🗒️ Un cuaderno Éxito para guardar secretos zarateños
Hay algo que resume, con una precisión casi artística, el estado de la institucionalidad en Zárate: el libro de actas de la Comisión de Seguridad del Concejo Deliberante es un cuaderno marca Éxito. Sí. De esos que se compran en cualquier librería del barrio. De esos que usan los chicos en la escuela primaria. El libro oficial donde queda registrada la actividad del cuerpo deliberativo del distrito se consigue con monedas en el kiosco de la vuelta.
No es un dato menor. Es un símbolo. Y como símbolo, habla más que mil decretos.
El 9 de junio de 2026, en ese cuaderno, foliado, sellado, con su ‘Éxito’ orgulloso en la tapa, quedó registrada la reunión de la Comisión de Seguridad ampliada donde compareció Juan Manuel Iglesias, Secretario de Protección Ciudadana del gobierno de Marcelo Matzkin. Y lo que quedó escrito, comparado con lo que se dijo después que quedó escrito, es tan revelador que merece un análisis punto por punto.
Pero antes de entrar en los detalles, conviene aclarar algo que nos debería preocupar a todos que aún siga en la actualidad zarateña: el acta que circuló está incompleta.
📋 Las páginas que no se difundieron
El acta manuscrita del cuaderno Éxito tiene folio Nº 18 en la primera página y folio Nº 19 en la segunda.
La reunión, según el propio documento, comenzó a las 8 horas y concluyó a las 10:25 horas. Son dos horas y veinticinco minutos de una sesión ampliada donde compareció el máximo funcionario de seguridad del municipio. Dos horas y veinticinco minutos. Y lo que circuló son cuatro carillas manuscritas, a veces ilegibles, siempre incompletas, que no pueden, por ningún criterio razonable, abarcar todo lo que se dijo en ese tiempo.
Además el acta la firma Alejandra Berni, que no está mencionada entre los presentes, y no la firma Marcelo Schiavoni quien figura que sí estuvo. Raro.
Pero no son los únicos, el archivo incluyó la transcripción del acta con folios del 1 al 5.
La pregunta obvia, que nadie en el Concejo se tomó el trabajo de responder, es: ¿qué dicen las páginas que no se difundieron? ¿Qué quedó entre los folios 5 y 17, que alguien decidió que los zarateños no tenían que ver? ¿Fue un olvido? ¿Una selección deliberada? ¿O simplemente nadie reparó en que el acta estaba incompleta antes de mandarla a circular?
En un distrito donde la transparencia suele brillar por su ausencia, la hipótesis del descuido compite en pie de igualdad con la hipótesis de la omisión intencional. Las dos son igual de preocupantes, por razones distintas.
🔍 La presidencia que nadie esperaba (o sí)
Hay otro dato que merece atención y que pasó bastante desapercibido entre el ruido del caso Ferreyra: la Presidencia de la Comisión de Seguridad del Concejo Deliberante quedó en manos de un concejal de la segunda minoría. No del bloque de gobierno. No de la primera oposición. De la segunda minoría.
Podría argumentarse que eso es democracia funcionando, las comisiones se reparten entre los bloques, cada uno lleva lo que corresponde según la negociación política, y en abstracto eso es cierto. El problema es que en la práctica concreta, una Comisión de Seguridad presidida por la segunda minoría de la Comisión, La Libertad Avanza, en un municipio donde el oficialismo tiene, en los papeles, la segunda minoría en el Concejo genera preguntas legítimas sobre la arquitectura de poder real detrás de la distribución de comisiones. ¿A quién le conviene que la comisión que tiene que controlar a la Secretaría de Protección Ciudadana esté conducida por quien la conduce? ¿Es una casualidad política o una geometría calculada?
🎭 El secretario que respondió preguntas de quien no estaba
Acá viene, quizás, la contradicción más flagrante de todo el episodio. Y la más difícil de explicar con buena fe.
Tras la conclusión de la reunión en cuestión, Juan Manuel Iglesias salió a declarar públicamente que había respondido las preguntas de los concejales Lucas Castiglioni y Lautaro Fenestraz. Eso dijo. Eso afirmó. En los medios, con micrófono, con la seguridad del funcionario que siente que tiene el relato bajo control.
El problema es que el acta del cuaderno Éxito no registra ninguna intervención de Lucas Castiglioni. No aparece. No está. Ni en la lista de presentes al inicio, ni como interlocutor en ningún pasaje del documento. La transcripción del acta tampoco lo menciona. En cambio, sí figura Lautaro Fenestraz, y con bastante protagonismo.
Iglesias respondió preguntas de Castiglioni. Pero Castiglioni, según el acta, no estaba. Ni participando ni en la lista de presentes.
La realidad es que Castiglioni no estuvo, pero entonces ¿por qué Iglesias salió a decir que respondió sus preguntas? Porque pretenden instalar una realidad que dista de lo que realmente pasa. Iglesias hace lo que hace su gobierno, pretender instalar una realidad paralela. Confundir. Engañar.
📝 Lo que el acta dice y lo que la transcripción dice que el acta dice
Comparar el acta manuscrita del cuaderno Éxito con su versión transcripta es un ejercicio revelador. No porque las diferencias sean dramáticas en todos los casos, sino porque en los pasajes más sensibles, la traducción del manuscrito al documento digital introduce matices, omisiones y reformulaciones que cambian el tono, el peso y a veces el sentido de lo que se dijo.
El acta manuscrita dice, por ejemplo, que cuando Schiavoni le preguntó a Iglesias si confiaba en Ferreyra, éste respondió algo parecido a que el trabajo del Subsecretario había sido bueno y que no tenía nada que objetar al respecto. La transcripción reproduce esa idea pero la viste de una prolijidad que el manuscrito garabateado no tenía. Son los mismos datos, pero el registro cambia.
Y hay algo más notable. En el acta manuscrita, Iglesias dice en un punto que recibió la información sobre Ferreyra cuando ‘Ferreyra tenía un hijo que andaba haciendo cagadas que no lo veía’. Esa frase, textual, cruda, con esa informalidad que se cuela cuando uno baja la guardia, no aparece en la transcripción con esa crudeza. La versión digital la procesa, la higieniza, la transforma en algo más presentable.
¿Por qué importa esto? Porque cuando hay diferencias entre el acta oficial y su transcripción en los fragmentos más comprometidos, lo que se instala es la duda sobre cuál versión es la que realmente vale. Y en política, la duda nunca beneficia a los ciudadanos. Siempre termina beneficiando a quien tiene el poder de decidir qué versión circula.
⚖️ Las contradicciones de Iglesias: un mapa de los dichos
Las contradicciones de Juan Manuel Iglesias a lo largo de este affaire son tantas que merecen un mapa propio. Veamos las que surgen específicamente del cruce entre el acta manuscrita y el documento transcripto.
Primera contradicción, la del conocimiento previo. En un momento, Iglesias dice que supo lo del hijo de Ferreyra cuando ‘Capobianco me comenta el día después del tiroteo que hacía dos meses que estaban trabajando en el tema’. Eso significa que Iglesias se enteró del involucramiento del hijo de Ferreyra el 12 de marzo de 2026, es decir, al día siguiente del tiroteo del 11 de marzo en San Pedro. Pero en otro pasaje del mismo documento afirma que nunca recibió notificación formal de San Pedro. Las dos cosas no pueden ser ciertas al mismo tiempo: o supo porque alguien se lo contó informalmente (en cuyo caso hay un problema de cadena de mando severo), o no supo porque nadie se lo comunicó (en cuyo caso hay un problema de incompetencia institucional severo). Elegí tu aventura, pero ninguna opción te lleva a un lugar tranquilizador.
Segunda contradicción, la de la declaración pública. La concejal Marcela Budano le preguntó a Iglesias por qué, si no tenía información, salió a declarar en los medios que hacía dos meses la Sub DDI de San Pedro había venido a pedir cámaras. Iglesias respondió que salió a informar porque ‘había mucha más desinformación’. Pero después admitió, en el mismo acto, que lo que le constaba era que ‘habían venido a pedir algo’, sin precisar el contenido exacto de esa visita. ¿Cómo se sale a dar una versión pública detallada de algo que uno no sabía con certeza? Si sabía que habían venido a pedir algo, ¿por qué afirma que no sabía nada y se enteró al momento del procedimiento? ¿A él no le llamó la atención que vinieran a pedir algo? ¿Qué es ese algo? Esa pregunta también quedó sin respuesta satisfactoria, y ya la habíamos planteado en No aclaren que oscurecen.
Tercera contradicción, la del sumario. Cuando Leandro Matilla le preguntó si sabía algo sobre el sumario que tramitaba en Legales, Iglesias respondió que no sabía. Cuando le preguntaron por la fecha del sumario y el avance, volvió a responder que no sabía. Pero el Secretario de Seguridad, que tiene a Ferreyra bajo su órbita directa, ¿no sabe qué está pasando con el sumario de uno de sus funcionarios más cercanos? ¿O sabe y prefiere no saber? ¿O se hace el que no sabe? Dos años que Ferreyra ocupaba el cargo. Y el jefe directo no tiene ni la fecha de inicio del expediente administrativo.
Como ya planteamos en ¿Quién es el mentiroso: Matzkin o Iglesias?, la pregunta sigue abierta y la respuesta que dé el tiempo probablemente sea incómoda para todos.
La endeblez del discurso de Iglesias al salir de la reunión expone, de manera palmaria, que lo que busca es querer evadirse de una situación que lo incomoda en demasía.
📌 El elefante en la habitación: ¿qué pasó realmente?
Después de leer el acta, comparar versiones y mapear contradicciones, lo que queda es una sensación difícil de sacudir: la reunión del 9 de junio fue más parecida a una escena de contención política que a una instancia genuina de control institucional.
Iglesias compareció. Habló. Respondió algunas preguntas y esquivó otras. Los concejales preguntaron algunas cosas y dejaron pasar otras. El acta quedó incompleta. La transcripción del acta introdujo diferencias. Y a la salida, cada quien contó su propia versión, que no siempre coincidieron con las demás ni con el documento oficial.
Mientras tanto, los expedientes 215/26 y 217/26, los que motivaron la convocatoria, siguen su curso. O no lo siguen. Nadie lo sabe con certeza porque la información que circula sobre el estado de las actuaciones es tan fragmentaria como el acta del cuaderno Éxito.
Y Ferreyra, que es empleado municipal hasta la fecha, está desafectado de su cargo con un sumario que el propio Secretario de Seguridad dice no conocer en detalle.
Todo muy ordenado. Todo muy zarateño.
🔚 Lo que queda pendiente
Esta historia no terminó. Tiene capítulos por delante. Y hay algunas preguntas que este espacio va a seguir haciendo hasta que alguien las conteste con algo más que evasivas y gestos de ‘profunda preocupación institucional’:
¿Qué dicen las páginas del acta que no se difundieron? ¿Alguien en el Concejo puede explicar por qué el documento que circuló está incompleto?
¿Por qué Iglesias afirmó que respondió preguntas de Castiglioni si Castiglioni no estaba en la reunión? ¿Hay alguna explicación razonable para esa afirmación?
¿En qué estado está el sumario de Ferreyra? ¿El Concejo va a insistir en que Legales envíe copia, como se resolvió en la reunión, o esa resolución también va a diluirse en el tiempo?
¿Cuándo va a comparecer Ferreyra? Se resolvió citarlo. ¿Cuándo? ¿Con qué mecanismo formal?
Y sobre todo: ¿alguien en el Concejo Deliberante de Zárate va a leer su propio cuaderno Éxito antes de hablar con la prensa?
Porque la diferencia entre lo que dice el acta y lo que se dijo que dijo el acta es, en sí misma, es un resumen brutal del estado de la cosa pública en este distrito.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
Discover more from Príncipe del Manicomio
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
