La Ordenanza 5322 no es un acto administrativo: es una confesión política. Un papel que dice más por lo que calla que por lo que ordena. Un documento que lleva la firma de la complicidad institucional, del Concejo Deliberante que aprueba sin preguntar, de la oposición que critica pero no frena, del sistema que funciona para pocos y cobra a todos.

Hay una diferencia entre la influencia legítima de un asesor y la usurpación de funciones que estamos presenciando. Una cosa es aconsejar. Otra muy distinta es cobrar, firmar y aparecer públicamente como autoridad sin serlo.

Desde la llegada de Marcelo Matzkin al Palacio Municipal, esta práctica de la campaña permanente se ha convertido en una constante, con la lógica de pretender mostrar un gobierno en permanente acción y procurando exhibir ante los vecinos que reclaman que no es que no se hagan cosas, sino que son tantas las cosas que se deben hacer que aún no les tocó el turno.

Tenemos que dar la batalla.
Una vez más.
Tenemos la obligación de hacerlo.
Comemos lo que queremos, cuándo queremos. Nos bañamos con agua caliente, dormimos en una cama cómoda, nos calefaccionamos en invierno y nos refrigeramos en verano. Nosotros, los que tenemos estos privilegios, no tenemos excusas.
Porque si no la damos nosotros, que podemos, ¿quién carajo la va a dar?

En Zárate ganó Fuerza Patria el 7 de septiembre y ganó Fuerza Patria el 26 de octubre, los números así lo reflejan, pero si a este análisis cuantitativo sumamos la variable cualitativa, además perdió Marcelo Matzkin.

El león libertario rugió fuerte y el eco se escuchó desde La Quiaca hasta Ushuaia, pasando por el obelisco y llegando hasta el Congreso, donde las nuevas bancas violetas cambiarán las reglas del juego político.