O cómo Marcelo Matzkin anunció en X lo que debía ser un acto institucional, inventó una ‘solución tributaria’ que el Concejo Deliberante no aprobó, y ahora pretende retirar del HCD un proyecto que ya tiene estado parlamentario.
Hay cosas que, en política, deberían ser simples. Un anuncio de gestión que afecta a toda una ciudad, por ejemplo, debería salir por los canales oficiales. Debería tener membrete, sello, la firma del que manda. Debería ser, en algún sentido, público en el sentido republicano de la palabra.
Pero en Zárate, las cosas no funcionan así. En Zárate, el Intendente Marcelo Matzkin prefiere los hilos de X. Prefiere el tono personal, la foto de perfil, el ‘nosotros’ que suena a chat de grupo y no a comunicación de Estado. Y cuando alguien le señala que lo institucional no se anuncia desde una cuenta privada, la respuesta es tan predecible como triste: ‘Es mi cuenta personal’. Claro. Y la confusión que tienen en la vida real la trasladan a la virtual, y pretenden sacar provecho de ello. La misma lógica de siempre: confundir, desviar, y seguir de largo.
Pero este texto no es sobre redes sociales. Es sobre algo mucho más grave. Es sobre un anuncio que Matzkin hizo ayer y que, leído con atención, revela una concepción del poder tan torcida que ya no sorprende: la de un Ejecutivo que cree que puede hacer y deshacer a voluntad, incluso en terrenos que la ley le prohíbe pisar.
🎭 El anuncio que no debió existir (y la cuenta de red social que no debió usarlo)
El texto que Matzkin publicó en su cuenta personal de X, y que, por cierto, fue retomado por medios locales como anuncio oficial, decía, entre otras cosas, lo siguiente: que el proyecto de ordenanza enviado al HCD respecto al uso del relleno sanitario tenía dos objetivos, uno ya ‘resuelto’ mediante un acuerdo de tributación con la titular del relleno, y otro, la regionalización, que dependía de que ‘los propios concejales que representan al gobernador se pongan de acuerdo’. Y culminaba con una frase que debería hacer saltar todas las alarmas: ‘POR ESO EN EL DÍA DE MAÑANA RETIRAREMOS EL PROYECTO 206 DEL HCD’.
Vamos por partes, que el asunto da para varios capítulos.
Primero: ¿desde cuándo un anuncio que involucra la recaudación municipal, la gestión de residuos de todo un Distrito y la relación con otros municipios se hace desde una cuenta personal de redes sociales? La respuesta, en cualquier democracia medianamente seria, es nunca. Pero en Zárate, la línea entre lo personal y lo institucional se borró hace rato. O quizás nunca existió. Lo cierto es que cuando se les señala, no corrigen el error: lo niegan. ‘Es personal’, dicen, como si eso resolviera el problema en lugar de agravarlo. Como si la confusión deliberada entre el hombre y el cargo no fuera, precisamente, la estrategia.
Segundo: el anuncio en cuestión no es menor. Habla de un ‘acuerdo de tributación’ que supuestamente resuelve el primer punto del proyecto, el de crear una tasa ambiental. Y dice, con una naturalidad que asusta, que ese acuerdo ‘al ser acordado con el contribuyente y no de cumplimiento compulsivo no requiere aprobación del concejo’.
¿Qué contribuyente si no se trata de una tasa, es un proveedor que pagará el canon que fije la Municipalidad?
Ahí está. La frase clave. La que define todo. Vamos a desarmarla con la paciencia que merece, porque en esa oración hay abuso de poder.
⚖️ El ‘acuerdo de tributación’ que la Ley Orgánica no conoce
Matzkin dice que firmará ‘en los próximos días’ un acuerdo de tributación con la titular del relleno sanitario. Que ese acuerdo, como es ‘acordado con el contribuyente y no de cumplimiento compulsivo’, no requiere aprobación del Concejo Deliberante.
La pregunta es inevitable: ¿en qué artículo de la Ley Orgánica de las Municipalidades está escrito eso?
Spoiler: en ninguno.
La Ley Orgánica de las Municipalidades de la Provincia de Buenos Aires (Decreto-Ley 6769/58, texto disponible en normas.gba.gob.ar/documentos/OVG48SW0.html) es muy clara en esto. El artículo 29 establece, sin lugar a dudas, que ‘corresponde al Concejo sancionar las Ordenanzas Impositivas y la determinación de los recursos y gastos de la Municipalidad’. Y no solo eso: especifica que las ordenanzas impositivas que dispongan aumentos o creación de impuestos o contribuciones de mejoras deben ser sancionadas en la forma determinada por el artículo 193, inciso 2, de la Constitución Provincial. Es decir: con la intervención de la Asamblea de Concejales y Mayores Contribuyentes. Con trámite especial. Con mayorías calificadas.
El artículo 109, a su vez, dispone que ‘corresponde al Departamento Ejecutivo proyectar las ordenanzas impositivas y el presupuesto de gastos y recursos debiendo remitirlo al Concejo con anterioridad al 31 de octubre de cada año’. Proyectar. No sancionar. No acordar por decreto. No firmar con el contribuyente y saltear al Deliberativo.
Y el artículo 107 es aún más categórico: ‘La administración general y la ejecución de las ordenanzas corresponde exclusivamente al Departamento Ejecutivo’. Ejecución de las ordenanzas, Intendente. No creación de tributos por acuerdo privado. Las ordenanzas las hace el Concejo Deliberante. El Ejecutivo lo administra y las ejecuta. Eso se aprende en el primer día de Derecho Municipal. O en el primer día de ser concejal, que el propio Intendente fue durante seis años. No aprendió NADA del funcionamiento legal municipal.
Pero acá viene lo mejor. Matzkin dice que el acuerdo es ‘con el contribuyente’, la empresa Qualità, y que por eso no es de ‘cumplimiento compulsivo’. Como si el carácter voluntario de un acuerdo privado eximiera al Estado de respetar la división de poderes. Como si, porque ambas partes firman sonriendo, el Concejo Deliberante dejara de tener competencia exclusiva en materia impositiva.
La verdad es que no importa si el acuerdo es voluntario, forzoso, o firmado con tinta invisible. Si crea una obligación tributaria, si establece un gravamen, un canon, si determina recursos de la Municipalidad, necesita una ordenanza dictada por el Concejo deliberante. Punto. No hay atajo legal. No hay ‘acuerdo de tributación’ que sustituya al Concejo Deliberante. Esa figura, en la Ley Orgánica, no existe. Es un invento de ocasión, diseñado para evitar el escrutinio del Deliberativo, para saltear la Asamblea de Mayores Contribuyentes, y para hacer lo que el Concejo no quiere hacer: cobrarle a una empresa privada un canon que, por cierto, en el proyecto original era tan bajo que representaba una fracción ínfima de lo que cobran operadores comparables, como documentamos en nuestra nota del 18 de junio.
🏛️ ‘Retiraremos el proyecto 206 del HCD’: ¿y desde cuándo el Ejecutivo retira lo que el Deliberativo tiene en sus manos?
Pero el plato fuerte viene al final del hilo. Esa frase que Matzkin escribió como quien anuncia que va a buscar el auto al garage: ‘POR ESO EN EL DÍA MAÑANA RETIRAREMOS EL PROYECTO 206 DEL HCD’.
Retiraremos. Nosotros. El Ejecutivo. Como si el proyecto 206-26 fuera una carpeta que se puede sacar de un escritorio y llevarse a casa.
La pregunta, Intendente, es muy simple: ¿desde cuándo el Departamento Ejecutivo puede retirar un proyecto que ya adquirió estado parlamentario?
Porque el proyecto 206-26, enviado por el Ejecutivo al Honorable Concejo Deliberante, ya fue ingresado. Ya fue tratado en comisión. Ya tuvo despacho. Ya generó debate, devolución a comisión, bloqueos, discusiones. Ya es parte de la labor legislativa del cuerpo. Ya tiene estado parlamentario.
Y una vez que un proyecto adquiere estado parlamentario, la doctrina, la práctica parlamentaria y el sentido común republicano son unánimes: el proyecto pertenece al cuerpo deliberante. El Ejecutivo puede pedir su retiro. Puede solicitarlo. Puede rogar, si quiere. Pero no puede ‘retirarlo’ unilateralmente. No puede sacarlo del orden del día como quien cancela una reserva en un restaurante.
Lo que el Intendente, si se anima, puede hacer es ordenar a su bloque que vote por enviar al archivo ese expediente.
Eso, Intendente, se llama intromisión del Departamento Ejecutivo en el Departamento Deliberativo. Y es exactamente por lo que existe la división de poderes, existe para impedirlo. El artículo 1° de la Ley Orgánica, esa que debería conocer de memoria, dice que la Municipalidad está compuesta por un Departamento Ejecutivo y un Departamento Deliberativo. Dos poderes. Separados. Con funciones distintas. No un solo poder con dos oficinas.
Cuando el Ejecutivo decide, por su cuenta, retirar un proyecto del Concejo Deliberante, lo que está haciendo es negar la autonomía del Deliberativo. Está diciendo, sin tapujos: ‘Si ustedes no lo aprueban como yo quiero, yo lo saco y hago otra cosa’. Es la lógica del niño que se lleva la pelota porque no lo dejan ser capitán. Es, en términos institucionales, una arbitrariedad grave.
Y es que, la verdad es que esto no es nuevo. Ya lo vimos en los Decretos 220 y 221, donde Matzkin habilitó por decreto lo que el Concejo no quería aprobar. Ya lo vimos cuando se contradijo solo en tres días, invocando una ordenanza el viernes y declarándola muerta el lunes. Ya lo vimos cuando la oposición devolvió el expediente a comisión porque el oficialismo se negó a convocar una audiencia pública. El patrón es siempre el mismo: si el Legislativo no obedece, el Ejecutivo salta por arriba.
🗑️ La ‘regionalización’ que no espera al Concejo (ni a los vecinos)
El segundo punto del anuncio de Matzkin es, si cabe, aún más revelador. Dice que el pedido de provincialización, es decir, recibir residuos de Baradero y Exaltación de la Cruz, ‘será un tema a tratar cuando los propios concejales que representan al gobernador se pongan de acuerdo’.
Traduzcamos: Matzkin no dice ‘cuando el Concejo Deliberante discuta y resuelva’. No dice ‘cuando los representantes de los vecinos decidan’. Dice ‘cuando los concejales que representan al gobernador se pongan de acuerdo’. Como si el Concejo Deliberante fuera una oficina del Ejecutivo provincial. Como si los concejales no representaran a los vecinos de Zárate, sino al gobernador. Como si la interna del PJ fuera el único obstáculo, y no, quizás, la posibilidad de que los zarateños no quieran convertirse en el basural regional. Como dice el dicho, el ladrón cree que todos son de su condición.
Porque eso es exactamente lo que está en juego. Ya lo documentamos en nuestra primera entrega: el proyecto original abría la puerta para que cualquier privado de cualquier parte del país trajera sus residuos a Zárate, a precios de liquidación, sin restricciones geográficas reales. Ya mostramos cómo Qualita construyó las celdas antes de tener permiso. Ya denunciamos el silencio cómplice de Marcelo Pastore frente a una bomba ambiental. Y ya vimos cómo Matzkin, en lugar de buscar consensos, prefiere victimizarse y acusar a la oposición de ‘interna’.
Ahora, encima de todo, pretende retirar del Concejo Deliberante un proyecto que la oposición logró frenar, para reemplazarlo por… ¿qué? ¿Por un acuerdo privado que el Concejo no controla? ¿Por decretos que autorizan lo que las ordenanzas prohíben? ¿Por una ‘solución’ que, como él mismo admite, no necesita aprobación del cuerpo legislativo?
La Unión Cívica Radical en Zárate NO EXISTE, no cumple con su rol de oposición, porque su Presidente es la principal vocera del Ejecutivo.
🎪 El circo de la contradicción permanente
Hay algo casi admirable, en el sentido morboso de la palabra, en la capacidad de Matzkin para contradecirse sin ruborizarse. El viernes 3 de julio, en una entrevista, invocaba como válida la Ordenanza 3462 ‘de la época del intendente Morano’. El lunes 6 de julio, firmaba un decreto donde declaraba exactamente esa misma ordenanza ‘sin vigencia’ e ‘inoperante’. Como documentamos en nuestra nota del 7 de julio, eso no es un error. Es un estilo.
Y ahora vuelve a hacerlo. Dice que va a retirar el proyecto del HCD porque ‘usando todas las herramientas legales a disposición tenemos la obligación de buscar la solución de los problemas de los vecinos’. Pero las herramientas legales no incluyen saltear al Concejo. No incluyen inventar figuras tributarias inexistentes. No incluyen declarar inoperantes las ordenanzas que le molestan. No incluyen retirar proyectos que ya son patrimonio del Deliberativo.
Lo que Matzkin llama ‘usar todas las herramientas legales’ es, en realidad, usar todas las herramientas que él cree tener, sin importar si la ley se las dio o no. Es la lógica del que confunde la voluntad con la facultad. Del que cree que, porque es Intendente, puede hacer todo lo que no está explícitamente prohibido.
🔚 Conclusión: la basura que no se ve
Al final, el problema no es solo el relleno sanitario. No es solo la tasa ambiental que no se cobra, ni los residuos de otros municipios que entran sin convenio, ni la empresa que construyó antes de preguntar si podía hacerlo. El problema es más profundo. Es que en Zárate, el Ejecutivo actúa como si el resto de la institucionalidad no existiera. Como si el Concejo Deliberante fuera un trámite. Como si la Ley Orgánica fuera un manual de sugerencias. Como si los vecinos no tuvieran derecho a enterarse por canales oficiales, a participar, a pedir las explicaciones que crean conveniente, a que se les pregunte antes de que se les entierre la montaña de toneladas de basura en el patio.
¿Y qué hace el Concejo Deliberante ante el avasallamiento institucional del Intendente Municipal Marcelo Matzkin? Nada. Absolutamente NADA.
Matzkin dice que ‘Zárate no puede tomarse el tiempo que la oposición necesita para dirimir su interna’. Pero Zárate, en realidad, no tiene prisa. Zárate lleva décadas con problemas de residuos. Lo que no puede esperar, Intendente, es que usted siga gobernando por decreto, anunciando por tuit, y contradiciéndose solo cada tres días.
La basura hay que tratarla. Pero también hay que tratar la basura institucional que se está acumulando en el Palacio Municipal. Y esa, desgraciadamente, no se entierra con una membrana de HDPE. Se limpia con respeto a la ley, con diálogo real, y con la humildad de entender que nadie, ni siquiera un Intendente con cuenta de X, está por encima de la división de poderes.
El Intendente se cree rey absoluto, pero no es rey ni absoluto.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
