Matilla tardó más de 72 horas en reaccionar a la peor semana de la gestión Matzkin. Lo hizo con una gacetilla de prensa.
Pero bueno: que hable el que quiera. Total, en Zárate nadie rinde cuentas de nada.
Milei reposteó 14 veces un mapa falso generado con IA, atribuido a una fuente que lo desmintió. No es un error. Es el método.
El patrón es siempre el mismo: hay un recurso estratégico que controlar, hay un actor regional que no acepta las reglas del juego impuestas por Washington, hay una provocación real o fabricada, hay una respuesta ‘defensiva’, y hay un relato que justifica todo ante la opinión pública doméstica e internacional.
El subsecretario apartado, el secretario que sí sabía y el intendente que, dice, no tenía ni idea. En el Palacio Municipal sobran los nervios y faltan las respuestas. En el Concejo Deliberante, la costumbre de no preguntar sigue intacta.
En mayo de 2026 ‘reglamentan’ una Ordenanza del 21 de diciembre de 2023. Impresentable.
Cuatro horas de silencio. Dieciséis minutos de reacción. Un decreto con fe de erratas. Dos versiones incompatibles sobre lo que sabía Ferreyra.
Cómo el Ejecutivo municipal empaquetó: beneficios para desarrolladores inmobiliarios, una intendencia paralela sin control y la venta de tierras públicas en una sola ordenanza. Lo llaman ‘desarrollo urbano’.
Las dos concejales de la Unión Cívica Radical de Zárate optaron por la abstención cuando se votó repudiar el vaciamiento universitario de Milei. Su argumento: la hipocresía del peronismo provincial. La historia del Radicalismo y la universidad pública opina distinto.