La apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, el pasado 2 de marzo, tuvo algo de obra de teatro de tercer acto: actores que ya conocemos de memoria, libreto que más o menos intuíamos, y un director que entró al escenario con cara de recién llegado. El problema, y acá está el chiste aunque no da mucha risa, es que llevan más de la mitad del mandato al frente del gobierno municipal. No son recién llegados. Son los mismos de siempre, pero con ropaje de inauguración.
Y la verdad es que eso no es un detalle menor. Es la diferencia entre gobernar y actuar. Entre gestionar y publicitar. Entre resolver problemas y simular que recién los estás descubriendo. Bienvenidos, otra vez, al manicomio zarateño. 🎪
⏰ El timing perfecto (para ellos, no para los zarateños)
Hay una pregunta que no puede quedar sin respuesta, y es incómoda: ¿por qué esperar hasta ahora? Durante dos años, este gobierno gozó de una mayoría automática en el Concejo Deliberante. Dos años con el volante en la mano, el camino despejado y el semáforo en verde. Dos años en los que, misteriosamente, no urgía hacer nada de lo que ahora se anuncia con bombos y platillos.
Ahora, justamente ahora, cuando perdieron la presidencia del Cuerpo, cuando se quedaron en minoría, cuando el tablero cambió… ahora sí tienen proyectos. Ahora sí tienen ideas. Ahora sí les preocupa el Distrito. La coincidencia es, cuanto menos, llamativa. O como dirían en el barrio: ‘qué casualidad, loco’.
La respuesta real, aunque duela, es más simple que el enunciado de un problema de primer grado: porque más allá de lo que se dice, lo que se hace es preocuparse por la próxima elección, no por la próxima generación. Pese a que se engola un discurso cual estadista, la realidad es que es un discurso cual candidato. Y para tener mejores perspectivas electorales, nada como quitarle argumentos a los oponentes. Manual básico de supervivencia política, capítulo uno.
🪤 La trampa bien tendida: ‘Conmigo o contra todos’
Creíamos, ingenuamente hay que admitirlo, que tras la pérdida de la Presidencia del Cuerpo y las licencias ilegales, el Ejecutivo optaría por vaciar al Concejo Deliberante, por la parálisis estratégica, por el método clásico del que pierde el control: la inacción disfrazada de austeridad. Pero no. Decidió ir a fondo con otra práctica que ya conocemos de su primera mitad de gobierno: que nadie saque los pies del plato.
Y para eso, nada mejor que un discurso que divide el mundo en dos con la sutileza de un hacha: ‘A cada uno de los concejales, independientemente del partido político al que pertenecen, creo que ningún proyecto de los que está acá tiene identidad partidaria. Ningún proyecto de los que está acá, creo, que si nos despojamos de beneficios electorales no puede ser, eh, aprobado.’
Traducción simultánea para el ciudadano común: ‘Si no votás mis proyectos, es porque sos un interesado electoral’. Clásico. Elegante en su brutalidad. No importa el contenido de los proyectos, no importa si son buenos o malos, si tienen estudios de impacto o fueron garabateados en una servilleta: el que no los acompaña es automáticamente sospechoso de ‘beneficios electorales’. Patria y antipatria. Conmigo o contra todos. El manual de la grieta, edición municipal. 📖
Lo que no se dice, claro, es quién fue el primero en usar la mayoría automática para imponer proyectos cerrados sin debate. Pero bueno, eso ya es historia. O debería serlo.
⚖️ La pelota ahora está del otro lado
Dicho todo esto, hay que ser claros con algo que incomoda por igual: los anuncios del 2 de marzo le cambiaron el partido al Concejo Deliberante. Y no necesariamente para bien de quienes creen que con oponerse alcanza. La oposición ya no puede limitarse a decir que no. Ya no alcanza con bloquear, con criticar en redes, con comunicados de prensa. Ahora hay que proponer. Y proponer bien, que es bastante más difícil.
El Concejo Deliberante tendrá que trabajar, por fin, como lo que es: uno de los departamentos que gobiernan el Distrito. Eso implica generar propuestas de gobierno. No proyectos de Declaración de manual, esos que decoran las actas con nombre y apellido pero no cambian nada en la vida de nadie. Proyectos de Ordenanza, con impacto real, con alternativas concretas, con propuestas serias y realizables, con la valentía de decir ‘hay otro camino’ y bancarse las consecuencias. 🏗️
Porque si no es así, la trampa ya está lista. El Ejecutivo tiene el escenario montado: o los concejales opositores se convierten en cómplices silenciosos o quedan pegados como los que pusieron el palo en la rueda. Blanco o negro. Que acompañen o que se expongan. No hay gris disponible en este tablero. Y eso, hay que reconocerlo, es una jugada política no menor.
Si hubieran querido transformar Zárate, lo habrían intentado. Al menos. En cambio, el verdadero objetivo es fijar los ejes de la discusión, marcar la cancha antes de que lleguen las elecciones del nuevo Intendente, y señalar a quien no acompaña como el responsable de lo que no se hace. Una maniobra de manual, sí, pero no por eso menos efectiva.
Y esto nos lleva al artículo 1 de la Ley Orgánica de las Municipalidades, esa joyita jurídica que establece lo que debería ser evidente: que el municipio existe para el bienestar de sus vecinos, no para la supervivencia política de sus funcionarios. El Concejo Deliberante tiene por delante la oportunidad, y la obligación, de hacer realidad ese artículo. Y en él, la oposición tiene la mayor responsabilidad: porque el oficialismo, ya lo sabemos, no está dispuesto a hacerlo.
🎯 La pregunta del millón
¿Lo hará la oposición? ¿Estará a la altura de la realidad, o caerá en la trampa que el Ejecutivo le tendió tan prolijamente? La historia reciente del Concejo zarateño no invita precisamente al optimismo. Pero la historia, a veces, puede ser torcida.
El único camino posible para evitar la trampa es simple de enunciar y difícil de ejecutar: presentar propuestas alternativas. Buenas. Concretas. Con nombre y apellido. Con pies en la tierra. Con números que cierren. Con diagnóstico real y solución posible. No panfletos, no declaraciones, no tibiezas: proyectos que pongan sobre la mesa otro modelo de ciudad posible. Ese es el desafío. Ese es el único antídoto contra la trampa.
Ojalá que a alguien, en algún despacho municipal, le importe más Zárate que su propio cargo. Ojalá. Pero mientras esperamos ese milagro, seguimos tomando nota. 🖊️
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
