A diferencia de lo que sostienen la mayoría de los analistas políticos, creo que el Presidente de la República dijo mucho en la cadena nacional del pasado jueves, porque más allá de lo que dijo en palabras, dijo mucho con los temas que no abordó en profundidad.
Reconoció que Argentina tiene un presente complicado y un futuro incierto respecto a la cantidad de vacunas disponibles para aplicar a su población, pese a que mientras reconocía esto sus funcionarios afirmaban que se seguía vacunando a buen ritmo, y pidió a la población responsabilidad en su propio cuidado. El Estado presente reconoció que no puede estar presente, y en consecuencia depende del accionar de la población el grado en que el virus avance. También mencionó, sin decirlo, que si fuera necesario el gobierno volverá a impedir el desplazamiento de los pobladores, que vista la realidad actual parece ser la única política prevista por el Gobierno nacional frente a la llegada de la temporada de frío y la tan temida segunda ola.
Insistiendo en la campaña de vacunación y sin reconocer que muchos de los vacunados usurparon los lugares y atentaron contra muchos ciudadanos pertenecientes a grupos de riesgo e inscriptos en los programas de vacunación que aún no han logrado recibir su dosis, en términos generales la realidad del combate del COVID-19 parece empantanada.
El Presidente fue claro. No se puede hacer más que lo que se hace y si tenemos que volver a hacer lo que hicimos es porque el contexto así nos lo impone.
Sin embargo bajo el manto general, las diferentes realidades exponen que no todo es lo mismo ni todo es igual.
Veamos cuál es la realidad local en este concierto.
En la última semana Zárate fue el Distrito de la Región Sanitaria V que más lento vacunó, casi diez puntos porcentuales por debajo del promedio regional, lo cual es por demás llamativo puesto que el anuncio presidencial en la cadena fue que el reparto de vacunas se había dado en función de la cantidad de habitantes, y Zárate, por ejemplo, teniendo un 21,4% más población que Campana vacunó a un 5,3% menos de pobladores. Número que es más elocuente si se analiza en términos proporcionales, puesto que mientras Zárate vacunó al 5,9% de su población, Campana inoculó al 7,5% de sus habitantes.
Pero no es el único indicador en el que Zárate reprobó en la última semana puesto que también integró el podio, junto a Tigre y Exaltación de la Cruz, referido a aquellos Distritos en los que se incrementó más la cantidad de fallecidos por COVID-19, lo que provocó que junto a los mismo Municipios sean los que peor evolución de la tasa de letalidad tuvieron en los últimos 7 días. Hoy la tasa de letalidad de COVID-19 en Zárate es mayor que el indicador de la Región Sanitaria V.
Esta realidad se da mientras Zárate sigue siendo el Distrito de Región V que menos vecinos testea, al cierre de la última semana había evaluado tan solo al 11,6% de su población, más de 6 puntos porcentuales por debajo del índice de la Región V y bastante por debajo de lo que se testeó en San Isidro, donde se analizó a más del 26% de sus vecinos.
La tasa de recuperación involucionó en Zárate, es decir, esta semana el porcentaje de enfermos de COVID-19 recuperados es menor que la semana anterior.
No hay dudas, estamos mal. El problema es que el horizonte aparece peor, ¿Por qué? Porque como decimos más arriba el Presidente Alberto Fernández afirmó públicamente que las vacunas se repartieron ‘en forma proporcional a la cantidad de habitantes’, en consecuencia lo que se aventura es sumamente complejo, puesto que al día de hoy el Partido de Zárate, que representa el 3,7% de la población de la Región Sanitaria V representa el 5,6% del total de vacunados de la Región, lo cual siguiendo el mensaje presidencial indica que aquellos distritos con menos participación en el total de inoculados serán quienes concentren a mayor cantidad de dosis en la próxima semana, y dada la escasez de vacunas que hay, todo parece indicar que no se incrementará en demasía el total de vacunados en Zárate.
Por lo cual Zárate es el ejemplo perfecto para Alberto Fernández, pocos vacunados hasta ahora, un horizonte de poquísimos vacunados a futuro y una realidad compleja ante la proximidad del otoño, fundamentada en que la tasa de positividad está por encima del 35%, más de tres puntos porcentuales que la media de la Región.
Pero lo bueno es que al menos están vacunados la secretaria privada del Intendente, Lilian Burroni, el empleado municipal, Rodrigo Girard, el chofer del Intendente Salvador de Bártoli, la esposa del chofer del Intendente, Cristina Bustos, el empleado de Zoonosis municipal, Álvaro Battista Palacios, y la empleada del Juzgado de Faltas Nº2, cuya titular es hija de la Secretaria Privada del Intendente, Sonia Nores, inscribiéndolos a todos como personal de salud, entre muchos otros casos de ¿Vacunados VIP? sobre los que las autoridades locales aún no han dado las explicaciones que corresponden.
Que quienes aún esperan sigan esperando, ya lo dijo el Presidente ‘Trabajamos con firmeza para vacunar a todos y a todas.’… aunque algunos, sin merecerlo ni corresponderle, sean vacunados antes que otros y otras (parafraseando al Presidente).
Se preguntó Alberto Fernández en la cadena nacional ‘¿Estamos acelerando la cantidad de personas vacunadas por semana? Sí.’.
Sus palabras no aplican para Zárate donde la última semana se vacunó un 12,7% menos de personas que la semana anterior.
Estamos mal y vamos peor.
PD: Como siempre, la información sobre la que hablamos es la información oficial disponible en https://portal-coronavirus.gba.gob.ar/sala-de-situacion, ya se sabe, res non verba.

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