🐴 El caballo blanco que no era de San Martín
El 17 de agosto de 2026, mientras el país recordaba el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín, el Intendente de Zárate, Marcelo Matzkin, mientras estaba gozando de su ‘licencia anual’, decidió sumarse al homenaje desde sus redes sociales. El texto era solemne, casi épico: ‘Si hoy tenemos la posibilidad de hablar de soberanía nacional, de cuántas tierras en poder extranjeros puede haber, de cuán libres somos, del valor de nuestra moneda es porque SAN MARTIN así lo quiso’ (sic), escribió, para cerrar con un enfático ‘VIVA ARGENTINA’. El problema, claro, estaba en la imagen: el prócer ecuestre que ilustraba el posteo no era San Martín, sino Manuel Belgrano, portando la enseña nacional que él mismo creó.
🔍 Google, la vista cansada y otras excusas de feria
Las redes, como suele suceder, no perdonaron. Los comentarios se multiplicaron, algunos con humor (‘Con el caballo blanco le pegó, digamos todo’), otros con la incredulidad que genera ver a un intendente confundir a dos próceres fundamentales de la historia argentina. La respuesta de Matzkin no se hizo esperar: al día siguiente, 18 de agosto, publicó una nueva historia en la que agradecía a Deltacom ‘por genuinamente visualizar mi error’ y ofrecía una explicación que rozaba el surrealismo: ‘Entre mi poca vista, el mal asesoramiento de Google y el caballo blanco que esta vez no es de San Martín sino que parece ser de Belgrano, la foto que subí pareciera no ser de San Martín’. Y cerró con una promesa, casi como quien da la llave del auto por la ventanilla para que le carguen combustible: ‘PD voy a rectificar el posteo’.
⏳ Trece días, cero rectificaciones y una pregunta incómoda
La verdad es que, si uno repasa lo que ya documentamos en Príncipe del Manicomio, el patrón no sorprende. Prometer sin cumplir es, en esta gestión, casi una forma de arte. Pero hay algo particularmente revelador en esta ocasión: no se trata de una obra millonaria sin licitación, como la que denunciamos en Billetera mata ley, ni de una sala de salud que funciona tres días en vez de cinco, como contábamos en Zárate, ¿te cuida? (Spoiler: No). No. Acá la promesa era nimia, casi ridícula: borrar una foto de Belgrano y subir una de San Martín. Un clic. Dos, si somos generosos. Trece días después, al momento de esta publicación, el posteo del 17 de agosto sigue intacto en el feed del Intendente, con el Libertador equivocado y la enseña patria ondeando en manos ajenas.
🤔 ¿Por qué no cumplir?
Y entonces surge la pregunta que importa, la que va más allá del error histórico o del caballo blanco de turno: ¿por qué no cumplir con algo que se prometió? ¿Por qué dejar una palabra empeñada flotando en el aire como una deuda que nunca se va a cobrar? Si en una cuestión tan simple, rectificar un posteo en las redes sociales, no hay voluntad de hacer lo dicho, qué queda para las promesas más profundas, las que afectan la vida cotidiana de los vecinos. La verdad es que ya lo sabemos: nada.
Al fin de cuentas si así procede con cuestiones tan básicas como estas ¿qué queda para cuestiones profundas? Exactamente lo mismo. NADA.
📉 El valor de la palabra (en liquidación)
En su biografía oficial en el sitio de la Municipalidad de Zárate, Matzkin asegura que fue concejal durante seis años ‘solicitando transparencia’ y que hoy trabaja con ‘una impronta de una nueva generación’. La ironía, claro, es que la transparencia no se pide: se practica. Y la nueva generación, si existe, debería entender que en las redes sociales todo queda grabado, que la palabra pública tiene peso, y que una promesa incumplida, aunque sea sobre una foto, dice más de un gobernante que mil discursos en Plaza Mitre.
🏁 La moraleja del caballo
Dicen que el diablo está en los detalles. Y en este caso, el detalle es una imagen de Belgrano que sigue ahí, impasible, recordándonos cada vez que alguien scrollea el feed del Intendente que la palabra empeñada no vale lo que cuesta un clic. Trece días. Una eternidad en tiempos de internet. Suficiente para convocar una licitación fantasma, para firmar un decreto de 864 millones o para grabar diez videítos en Plaza Mitre. Insuficiente, aparentemente, para cumplir una promesa escrita en mayúsculas: ‘PD voy a rectificar el posteo’.
Spoiler: no lo hizo.
Igual veamos el vaso medio lleno, al menos puso a Belgrano con la bandera argentina y no a San Martín con la bandera peruana, una posibilidad al poner en el buscador “san martin con bandera nacional”.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
