Hay fracturas que quedan más expuestas por cómo se disimulan que por el hueso roto en sí. Lo que pasó el jueves en el recinto del Concejo Deliberante de Zárate fue exactamente eso: un bloque de Fuerza Patria con el cabestrillo puesto, haciendo equilibrio sobre una grieta que se agranda silenciosamente, y una sesión que terminó en una salida técnica que nadie parecía amar pero todos terminaron abrazando.
Según me explicaron, en medicina hay dos tipos de fracturas, cerrada y abierta. Cuando la fractura es cerrada, el hueso está fracturado, pero la piel que recubre la zona permanece intacta, en cambio cuando es abierta, además de la fractura, existe una herida en la piel que comunica directa o indirectamente con el foco de fractura. El hueso puede o no ser visible desde afuera; no es necesario que el hueso sobresalga para que sea una fractura expuesta.
Si aplicáramos estos conceptos medicinales a lo ocurrido en la sesión del pasado jueves, bien podríamos decir que hubo una fractura abierta, tal como imaginábamos, aunque no fue expuesta, el hueso no se vio.
🧩 La fractura: nadie quería votar el rechazo
Cuando Lautaro Fenestraz mocionó que el proyecto pasara a archivo, argumentando erróneamente que si se rechazaba no se podrían tratar expedientes de la misma temática en el mismo período legislativo, que finaliza en menos de tres meses, y Leandro Matilla quiso someter la moción a votación tal como lo indica el Reglamento Interno del Concejo Deliberante, Desirée Ayala movió ficha rápidamente y de manera contundente argumentó ‘me parece que no estamos entendiendo mucho, acá vinimos a rechazar el proyecto y resulta que bueno, que los vecinos tampoco entienden qué está pasando. ¿Archivo? Venimos a defender la Costanera. Solamente eso’, y paso seguido recibió la respuesta de su compañera de bloque, aunque de otro sector interno, Marcela Budano quien replicó ‘la verdad que venimos trabajando mucho en el 205, todos, tenemos dos compañeros de bloque que han trabajado muchísimo.
⚠️ El argumento falaz que sostuvo todo el operativo
Las cartas estaban echadas, el bloque de Fuerza Patria estaba fracturado y Lautaro Fenestraz era el mascarón de proa de la propuesta que llevaría adelante el sector de Matilla & cía.
Acá vale la pausa, porque este es el punto que no puede quedar en la nebulosa del debate caliente.
No existe ninguna norma que impida tratar un nuevo expediente de la misma temática en un mismo período legislativo municipal, una vez rechazado el que fue tratado en primera instancia. El argumento de Fenestraz, replicado por Budano y por quienes empujaban el archivo, no tiene sustento reglamentario ni normativo. Que un proyecto sea rechazado no ‘bloquea’ la temática; al contrario, destraba el tablero para presentar uno nuevo, mejorado o distinto del anterior. Es lo habitual en cualquier cuerpo deliberante. Por eso Borrelli, minutos después, pudo presentar tranquilamente su Expediente 445/26 sobre la misma Costanera.
En otras palabras: la invocación al ‘no se puede rechazar porque bloquea la temática’ funcionó como un pararrayos retórico. Sonaba técnico, sonaba prudente, sonaba a cuidar el patrimonio. Pero era una falacia disfrazada de fundamento. Y conviene decirlo con contundencia, porque sobre esa falacia se sostuvo todo el andamiaje que evitó el rechazo explícito del proyecto de Matzkin.
🤝 La ‘salida Castiglioni’: votar en contra de lo que uno firmó
Sin embargo ambos sectores coincidían en una cosa, aunque hubiera una fractura no iban a mostrar el hueso, por lo que durante más de una hora buscaron la forma de entablillar el bloque a fin de poder sacar adelante la sesión con los menores costos posibles, y quien encontró la salida fue Lucas Castiglioni, quien propuso en la sesión lo contrario de lo que sostenía en el Dictamen que había firmado, y mocionó que el Expediente 205/26 volviera a Comisión.
Y todos los concejales presentes acordaron que en ella iban a hacer lo que durante la sesión criticaron en sus discursos, una Ordenanza ómnibus, aunque en este caso micro ómnibus porque algunos de los ejes propuestos por Marcelo Matzkin quedarían fuera, fundamentalmente lo referido al acuerdo alcanzado con Alberto Crajevich.
La propuesta de Castiglioni fue apoyada por unanimidad, incluso por quienes querían archivar el proyecto y por quienes procuraban rechazarlo, fue el ‘entablillado’ que encontraron para evitar la profundización de la fractura y su exposición.
🏥 El paciente, en observación
Hoy Fuerza Patria funciona con cabestrillo. El bloque está entablillado: por un lado Castiglioni, Ayala y el resto de los ediles identificados como parte de la 20 de Noviembre y por el otro Matilla, los matillistas y Borrelli del Frente Renovador. Pero las fracturas no sanan con apósitos: o se operan o quedan expuestas.
Los tiempos que vienen nos dirán si el paciente se recupera… o si el próximo golpe lo deja en el quirófano.
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RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
