La empresa de transporte municipal cerró 2025 con pérdidas de $1.400 millones, la deuda con proveedores se triplicó y el único subsidio que Matzkin firmó con fondos zarateños no aparece registrado como tal. Así se rinde quien no rinde.
El 11 de junio de 2026, Zárate Transporte S.A.P.E.M. presentó ante el Honorable Concejo Deliberante la documentación correspondiente al Ejercicio Económico Nº 9, el correspondiente al año 2025. Una nota breve, casi timidísima, firmada por el Ing. Orlando Benchat, presidente de la empresa, acompañando Balance General, Memoria e Informe del Síndico. Cumplimiento formal, dirán. Y sí, técnicamente llegó, con meses de demora sobre lo que la Ordenanza 5054 exigía, pero llegó. Lo que llegó con el informe, en cambio, merece una lectura bastante más atenta que la que probablemente le dedicará el Concejo Deliberante, según sus antecedentes.
📉 La pérdida que más que se duplicó
El número más brutal del balance está en el Estado de Resultados. La empresa cerró el ejercicio 2025 con una pérdida neta de $1.409.465.728,27. No es un error tipográfico. Mil cuatrocientos nueve millones y medio de pesos.
Para entender la magnitud de ese número, vale la comparación con el año anterior: en 2024, la pérdida había sido de $592.076.432,44. Es decir, de un año al otro la pérdida se multiplicó por 2,38. El agujero casi se triplicó. Y todo esto medido en moneda homogénea, ajustado por inflación, que en 2025 fue del 31,55% según el propio balance.
Los ingresos por la prestación del servicio crecieron de $1.795.955.572,85 a $2.023.961.460,51. Un aumento del 12,7% en términos reales, lo cual estaría bien si no fuera porque el problema de fondo nunca estuvo en los ingresos tarifarios sino en los subsidios. Y ahí es donde todo se desmorona.
🚌 El subsidio que se evaporó: de $5.000 millones a $3.268 millones
En 2024, la empresa recibió $5.005.906.772,37 en concepto de subsidios (compensaciones tarifarias provenientes del Estado provincial y nacional, según la Nota 1.6 del propio balance). En 2025, esa cifra cayó a $3.268.522.299,53. Una reducción de $1.737 millones en términos reales, es decir, un 34,7% menos de subsidios nacionales y provinciales.
La Memoria lo explica con cierta amargura contenida. En marzo de 2025, la Secretaría de Transporte de la Nación modificó la estructura tarifaria vigente, reduciendo la Tarifa Teórica de Referencia de $1.222,03 a $840,37, lo que representa una caída del 31,23%, más cobros retroactivos por ajustes de meses anteriores. El impacto total sobre los ingresos fue, según la propia empresa, superior a los $400 millones, que golpearon directamente sobre el combustible, generando una deuda con YPF que al momento de la presentación del balance todavía se estaba negociando en cuanto a intereses y condiciones de pago.
Esa es la narrativa oficial. Y en parte es cierta: la quita de subsidios nacionales fue real, inconsulta, y tuvo consecuencias concretas. El problema, y aquí viene lo interesante, es lo que la empresa hace con esa narrativa, y lo que no dice.
🔍 El misterio de los $153 millones de Matzkin
El 7 de mayo de 2025, el intendente Marcelo Matzkin firmó el Decreto Nº 223/25, autorizando la transferencia de $153.000.000 a Zárate Transporte SAPEM. El texto del decreto era elocuente: fondos para pagar sueldos, la primera cuota del plan de cargas sociales de marzo y el anticipo de abril. La empresa estaba en crisis. El municipio salió al rescate. Hasta ahí, todo consistente.
Pero acá viene el detalle que no cierra.
La Nota 1.6 del balance define con claridad qué entiende la empresa por ‘subsidios’: ‘Corresponden a transferencias recibidas por parte de la Tesorería General de la Provincia de Buenos Aires y el Ministerio de Transporte de la Provincia de Buenos Aires en concepto de compensaciones tarifarias.’
Provincial. Nacional. Municipal: ausente.
El subsidio de $153 millones firmado por el propio intendente en mayo de 2025, el único instrumento legal con transferencia de dinero del erario zarateño que existe en el expediente, no aparece en la Nota 1.6. No figura como subsidio municipal. No tiene categoría propia. O está subsumido de algún modo opaco dentro de otra partida, o simplemente no está.
¿Adónde fueron esos $153 millones? ¿Cómo los contabilizó la empresa? El balance no lo aclara. El síndico, Juan Andrés Treffinger, no tuvo ‘observación que formular al respecto’. El auditor independiente, Cr. Franco Alejandro Marrone, emitió una opinión ‘con salvedades’, detalle menor que tampoco se desarrolla con precisión en el texto disponible del expediente, pero no señaló este punto en particular.
Si hay una explicación contable para esto, que la brinden. Con número de partida, folio y rúbrica.
💸 La deuda con proveedores: de ciento noventa a quinientos ochenta millones
Otro número que merece un párrafo propio. La deuda con proveedores al cierre del ejercicio 2024 era de $190.304.157,13. Al 31 de diciembre de 2025 llegó a $580.888.923,63. En términos reales, recordemos, moneda homogénea, ajustada por inflación, la deuda se triplicó en doce meses.
Eso es YPF. Eso es deuda con el combustible que mueve los colectivos. Y eso es, también, una señal de que la empresa estuvo durante buena parte del año pagando lo que podía, en el orden que podía, con lo que tenía disponible. El efectivo disponible al cierre fue de apenas $29.275.689,33, frente a los $439.721.918,84 con que arrancó enero de 2025. El efectivo se derritió un 93% en el año.
📊 Lo que creció cuando no debería haber crecido
Entre los datos que llaman la atención hay uno que parece insignificante pero no lo es: los intereses y multas pagados pasaron de $32.870.782,71 en 2024 a $95.656.263,13 en 2025. Casi el triple. Una empresa que paga tres veces más intereses y multas que el año anterior es una empresa que llegó tarde a compromisos o que acumuló deudas con recargos. Mal síntoma para una empresa que, además, tiene un plan de pago de cargas sociales en cuotas.
Por su parte, los gastos de computación y oficina casi se desplomaron: de $43.095.133,69 a $5.853.048,41. Bien, hay que ahorrar donde se puede. ¿El año anterior estaba muy inflado el ítem?
Los alquileres subieron de $11.495.287 a $19.207.561,67. La Memoria menciona como ‘aspecto pendiente’ la posibilidad de mudarse al CGC (sí, al CGC) para dejar de pagar ese alquiler. Pendiente desde cuándo, no lo dice.
Un dato extraño, casi de cuento: las amortizaciones del ejercicio fueron exactamente $569.749.180,87. Exactamente igual que en 2024: $569.749.180,87. Número redondo, idéntico, año sobre año. Puede tener una explicación técnica perfectamente razonable. Pero en un contexto inflacionario del 31,55% medido en moneda homogénea, que una partida quede milímetro a milímetro igual llama mucho la atención. Al menos merece preguntarse.
🏚️ El patrimonio se licúa, la deuda previsional acecha
Al 31 de diciembre de 2025, la empresa tiene una deuda previsional con el SIPA de $86.445.311,47, declarada como ‘no exigible a esa fecha’. Plan de facilidades mediante, claro. Lo que el Decreto 223/25 describía como urgente, pagar la primera cuota del plan de cargas sociales de marzo y el anticipo de abril, quedó registrado en los libros como deuda vigente, lo que sugiere que el subsidio de $153 millones fue a sueldos, mayoritariamente, y que el problema previsional se arrastró de todas formas.
La deuda laboral total, incluyendo el llamado ‘Convenio Arsenal’, suma $287.717.839,34 solo en esa partida. Un número que existía el año anterior ($311.417.866,02 en 2024) y que, lejos de resolverse, sigue ahí, en igual orden de magnitud.
🎭 El síndico que no vio nada, el auditor con salvedades y el Concejo Deliberante ¿preguntará?
Juan Andrés Treffinger, síndico titular de la SAPEM, firmó su informe recomendando la aprobación del balance. No tuvo observaciones. Dice haber recibido ‘las explicaciones necesarias por parte del directorio’. Que haya quedado conforme con esas explicaciones es, cuanto menos, notable.
El auditor Marrone, por su parte, emite opinión ‘con salvedades’, pero el texto del expediente no desarrolla cuáles son esas salvedades en detalle. Una opinión con salvedades en auditoría no es inocua: significa que algo no pudo verificarse o que algo no se presenta de manera limpia. Sería bueno saber exactamente qué.
Y el Concejo Deliberante, ese cuerpo que según ya analizamos tampoco reclamó las rendiciones en tiempo y forma, recibirá este balance, lo tratará en comisión, y probablemente lo aprobará sin preguntar dónde están los $153 millones del Decreto 223/25, ni por qué los subsidios municipales no aparecen definidos en la Nota 1.6, ni tampoco qué son exactamente las salvedades del auditor.
🧮 El resumen que no necesita adorno
Para los que prefieren los números sin intermediarios:
- Pérdida del ejercicio 2025: $1.409.465.728,27 (la del año anterior fue $592.076.432,44)
- Subsidios recibidos en 2025: $3.268.522.299,53 (en 2024 fueron $5.005.906.772,37)
- Deuda con proveedores al 31/12/2025: $580.888.923,63 (al inicio del año eran $190.304.157,13)
- Efectivo disponible al cierre: $29.275.689,33 (al inicio del año había $439.721.918,84)
- Subsidio municipal Decreto 223/25: $153.000.000 → no identificable como tal en la Nota 1.6
- Intereses y multas pagados: $95.656.263,13 (en 2024 fueron $32.870.782,71)
Una empresa que pierde $1.400 millones anuales, cuya deuda con proveedores se triplicó, cuyo efectivo cayó un 93% en el año, y que no puede explicar en sus propios estados contables dónde registró el subsidio que el municipio le giró, es una empresa en serio aprieto de subsistencia. No es una opinión. Es lo que dice el balance.
🚨 Lo que queda pendiente
Todo este expediente llega como consecuencia de un proceso que venimos documentando desde hace meses. El Decreto 223/25 fue el primero que destapó la olla. Luego vino el ciclo de subsidios mensuales sin rendición efectiva, que describimos en detalle en mayo. Luego, el decreto que cambió la fecha para disimular el incumplimiento de la Ordenanza 5054, como analizamos el 28 de mayo. Y ahora, el balance que finalmente llega al Concejo Deliberante con un agujero de $1.400 millones y un subsidio municipal que no se puede rastrear en la contabilidad.
La pregunta que nadie parece querer hacer en voz alta es simple: ¿dónde está registrado contablemente el subsidio de $153 millones del Decreto 223/25?
Porque si no está, hay un problema. Y si está pero no se lo muestra como lo que es, sigue habiendo un problema. Y en cualquiera de los dos casos, el Concejo Deliberante tiene la obligación de preguntar. Aunque su historia reciente, lamentablemente, no invita al optimismo.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
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