo de 2026, la Agencia Noticias Argentinas constató que ‘el anuncio enumera ejes, pero no publica costos, plazos de ejecución ni impacto presupuestario’. El 24 de marzo, LA NACIÓN le dedicó una nota entera al proyecto tampoco encontró ni un número: solo la ambición de las armas.
¿Y qué dice el texto cuando habla de dinero? La respuesta es peor que el silencio. El único pasaje del proyecto donde aparece financiamiento real es el art. 8°, el de las ‘tareas adicionales’: el personal podrá prestar servicios pagos por terceros en shows, ferias y conciertos, a hora doble más un 50% por equipamiento, abonados 48 horas antes a una cuenta especial municipal. La única cláusula financiera de la futura Policía es un tarifario de alquiler. La única ‘fuerza de seguridad’ que el proyecto sabe cómo pagar es la que vigila recitales privados.
Mientras tanto, el Municipio que quiere crear este cuerpo es el mismo que durante más de la mitad de su mandato mantuvo a gran parte de los miembros del COZ trabajando como monotributistas del sector seguridad, y que solo accedió a incorporarlos a la plantilla municipal tras la protesta gremial luego de los sucesos de fines del mes pasado. El que no paga en fecha a la prevención que ya tiene, promete un cuerpo de policía nuevo. Policía que llega con gastos que nadie cotiza: chalecos obligatorios, cámaras corporales, móviles blindados, cobertura médica integral, psicólogo permanente para el grupo familiar, honras funerarias, mínimo una cámara cada mil habitantes ‘en ningún momento menos’, y de la caja, ni la firma.
Sobre esto cabe un dato político que ya señalamos en la primera entrega y que aquí se vuelve estructural: la fuerza arrancaría el 1° de enero de 2029 (art. 6°). Es decir, después de las elecciones de 2027 a las que Matzkin ya se lanzó a la reelección. Uno de los dos: o gana y le toca financiar la promesa sin números, o pierde y la factura se la hereda al próximo gobierno. En ambos casos, la plata que falta hoy la va a buscar alguien que no firmó el proyecto. Que se empiece a acostumbrar: es exactamente el método del Expediente 468/26 del CGC y sus veinte años de regalo, del que ya dimos tres entregas y del que sigue sin aparecer un número público que explique nada.
👥 Una planta sin número
Segunda pregunta sin respuesta: ¿cuántos efectivos tendrá? Cincuenta y cuatro artículos, régimen de personal completo, escalafón, carrera, ascensos, jubilaciones, reincorporaciones de retirados, y ni un solo artículo dice cuánta gente integra, como mínimo, la fuerza. No hay número de agentes previsto, no hay estructura de cargos cuantificada, no hay dotación por zona ni por turno. Una Policía es, ante todo, una cantidad de personas organizadas. El proyecto legisla la organización y omite la cantidad.
¿Y quién llena el vacío? El art. 44°: el Intendente fijará los cupos de ingreso ‘de acuerdo a los cargos creados o financiados’. Léanlo despacio: el proyecto se aprueba primero y descubre su tamaño después, por decreto, según lo que el presupuesto de turno permita o no permita. El blanco no es un descuido: es el diseño. La fuerza será grande o chica no según la necesidad del distrito sino según la conveniencia de quien gobierne el día en que se decida.
Hay hasta poesía en el vacío. El art. 38° establece un cupo femenino no inferior a la quinta parte de la planta. Veinte por ciento. ¿De qué planta? De ninguna. El proyecto es, hasta donde llega nuestro conocimiento, la primera norma argentina en garantizar la paridad de la nada: el 20% de cero es cero, y ese resultado ya viene asegurado por artículo.
Y acá el vacío se cierra con otro artículo, el 19°: el personal que ‘a la fecha de inicio de actividades’ ya esté activo con más de doce meses ‘se considerará apto para su desempeño, previa capacitación de nivelación’. Traducción: los futuros policías ya existen y hoy trabajan en la prevención municipal. La semilla del cuerpo nuevo es el personal actual. Que nadie te diga que esto es una foto nueva: es la misma gente, con otro nombre en el pecho.
🎭 ¿Policía o repintada?
Lo cual despeja la cuarta pregunta: ¿esto es realmente una Policía? Matzkin mismo dio la respuesta sin querer en LA NACIÓN, el 24 de marzo: ‘no alcanza solo con un equipo civil de prevención; hay que crear una verdadera policía’. Entre el ‘equipo civil’ y la ‘verdadera policía’, según el propio papel del Ejecutivo, la diferencia son tres cosas: el nombre, la posibilidad de armas y el tarifario para eventos privados. Las funciones ya estaban: la videovigilancia y el monitoreo vecinal son ‘misión indelegable’ según el art. 8°, y es lo que hoy hace la prevención municipal. El mando ya estaba: el art. 33° subordina al Jefe ‘a través del Centro de Operaciones de Zárate’ y el art. 35° pone las unidades ‘funcionalmente’ bajo el COZ. La sede ya estaba.
El propio proyecto lo delata en el art. 36°: la dotación será ‘personal civil con funciones policiales’. Civil o policía: el texto no se decide, porque lo que está legislando no es una fuerza nueva sino el cambio de rótulo de la vieja, con un artículo que habilita armas de fuego agregado como accesorio. Y va a operar a través de un COZ que, como ya contamos en su momento, no existe legalmente: es la Dirección de Prevención Urbana rebautizada por decreto. Una Policía que funciona por intermedio de una entidad inexistente: eso es lo que hay sobre la mesa.
🤐 El debate que nadie convocó
Tercera pregunta: ¿quién participó de diseñar esto? Públicamente nadie. No hubo audiencia pública, el Municipio nunca publicó el texto, por eso lo publicamos nosotros, y lo poco que se trató fue a puertas cerradas: el 26 de mayo de 2026 Iglesias asistió a una reunión de comisión ‘tras una invitación de la Comisión de Seguridad’, sin acta pública, y en octubre el expediente siguió avanzando lejos de la vista de la ciudadanía.
Y buscamos. Buscamos posiciones públicas de los bloques, de los gremios, de organismos de derechos humanos, de colegios profesionales, de universidades, sobre el proyecto de Policía, y no encontramos ni un comunicado, ni un pedido de audiencia, nada.
En lugar de audiencias, gira mediática: el lanzamiento con nueve proyectos el 4 de marzo, la nota en LA NACIÓN el 24 de marzo, la entrevista de Iglesias en Deltacom el 20 de octubre negando lo que el texto habilita. La vida pública de esta Policía transcurre en pantallas, nunca en el recinto. Y eso es lo que nos trae al meollo.
🎲 El silogismo
Porque si se juntan las piezas, aparece la figura completa. Es un silogismo de manual:
- a) El Ejecutivo presenta un proyecto indefendible e invotable: copiado, contradictorio, sin plata, sin efectivos, sin marco jurídico resuelto. (Lo vimos en tres entregas; el expediente completo está publicado para que cualquiera lo verifique.)
- b) La oposición, con mayoría desde las últimas elecciones, lo frena o lo aplaza. Matzkin ya ensayó el agravio: el 16 de julio convocó a una conferencia para quejarse del Concejo, ’Voten por sí o por no, pero voten’, retrato de un gobierno que entiende el Deliberativo como trámite administrativo.
- c) Conclusión preparada: la culpa de la inseguridad es de quienes ‘traban’ el tratamiento del proyecto. Ya está escrita la coartada, y tiene dos citas textuales. La primera, de campaña: ‘Zárate seguro’, el lema con el que llegó al Ejecutivo. La segunda, de gobierno, en conferencia de prensa: ‘el municipio no tiene obligación de brindar seguridad’. Entre una frase y la otra hay un giro de 180 grados que necesita un responsable, y el responsable no puede ser él.
La cronología real que el relato necesita tapar es esta: llegó en 2023 prometiendo seguridad; la prevención municipal se fue desmoronando en escándalos, y entonces, en vez de reparar lo roto, se fabrica un artefacto comunicacional: proyectos sin númeraos, una Policía que arranca en 2029, armas que el Secretario niega y el Intendente reivindica, y un expediente sin dinero que duerme en el Concejo. El punto nunca fue tener una Policía: el punto es tener la foto de una Policía y un culpable. Mientras el proyecto duerme, el eslogan trabaja: ‘yo lo propuse, ellos lo frenaron’. Si lo aprueban, triunfó; si lo rechazan, campaña; y mientras duerme, también. Es agenda setting en estado puro: fabricar la realidad que conviene, porque la que existe, la de los vecinos, no da para foto.
🧾 Para que conste
- El proyecto no contiene ninguna mención a un peso: el art. 2° promete ‘financiamiento’ y ningún artículo lo regula. La única cláusula monetaria es el alquiler de la policía para eventos privados (art. 8°).
- No dice cuántos efectivos tendrá: el número queda librado al Intendente (art. 44°), y el cupo femenino, la quinta parte (art. 38°), se calcula sobre una planta inexistente.
- Nadie participó del diseño: sin audiencia pública, sin actas, sin posición pública documentada de partidos, gremios, organismos de derechos humanos ni colegios profesionales. Lo que hubo fue gira mediática (4/3, 24/3 y 20/10/2026).
- No es una Policía nueva: es el personal y las funciones de la prevención actual con otro nombre (‘personal civil con funciones policiales’, art. 36°), comandados por el COZ, que legalmente no existe. Lo único nuevo son las armas habilitadas y el tarifario.
- El arranque en 2029 pasa la factura al gobierno que salga de las elecciones de 2027.
- El silogismo está armado: proyecto invotable, freno opositor, culpa ajena. Las frases de campaña (‘Zárate seguro’) y de gobierno (‘el municipio no tiene obligación de brindar seguridad’) ya están en la vitrina.
Zárate no necesita una Policía-repintada, sin plata, sin número de integrantes y sin debate. Necesita que el debate se haga en público, con el texto sobre la mesa, con los números adentro y con la gente adentro: cuánto cuesta, cuántos serán, qué estatus jurídico tendrán, y qué pasa con la prevención actual, que hoy patrulla sin chalecos y cobra más tarde de lo que corresponde. Mientras eso no pase, cada día que el expediente duerme en el Concejo es un día más que el relato trabaja. Y cada vez que el relato trabaja, la seguridad de verdad, la de los vecinos, no la de las conferencias, espera.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
