🐾 Cómo tapar cagadas sin que se note (spoiler: se nota igual)
Después de cagar, el gato rasca la tierra y entierra lo que dejó. No es por vergüenza. Es pura estrategia de supervivencia: no dejar rastros. Y aunque viva en un dos ambientes con calefacción y Wi-Fi, lo sigue haciendo. No puede evitarlo.
Ahora bien, ¿qué pasa cuando ese instinto aparece en la política?
Cuando el que rasca no es un gato de angora, sino un funcionario público con sello, firma y presupuesto. Ahí la cosa se pone seria… o tragicómica.
🧻 Funcionarios que tapan, no que limpian
Los hay por todos lados, pero en Zárate se reproducen como gremlins. Funcionarios que, cada vez que meten la pata -o las dos-, se desesperan por tirarles tierra a los hechos, embarrar las pruebas, empapelar el asunto y culpar al otro. No buscan resolver. Buscan ocultar.
Y no lo hacen con tierra, claro. Lo hacen con decretos, notas, excusas. Y si hace falta, con caritas de ‘no sabía’.
¿Te suena? A nosotros también.
🏃♂️ El escándalo de la pista: ‘corre, Marce, corre… que el quilombo te pisa los talones’
El martes pasado, el gobierno de Zárate protagonizó una escena que tranquilamente podría estar en Polémica en el Bar, pero sin risas grabadas.
Tras nuestra publicación del artículo ‘Run, Marce, run’, publicada el pasado domingo, y de la que curiosamente ningún cuarto de comunicación se hizo eco donde se expone una licitación trucha, inflada, exprés y sospechosa por donde se la mire, el Ejecutivo salió corriendo, mal y tarde, a hacer lo que mejor sabe: tapar la cagada.
¿Con qué? Con el Decreto 347/25, un texto más largo que la fila del hospital pero sin una sola explicación coherente. Un desfile de tecnicismos, nombres, cargos y justificaciones que no resisten ni una búsqueda en Google.
📉 ¿Qué querían tapar?
Primero, que la empresa ganadora cobró más de lo que decía el pliego. O sea: adjudican una obra a alguien que pide más guita de la que estaba presupuestada, sin justificación expresa.
Segundo, que la dirección legal de la empresa es… el departamento del cuñado del Subsecretario de Deportes. Literal.
¿Y la respuesta institucional? Un poema: ‘No comprendí la magnitud de lo que estaba haciendo.’ Palabras textuales de Diego Marquine, el funcionario que no lee, no entiende, pero firma igual. El sueño húmedo de cualquier intendente que no quiere preguntas.
🧠 Marquine: el rey de los torpes
En su nota de ‘aclaración’ (o de autodestrucción, según se mire), Marquine se confiesa como un nene que no hizo la tarea. Dice que dio el domicilio de su cuñado porque no estaba en su casa. ¡Genio! ¿Y si estaba en la playa, mandaba la dirección del hotel?
Después dice que no entendió los efectos legales. Y que lo hizo porque una directora le pidió verbalmente que informara un domicilio cualquiera. ¡Verbalmente! O sea, en Zárate, parece que las instrucciones de gobierno se manejan como encargos en el almacén: en forma oral y no escrita, sin papel, sin testigos, sin nada.
¿Y lo peor? Lo deja por escrito.
Lo escribe. Lo firma. Lo entrega. Y sigue en funciones.
La verdad es que hay que tener un talento muy especial para quedar tan expuesto y aún así seguir cobrando el sueldo del Estado.
🙈 Stefanía Rodríguez Schatz: la jefa ausente
Y si hablamos de funcionarios que desaparecen cuando estalla la bomba, hay que mencionar a Stefanía Rodríguez Schatz. La secretaria de Deporte, jefa directa de Marquine, firmó el decreto de adjudicación y luego, como por arte de magia, se borró del mapa.
No da la cara. No habla. No explica. Solo posa para la campaña como si nada hubiera pasado.
¿No sabía lo del domicilio trucho?
¿No controla a su equipo?
¿Le dijeron y no actuó?
Cualquiera de las opciones es pésima. Pero la verdad es que en Zárate, lo pésimo es moneda corriente.
✍️ Matzkin: el intendente que firma sin mirar
Y en medio de todo esto aparece Marcelo Matzkin, el intendente que parece firmar los decretos como si fueran deliverys. ¿Leyó lo que firmó? ¿Se lo contaron? ¿O le dijeron ‘acá hay que tapar esto, poné la firma’?
Porque si sabía, es cómplice. Y si no actúa en consecuencia de los hechos, también es cómplice.
Y si no sabía, es un inútil hecho, derecho y de derecha.
En cualquiera de los dos casos, el problema es grave. Pero nadie en el Ejecutivo lo menciona. Porque acá no hay autocrítica. Hay reflejo felino: rascar, tapar y salir caminando como si nada.
🪤 El pase mágico al Concejo Deliberante
Cuando vieron que no podían sostener más la mentira, hicieron lo que siempre hacen: se la tiraron al Concejo. Le pasaron la pelota para que ‘decida’ si la licitación sigue o no.
Una puesta en escena grotesca, sabiendo que el Concejo Deliberante es una escribanía oficialista que convalida todo lo que le bajan desde el Ejecutivo.
Lo saben ellos, lo sabemos nosotros y lo saben hasta los adoquines de Justa Lima. A propósito, ¿cuándo los van a terminar de reemplazar, pero en serio?
🏆 Premios al desastre
Y por si quedaba alguna duda de que todo esto es una farsa, ascendieron a María Angélica Correa a Directora General y designaron a Hugo Albesa como Subsecretario de Asuntos Legales. Es decir: los que tendrían que haber detectado el mamarracho, fueron premiados. Quizás por su obediencia debida.
A propósito, ¿qué harán si Correa es electa en Campana? Y otra duda más, si hicieron las cosas tan bien y de manera tan honesta, por qué no nombraron a Cintia Battista como Directora General? ¿Porque quiso hacer las cosas bien, según reconoce Marquine?
Acá la lógica es al revés: cuanto peor lo hacés, más chances tenés de seguir subiendo. Es el mérito al revés. El ‘cagate en todo y te va bien’.
🎖️ ‘Gracias a nuestra transparencia…’
Y para cerrar con moño, el decreto dice que todo se supo gracias a la transparencia del gobierno.
Porque lo publicaron en el Boletín Oficial.
Como si cumplir con la ley fuera un acto heroico. Como si eso tapara el hecho de que nadie en el municipio detectó la barbaridad hasta que un bloguero (MFR dixit) la publicó.
Y ni siquiera entonces reaccionaron con dignidad.
Tardaron días. Sacaron un decreto. Inventaron excusas. Y ahora hacen como si nada.
🐾 Conclusión: cuando el gato tapa, no desaparece. Solo disimula.
El problema no es que se mandaron unas cagadas. El problema es que la taparon, la disfrazaron y la premiaron.
Esto no es un episodio aislado. Es un síntoma. Una forma de gobernar. Un estilo que mezcla cinismo, desidia y cobardía. Todo amparado por una runfla de concejales inservibles.
Y lo más triste es que el olor no se va. Porque podés tirar toda la arena que quieras, pero cuando la mierda es mucha, no hay decreto que la tape.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
