Ver la imagen del Hermano Marcelo sentado en la vereda de la Quinta Presidencial de Olivos es el mejor ejemplo de nuestro fallo como sociedad, de cómo no logramos plasmar en hechos concretos lo que enunciamos tantas veces en palabras.
Según su denuncia, tuvo ‘que llegar a tomar una decisión como esta [porque] los abuelos del Hogar son indigentes, y no tienen documentos, motivo por el cual el municipio no los quiere vacunar’.
Habrá quienes vean el final de la historia, pero eso no es más que algo previsible dada la realidad previa.
Fallamos porque quienes comparten el hogar junto a Marcelo son ancianos indigentes que no tienen ningún otro tipo de acompañamiento, y para quienes creemos que el Estado debe estar al lado de los que menos tienen y más necesitan, es indudable que hemos fallado.
Fallamos porque según explica Marcelo los ancianos son indocumentados, lo cual los ubica fuera del sistema, y en consecuencia sin poder acceder a ningún tipo de acompañamiento estatal. Una vez más el Estado presente, está ausente.
Fallamos porque según anunció el Intendente Municipal Osvaldo Cáffaro en la apertura del período ordinario de sesiones del Concejo Deliberante ‘se llevó adelante el Programa Registro de Geriátricos, en el cual se realizó visita y relevamiento de un total de 29 Instituciones, con un total 320 adultos mayores.’, pero no registraron que los 20 adultos mayores que viven junto a Marcelo en el Hogar Sagrado Corazón de Jesús no tenían documentos.
Fallamos porque pese a estar constantemente en contacto con los residentes, ya que dijo Cáffaro que ‘se procedió al control diario de los síntomas del COVID-19 para que en caso de ser necesario, poder activar de manera temprana los protocolos de derivación correspondientes.’, tampoco detectaron esta situación.
Fallamos porque en el Programa de Registro de Geriátricos se invirtieron, según la palabra oficial, ‘más de 4.000.000 millones de pesos’, pero pareciera que no mucho de esto se invirtió en este Hogar. ¿Cuánto de este dinero se invirtió en el Hogar Sagrado Corazón de Jesús y en quienes lo habitan? ¿Podrá explicarlo el Municipio?
Fallamos porque el Intendente anunció que ‘hemos realizado una encuesta para consultar a cada uno de los abuelos residentes de geriátricos y su intención es la de vacunarse contra el COVID-19. Hoy sabemos que son 250 los abuelos que accederán a la inmunización de forma voluntaria ya que gestionamos y pasamos esta información a la agencia regional de PAMI.’, pero no detectaron que quienes conviven en el Hogar que comanda el Hermano Marcelo no contaban con documentos para poder realizar la inscripción para poder vacunarse.
Fallamos porque tiene razón Cáffaro, ‘una comunidad que mira por otro lado a nuestros abuelos no tiene futuro.’, por ello no entendemos para donde estaban mirando cuando decían mirar a ‘nuestros abuelos’ que viven en el Hogar Sagrado Corazón de Jesús. ¿Miraron lo que tenían que mirar o miraron lo que querían mirar?
Fallamos porque el Artículo 36 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires establece ‘La Provincia promoverá la eliminación de los obstáculos económicos, sociales o de cualquier otra naturaleza, que afecten o impidan el ejercicio de los derechos y garantías constitucionales. A tal fin reconoce los siguientes derechos sociales:[…] 8- A la Salud. La Provincia garantiza a todos sus habitantes el acceso a la salud en los aspectos preventivos, asistenciales y terapéuticos; sostiene el hospital público y gratuito en general, con funciones de asistencia sanitaria, investigación y formación; promueve la educación para la salud; la rehabilitación y la reinserción de las personas tóxicodependientes. El medicamento por su condición de bien social integra el derecho a la salud; la Provincia a los fines de su seguridad, eficacia y disponibilidad asegura, en el ámbito de sus atribuciones, la participación de profesionales competentes en su proceso de producción y comercialización’, y en consecuencia no es necesario poseer un documento para poder acceder a la salud. ¿Y qué duda cabe que el poder vacunarse contra el COVID-19 es una forma de acceso a la salud?
Fallamos porque si el problema es que son indocumentados ¿Por qué el Municipio no busca la forma de documentarlos? Por incompetencia y desinterés de los funcionarios municipales del área o ¿Porqué al ser indocumentados no votan?
Pero fallamos, fundamentalmente, por desidia. Porque no hay vacunas para quienes viven junto a Marcelo en el Hogar Sagrado Corazón de Jesús, pero las hubo, entre otros, para la secretaria privada del Intendente, Lilian Burroni, el empleado municipal, Rodrigo Girard, el chofer del Intendente Salvador de Bártoli, la esposa del chofer del Intendente, Cristina Bustos, el empleado de Zoonosis municipal, Álvaro Battista Palacios, y la empleada del Juzgado de Faltas Nº2, cuya titular es hija de la Secretaria Privada del Intendente, Sonia Nores, inscribiéndolos a todos como personal de salud, entre muchos otros casos de ¿Vacunados VIP? sobre los que las autoridades locales aún no han dado las explicaciones que corresponden… pero para los ancianos que como sociedad hemos dejado al costado, no las hay.
No podemos fallar más. Como sociedad debemos replantearnos cuáles son nuestros intereses, nuestras prioridades, nuestros objetivos.
Y que cada uno asuma las responsabilidades que le corresponden. Fallamos todos, pero no todos de igual manera. Algunos son más responsables que otros, y esos algunos tienen nombre y apellido.
Los mayores responsables son quienes teniendo responsabilidades de gobierno no hacen lo que tienen que hacer, con el Intendente Cáffaro al frente que miente al referirse a los hogares de adultos mayores. Son responsables quienes lo escuchan y callan ante la mentira. El discurso del Intendente fue ante los 20 miembros del Concejo Deliberante, y los 20 concejales callaron. Calló Ariel Ríos, calló Néstor Gerlo, calló Ana Laura Allemann, calló Vanesa Palermo, calló María Haydeé Romero, calló José Alberto Bugatto, calló Gustavo Morán, calló Javier Olsen, calló Mauricio González, calló Javier Yagode, calló Olga Cerato, calló Tania Caputo, calló Walter Unrein, calló Marcelo Matzkin, calló Julián Guelvenzú, calló Marcelo Pastore, calló Natalia Blanco, calló María Elena Gallea, calló Irene Guehenneuff, calló Lorena Bustos, callaron todos. ¿Por ignorancia? ¿Por complicidad? Son responsables los funcionarios de salud, con Marcelo Schiavoni al frente, que no garantizan salud a los habitantes del Distrito, estableciendo ciudadanos de primera y de segunda o tercera categoría.
Tiene razón Cáffaro, ‘una comunidad que mira por otro lado a nuestros abuelos no tiene futuro’, por eso tenemos que dejar de hacerlo y exigir, fundamentalmente, que las autoridades dejen de mirar para otro lado.
No hay más tiempo que perder.
Según el Intendente ‘realmente falta infraestructura, falta profesionalismo, y falta amor hacia nuestros abuelos’, ayudemos entonces a quienes se lo brindan. Pongámonos en serio al servicio de los que loablemente se ocupan de los mayores.
‘Todo esto negativo que nos ha pasado el año pasado, nos tiene que servir para ver parte de la realidad que a veces uno no la ve, desde lo político y las instituciones, y bueno tenemos que hacernos cargo de esto’, esto es parte de su discurso Intendente Cáffaro por lo tanto hágase cargo, y así como en el Hospital a su cargo (aunque justo es decirlo mientras quien estaba al frente del Departamento Ejecutivo era Ariel Ríos) hubo quienes tuvieron acceso a la vacuna de manera irregular, haga lo necesario para que de manera regular se pueda vacunar a quienes se debe hacerlo, respetando las reglas, y por un dudoso condicionante administrativo se le niegan.
Intendente Cáffaro, usted será el responsable de la enfermedad y/o muerte de alguno de quienes habitan el Hogar Sagrado Corazón de Jesús, si fuese por COVID-19 y no se encuentran vacunados.

1 comentario
El año pasado, conociendo la situación, me ofrecí a ocuparme de este tema, mi llagada fue a través de una persona que trabaja junto al padre, la respuesta que recibí es que no quería que me ocupara, puesto que si documentaban a los abuelos, corría el riesgo de que los llevaran a vivir con las monjas, como hicieron con los abuelos del hogar de ancianos. El tema es mas profundo de lo que se ve a primera vista. Hay internas que vienen de hace rato con el municipio.