El jueves pasado, el recinto del Deliberativo zarateño vivió una escena que vale la pena mirar dos veces: cuando los números dejaron de acompañar al oficialismo, los bloques de Somos Zárate y La Libertad Avanza se retiraron del recinto. No perdieron la votación: intentaron evitar estar cuando les tocaba perder. Y el Intendente, desde su realidad paralela habitual, ya declaró muerto un expediente que sigue vivo. Repasamos el éxodo, el invento y la rendición libertaria.
🎬 El éxodo del jueves
El video dura poco más de un minuto, pero contiene toda una doctrina política. A los 27 segundos, una concejal se levanta de su banca. A los 32, ya es una estampida: hombres de traje, mujeres con carpetas, un joven con mochila roja, todos caminando hacia la puerta mientras el orador sigue al micrófono, ahora hablándole a una sala que se va vaciando. La cámara, fiel, registra lo que quedó: los que se fueron y los que se quedaron a trabajar, que es para lo que se les paga.
Eso pasó el jueves 10 de septiembre en el Concejo Deliberante de Zárate, en el marco de la sesión que venía de un cuarto intermedio desde el 3 de septiembre y que, como contábamos en esta nota, tenía como hueso central el expediente 205/26, el proyecto ómnibus de la Costanera que el Intendente Marcelo Matzkin envió al cuerpo.
La secuencia, en síntesis: el peronismo impuso su voluntad en el recinto, y los bloques de Somos Zárate y La Libertad Avanza, al verse derrotados, eligieron el camino más cómodo y más antiguo de la política zarateña: negar el debate retirándose. No tenían nada que argumentar, más que la obediencia debida. Legal, claro. Todo es legal cuando uno conoce el reglamento mejor que la ética. Pero antidemocrático en el sentido más elemental de la palabra: la democracia parlamentaria consiste precisamente en quedarse cuando uno pierde y dar la discusión presentando sus argumentos.
🗳️ ‘Voten por sí o por no, pero voten’… salvo cuando toca perder
La ironía es casi literaria. El 16 de julio pasado, en plena conferencia de prensa dirigida contra el Concejo Deliberante, Matzkin martilleó una consigna: ‘Voten por sí o por no, pero voten’. Lo hizo, eso sí, con el tono de quien exige una rendición y no un debate, como relatamos en ‘Matzkin, el hombre que no sabe perder’.
Bueno. El jueves, cuando el voto amenazaba con salir mal, su propio bloque no votó: se fue. Su bloque y sus amigos libertarios se retiraron. La consigna duró exactamente lo que duran las consignas de este oficialismo: hasta el primer resultado adverso. Después, claro, viene la otra táctica conocida: transformar la derrota en martirio y la fuga en gesta.
🌀 La realidad paralela: el 205/26 ‘rechazado’ que nadie rechazó
Y acá entramos en el terreno favorito de este gobierno: la realidad que se instala por decreto emocional. En un posteo en las redes sociales tras la primera parte de la sesión, Matzkin sostuvo que el Concejo rechazó su proyecto 205.
Mentira. El Expediente 205/26 no fue rechazado: no hubo votación que lo rechace. Lo que hubo fue una fuga de la bancada oficialista y una sesión quebrada. La diferencia entre ‘rechazado’ y ‘no pudieron imponerlo’ parece sutil, pero es abismal: una describe un hecho institucional; la otra, un deseo gubernamental. Y este Intendente lleva años confundiendo sus deseos con los hechos.
🎭 ‘Si yo fuera concejal, no participaría de la sesión’
La frase completa de la conferencia es para enmarcar. El Intendente declaró que, si fuera concejal, no habría participado de la sesión. O sea: el máximo responsable del Ejecutivo municipal, en ejercicio, invitó públicamente a sus ediles a no hacer su trabajo. A cobrar el sueldo de concejal sin ‘concejear’. El epílogo perfecto de un mandato que empezó con mayoría propia en el Concejo, la perdió en las urnas, y nunca terminó de digerirlo.
Y acá viene la pregunta incómoda, la que queda flotando en el aire del recinto: ¿de cuántas sesiones dejó de participar Marcelo Matzkin por razones políticas durante sus seis años como concejal? Porque él mismo, en su propia conferencia del 16 de julio, recordó con orgullo que ‘cuando yo fui concejal y tenía que votar en contra de Cáffaro, levantaba la mano y lo votaba en contra’. Elegante.
Dato del pasado que hoy suena a predicción: en la 7ª Sesión Ordinaria de 2022, con Matzkin en la banca, el bloque que hoy gobierna exigía con firmeza que los funcionarios comparecieran en el cuerpo porque ‘lo dice la Ley y… somos un Poder del Estado Municipal’. Hermoso. Solo que esa frase la dijeron cuando era gratis y estaban del otro lado del mostrador. Ahora que gobiernan, el mismo criterio les estorba.
🟣 La rendición libertaria: se fue Ahumada y quedó la fila india
El otro capítulo del jueves se escribió fuera del recinto. Tras la crítica pública de Matzkin al accionar del bloque libertario, que había dejado de acompañar las iniciativas del oficialismo, Oscar Ahumada anunció su renuncia a La Libertad Avanza, apenas un mes después de haber lanzado su candidatura a intendente pintado de violeta. El hoy ex precandidato dijo que seguirá ‘con independencia y responsabilidad’, y fue prudente: no confrontó con las cúpulas. Pero la foto que deja es elocuente: Matzkin presionó, y el espacio libertario se desinfló.
¿Y los que quedaron? Los ediles libertarios y Viviana Nazábal, esa concejal que asumió tras un periplo de licencias y reemplazos a lo que ya le dedicamos una nota entera, se alinearon inequívocamente con el pensamiento del Intendente. El jueves lo demostraron caminando en fila india hacia la misma puerta, en la misma dirección, al mismo ritmo. No hace falta que lo digan: lo hicieron y está registrado. En el fondo, todo tiene una explicación de corto plazo: en la mesa provincial, PRO y La Libertad Avanza avanzan en un pacto de no agresión para 2027, con Matzkin como uno de los intendentes más cercanos a Cristian Ritondo, y Zárate no iba a ser la excepción. Los principios, en LLA local, duraron exactamente lo que duró la foto de Ahumada con la camiseta violeta.
🧬 Distintos hechos, misma esencia
Fijémonos en el patrón, porque es lo que importa. Declarar rechazado un expediente que no se votó. Querer retirar del Concejo lo que aún tiene vida propia. Invitar públicamente a los propios concejales a no sesionar. Huir del recinto cuando los números acompañan a la oposición. Intentar alinear a la tropa después de una conferencia de prensa. Son formas distintas, episodios distintos, días distintos. Pero la esencia es una sola: un oficialismo que entiende la democracia como un trámite y al debate como una amenaza.
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RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
