Los expedientes que duermen tres meses y el misterioso reloj roto del bloque libertario
Hay preguntas que la política zarateña se hace en voz baja, en un café o en la cola del super. Y hay otras que, de tanto repetirse, ya parecen parte del mobiliario urbano, como los pozos en las calles o la inseguridad general. Una de esas preguntas instaladas es la siguiente: ¿qué problemita tiene Finkel?
La pregunta surge porque, por ejemplo, en dos sesiones consecutivas del Concejo Deliberante, durante el tratamiento de dos expedientes con más de tres meses de recorrido parlamentario, Finkel tuvo una respuesta idéntica, calcada, como sacada de un manual de evasión fiscal retórica: ‘necesitamos más tiempo para analizarlo’.
Más tiempo. Tres meses no alcanzaron. El paso del expediente por varias comisiones no alcanzaron. La lectura de un expediente, documento público, disponible para los concejales, en papel, sin cláusulas secretas ni anexos en sánscrito, no alcanzó. Y la verdad es que, cuando alguien pide más tiempo una y otra vez, no está pidiendo tiempo. Está pidiendo que no le pregunten.
🐢 La tortuga legislativa: un récord difícil de batir
Repasemos el parte de hechos, que en esto de la política local conviene más que cualquier adjetivo.
El Expediente 205/26, vinculado a la Costanera, ingresó al Concejo en mayo de 2026 y pasó por comisión tras comisión, con el trámite que exige el Reglamento Interno del HCD. El Expediente 231/26, referido a la laguna del Parque Urbano, siguió un camino similar. Ambos fueron tratados en las últimas dos sesiones públicas ordinarias. Y en ambos la posición del bloque La Libertad Avanza fue exteriorizada por su presidente, Eduardo Finkel, con la misma melodía de siempre: hay que analizarlo más.
¿Más qué, exactamente? ¿Más allá de qué? Un expediente que recorre tres meses de comisiones ya fue analizado por más gente que el presupuesto municipal. Lo que falta no es análisis: es definición.
Cuando la votación apretó, Eduardo Finkel, Verónica Firmani, Patricio Gauna Marchettti y Fabián Cracco se abstuvieron en la sesión maratoniana de siete horas sobre la Costanera. La abstención, señores, es la forma más educada de no estar. Se vota sin votar. Se opina sin opinar. Se lidera sin liderar.
🏖️ Costanera: la película que ya vimos
La Costanera zarateña no es un tema menor ni nuevo. Es, de hecho, uno de los debates más calientes del año: en septiembre, vecinos presentaron cientos de firmas en defensa del espacio público y contra los cambios al Masterplan.
O sea: el tema estaba sobre la mesa, en la calle, en las redes y en el recinto. Tres meses de comisiones. Portales de noticias cubriéndolo semana a semana. Vecinos juntando firmas. Y el presidente del bloque libertario necesitaba… más tiempo.
¿Para qué? ¿Para que el río siga corriendo y el tema se enfríe? ¿Para que las firmas se conviertan en recuerdo? La política tiene un nombre técnico para esto: dejar pasar el expediente a la inacción. En el pueblo tiene otro significado: hacerse el boludo.
🦆 La laguna del Parque Urbano: mientras tanto, el agua no está
El segundo capítulo de esta saga hidráulica es todavía más elocuente. El Parque Urbano tenía su expediente en tratamiento: la problemática de la laguna, el estado de los espacios públicos, los reclamos vecinales desde inicios de año. Nada nuevo bajo el sol zarateño.
Y otra vez, el disco rayado: necesitamos más tiempo. La verdad es que uno empieza a sospechar que el bloque de La Libertad Avanza tiene un problema con los expedientes que contienen agua. O que exigen tomar posición clara sobre la política local. O que contienen las dos cosas, que en la Costanera vienen de la mano, como el mate y los bizcochos.
🎭 El patrón no es nuevo: ya lo contamos
Si seguís nuestras columnas no te será novedoso este guión. Lo advertimos el 2 de julio, en nuestra nota sobre La Gran Teatralidad de la ‘Transparencia’: los proyectos 307/26 y 308/26 del bloque libertario, la moción de censura municipal inexistente y el pedido de reforma de la Ley Orgánica que excede al Concejo, eran ruido para la tribuna, no herramientas de control. Firmaban proyectos imposibles para no usar las que ya existen: la Comisión Investigadora del artículo 249, el acceso real al RAFAM, la rendición de cuentas seria.
En agosto, en A Matzkin no lo apoyan ni sus propios concejales, vimos la escena inversa: cuando hay que votar, Finkel aparece… como puede. Y en septiembre, en ¿El peronismo se parte en el Concejo Deliberante de Zárate?, se volvió a confirmar: mientras otros bloques discuten, firman y se definen, los libertarios ensayan la postura del espectador premium. Platea, butaca, pochoclo. Todo menos banca en juego.
⚖️ Lo que el ‘más tiempo’ esconde
Ahora bien, seamos justos, que de eso también se trata, aunque duela: no es que Finkel no pueda leer. Es ingeniero industrial, según su propia presentación pública, y uno supone que leer planos y memorandos forma parte del oficio. El problema no es intelectual. Es político.
Pedir más tiempo en un expediente que lleva tres meses en comisiones no es un problema de calendario: es un problema de coraje. Porque definir implica elegir un costado, y elegir un costado implica perder algo: votos del otro costado, fotos del evento, el aplauso cómodo de quienes aplauden todo.
La Costanera enfrenta intereses poderosos; la laguna del Parque Urbano, también. Y ahí, justo ahí, el discurso libertario de la valentía, del ‘se acabó la pálida’, del ‘ahora sí vamos a controlar al Ejecutivo’, se desinfla como globo de cotillón a las tres de la mañana.
No les falta tiempo. Les falta firma en la votación.
La oposición se mide en las abstenciones que no se da y en las comisiones que sí se firman. Un bloque que controla cuatro bancas, Firmani, Gauna Marchetti, Finkel y Cracco, tiene peso real en un cuerpo deliberativo chico como el zarateño. Cuatro votos definen ordenanzas. Cuatro ausencias también, pero al revés. Y un presidente de bloque que sistemáticamente posterga las definiciones no está conduciendo: está administrando la propia ambigüedad.
🐣 La pregunta final
Entonces, volvamos a la pregunta del título, que para eso se hizo: ¿qué problemita tiene Finkel? ¿Será que todo sea que es un concejal vegano?
Problemita, con diminutivo cariñoso, ninguno. Lo que creemos es que tiene una estrategia: la del eterno análisis, la del ‘todavía no’, la del río que se mira pasar con actitud de intelectual preocupado. Es una estrategia cómoda. Cómoda como una hamaca paraguaya. El inconveniente, querido presidente, es que las hamacas no gobiernan ni fiscalizan: ocupan espacio en el balcón.
Los expedientes 205/26 y 231/26 ya fueron analizados. Por las comisiones, por la prensa, por los vecinos con sus firmas, por quienes miran las sesiones de siete horas con el mate de por medio. Lo único que falta analizar es por qué un bloque que llegó prometiendo dinamitar la inercia gubernativa termina siendo, expediente tras expediente, su más fiel custodio.
El tiempo se les acabó, señores concejales. O mejor dicho: nunca les sobró. Les faltó lo otro. Y eso, lamentablemente para Zárate, no se aprueba por ordenanza.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
