🔇 Cuatro horas de silencio
El tiroteo ocurrió a las 8:26. En Villa Angus, en la intersección de Falucho y Pueyrredón, Prefectura Naval detuvo a un individuo que sería cómplice del asesino del efectivo prefectural que murió hace apenas unos días. Y, de yapa, a otro implicado en el tiroteo: el hijo del Subsecretario de Prevención y Seguridad, Alejandro Ferreyra.
Una mañana bastante movida, la verdad.
El problema es que nadie dijo nada. Ni el municipio, ni el COZ, ni ninguno de los múltiples portales que suelen reproducir con entusiasmo cada comunicado oficial. Cuatro horas de mutismo absoluto. Cuatro horas en las que, aparentemente, todo el mundo estaba muy ocupado mirando el techo.
Fue recién a las 12:27 que Deltacom rompió el silencio y contó lo que había pasado. Y ahí, como por arte de magia, la maquinaria oficial despertó de su letargo.
📹 El Centro de Operaciones que apareció después
Exactamente dieciséis minutos después de la publicación de Deltacom, Enlace Crítico publicó un video con imágenes de las cámaras municipales. La gacetilla oficial que luego reprodujeron sus vocerías satelitales informaba, solemne, que ‘el Centro de Operaciones Zárate (COZ) intervino en la detección de un automóvil Volkswagen Vento investigado por distintos hechos delictivos.’
Claro que en las imágenes difundidas no aparece ningún vehículo del COZ, ningún agente del COZ, ningún elemento del COZ. Nada. Tampoco la habitual filmación desde adentro de los móviles municipales que tanto le gusta publicitar al gobierno.
A la 1:50 de la tarde, el propio Intendente Matzkin se sumó a la fiesta y publicó en sus redes reivindicando las ‘cámaras lectoras de patente’ como factor decisivo. Aquí ya analizamos en reiteradas oportunidades cómo funciona la lógica comunicacional del municipio con el COZ: primero el éxito, después los créditos. Lo que cambió esta vez es que tardaron cuatro horas en animarse a reclamarlos.
🤥 La versión de Iglesias y la versión de Matzkin
Acá empieza lo más interesante. El Secretario de Protección Ciudadana, Juan Manuel Iglesias, le dijo a Deltacom que Ferreyra ya sabía de antemano que su hijo estaba siendo investigado. Que estaba al tanto de las sospechas. Que el dato no le cayó como un baldazo de agua fría esa mañana.
El Intendente, en cambio, prefirió otra narrativa: que Ferreyra, ‘enterado de lo sucedido’, aportó los datos que tenía a su alcance. Que Ferreyra ‘no tenía trato con su hijo desde hacía dos años’.
¿Enterado cuándo? ¿Días atrás? ¿A las 8:26? ¿A las 12:27, cuando Deltacom ya lo había publicado y no había vuelta atrás? La diferencia entre las dos versiones no es menor: una implica que el número dos de Seguridad municipal sabía que investigaban a su propio hijo y siguió en funciones; la otra sugiere que todo fue una sorpresa y que el funcionario colaboró espontáneamente. Son dos relatos incompatibles. Alguno de los dos está mintiendo, o los dos están mintiendo cada uno a su manera. E Iglesias, ¿cuánto sabía en los días previos de esta situación?
¿Qué hubiese pasado si no se detenía al hijo de Ferreyra? ¿Ferreyra hubiese seguido en su cargo?
Los padres no son responsables de los actos de sus hijos, ni viceversa, eso es una verdad básica, y nadie la discute. Pero un funcionario a cargo de la seguridad municipal que conoce una investigación sobre un familiar directo y no hace absolutamente nada al respecto tampoco es exactamente la definición de transparencia institucional. Y, como bien señaló el propio Matzkin, ‘los funcionarios públicos debemos ser ejemplares en nuestro accionar para evitar sospechas o manto de duda.’ Muy bien dicho, señor Intendente. Muy bien dicho. Ojalá se aplicara siempre.
📄 El decreto redactado a los ponchazos
Si todavía quedaban dudas sobre el nivel de nerviosismo que reinó ayer en el Palacio Municipal, el Boletín Oficial no las disipó.
El Boletín Oficial N° 251 incluyó el Decreto N° 185/26 que en su artículo 1 desafectó preventivamente a Ferreyra ‘sin goce de haberes y por plazo indeterminado.’ Hasta ahí, la movida era esperable dado el contexto. El problema es el artículo 3, que en su versión original instruía a Recursos Humanos a ‘efectuar la liquidación de la licencia anual ordinaria pendiente’ del funcionario desafectado. Es decir: lo suspenden sin sueldo por un lado, y por el otro le mandan a liquidar las vacaciones que tenía pendientes.
Horas después, el BOM N° 252 llegó con una fe de erratas para corregir semejante contradicción. El texto ‘correcto’ del artículo 3 pasó a ser una instrucción genérica para ‘disponer los actos administrativos necesarios’ para instrumentar la desafectación. Nada que ver con la redacción original. Una fe de erratas que no corrige una errata sino que directamente reemplaza el contenido del artículo.
Y es que esto no es un error de tipeo. Es el tipo de error que comete alguien que está escribiendo un decreto apurado, mirando el teléfono cada treinta segundos, tratando de apagar un incendio mientras le prenden otro. No es descuido administrativo: es el retrato fiel de una gestión que gestionó una crisis en tiempo real, visible en cada decisión que tomó.
🔍 Transparencia no es lo mismo que reaccionar cuando te agarran
Cumplir con la ley de manera formal no es ser transparente. Es lo que corresponde. Publicar un decreto en el BOM no es hacer las cosas bien si ese decreto tuvo que ser corregido a las pocas horas porque alguien lo escribió, y el Intendente firmó, con la adrenalina del momento. Emitir un comunicado sobre el COZ no es rendir cuentas si ese comunicado llegó dieciséis minutos después de que un medio independiente te forzó la mano. Como ya señalamos en otras notas, la diferencia entre transparencia y opacidad gestionada no siempre es evidente a primera vista, pero a veces el propio gobierno la ilustra con una claridad que no tiene desperdicio.
Cuatro horas de silencio. Dieciséis minutos de reacción. Un decreto con fe de erratas. Dos versiones incompatibles sobre lo que sabía Ferreyra.
Todo en un solo día.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
