Cuando Milei predicó el Evangelio del capitalismo en ORT y se olvidó de la Constitución.
Hace unos días, en el aniversario número 90 de la ORT Argentina, una institución que recibió con alfombra roja al presidente más teológico de nuestra historia, Javier Milei subió al escenario y no dio una charla: adoctrinó. No es metáfora. Frente a alumnos de cuarto y quinto año, con la autoridad que le otorga el sillón de Rivadavia, leyó, casi en tono de revelación y con bastantes dificultades, por cierto, el epílogo de su libro Capitalismo, la Divina Maquinaria del Paraíso.
La escena tenía de todo: citas bíblicas, análisis económico de dudosa ortodoxia, rabinos mencionados como si fueran coautores del Presupuesto Nacional y, por supuesto, el clásico ataque a los periodistas. Pero lo más inquietante no fue el contenido. Fue el formato. Un presidente de la Nación, en un colegio secundario, adoctrinando. Sí, adoctrinando. Esa palabra que Milei y su entonces vocero Manuel Adorni, del que ya ni se habla, usaron para justificar un canal de denuncias contra docentes que ‘no respeten la libertad de expresión’.
La ironía es tan espesa que se puede cortar con cuchillo.
🎭 El profeta del aula: adoctrinamiento para mí, pero no para ti
Milei llegó a la ORT el 27 de agosto de 2026 y durante casi tres cuartos de hora desplegó ante adolescentes una cosmovisión donde el capitalismo no es un sistema económico, sino una ley divina. ‘El capitalismo es el sistema que Dios preparó a través de una ley’, sentenció, como si Adam Smith hubiera recibido las tablas en el Sinaí.
El hombre que prometió acabar con el adoctrinamiento en las escuelas argentinas, que habló de ‘contenidos en aulas teñidos de militancia ideológica’ y que impulsó una reforma para penalizar a quienes ‘no respeten el derecho a educarse’, ese mismo hombre se paró frente a menores de edad y les dijo que el marxismo es ‘un programa satánico’.
No es educación cívica. Es catequesis de ‘Estado’. Y no cualquier catequesis: una que mezcla pasajes del Génesis con teorías de Hans-Hermann Hoppe, el filósofo anarcocapitalista que en su libro Democracy: The God That Failed, traducido al español como Monarquía, democracia y orden natural, argumenta que la democracia es un sistema de ‘descivilización’ y que la monarquía es preferible porque el rey, al menos, ‘es dueño del país y cuida su propiedad’.
Un detalle menor que Milei omitió mencionar a los chicos: Hoppe también defiende la secesión en micronaciones, la eliminación de la democracia y la restricción de la inmigración como condición para el ‘orden natural’. Pero bueno, ¿quién necesita contexto cuando se tiene la verdad revelada?
📰 ‘Esto le vendría bien a los periodistas’: El Autoritarismo con sonrisa
En medio de su sermón, Milei no pudo resistir a la tentación. Frente a adolescentes que probablemente estaban más preocupados por el próximo parcial que por la eficiencia dinámica de Jesús Huerta de Soto, el Presidente soltó: ‘Esto le vendría bien a los periodistas…’ y tras algunos abucheos dobló la apuesta y dijo ‘Si quieren hacerlo más fuerte se los voy a festejar’.
La frase, aparentemente inocua, es en realidad una invitación velada al linchamiento mediático. Y viene de alguien que, según el informe Cartografía del Silencio de la Red Voces del Sur, es responsable del 99,4% de los discursos estigmatizantes contra la prensa en Argentina.
El mismo informe documenta que Argentina lidera la región en ataques verbales a periodistas, con 139 registros, superando a Colombia y El Salvador. Milei no solo descalifica: instala un clima donde llamar ‘basura repugnante’ a una comunicadora o ‘ensobrado’ a un cronista se normaliza.
Pero en la ORT, ante chicos de 16 y 17 años, el mensaje fue más sutil y por eso más peligroso: no confíen en quienes cuestionan lo que les digo. No es libertad de expresión. Es captura ideológica de la próxima generación de votantes.
⚖️ Hoppe, Huerta de Soto y la Lógica de Cartón
Milei construye su argumento sobre tres pilares que presenta como inquebrantables: la ética griega, el derecho romano y los estoicos. Luego añade una cuarta pata: los valores judeocristianos, que según él son la base de toda política justa. ‘Justicia y eficiencia son dos caras de la misma moneda’, afirmó, citando a Huerta de Soto.
El problema es que esta lógica, aparentemente sólida, se derrumba con el más mínimo empujón dialéctico. Si la justicia y la eficiencia fueran siempre la misma cara, ¿cómo explicar la esclavitud en la antigua Grecia, que era económicamente eficiente para sus dueños pero moralmente abominable? ¿Cómo explicar que el derecho romano, que Milei tanto venera, protegiera la propiedad de unos pocos mientras condenaba a la servidumbre a la mayoría?
Milei cita a Hoppe para ‘demostrar con rigor filosófico’ que el principio de no agresión y la apropiación originaria son la única base para un orden social justo.
Pero omite que Hoppe, en el mismo texto, desprecia la democracia representativa y aboga por la privatización total de la justicia y la seguridad. No es filosofía política. Es teología del mercado, donde Dios es el dueño de todo y el Estado, cuando existe, debe arrodillarse ante la propiedad privada.
🔥 Marx el ‘Satanista’
El momento cumbre del discurso, y quizás el más vergonzoso para quien ostenta un título académico como el que Milei dice ostentar, llegó cuando Milei declaró: ‘Marx era satanista. Sus propios textos de juventud lo revelan’. Citó el drama Oulanem y el libro Marx y Satanás de Richard Wurmbrand como prueba fehaciente.
Es una afirmación que ya había hecho en Israel, durante su visita a la Universidad Bar-Ilan en abril de 2026, donde recibió un doctorado honoris causa.
Allí, ante autoridades académicas, repitió que el marxismo ‘se autodeclara como una teoría satánica’ y que el programa marxista es ‘un programa satánico que en lugar de traerte al paraíso, te trae al infierno’.
Lo curioso es que ningún historiador serio, ningún filólogo, ningún especialista en el pensamiento de Karl Marx sostiene semejante barbaridad. Marx era de origen judío, pero ateo, materialista, crítico feroz de la religión como ‘opio del pueblo’. Confundir su ateísmo militante con satanismo es como confundir la noción hegeliana de Aufhebung con un truco de magia. Es ignorancia disfrazada de erudición, y lo peor es que se la sirvió a chicos que todavía están formando su criterio.
🏛️ Hegel en el Manicomio: Tesis, Antítesis y la Síntesis que Milei teme
Desde una mirada crítica y democrática, el problema no es que Milei tenga ideas. El problema es que niega el debate. Su discurso no admite contradicción. No hay lugar para la antítesis. Todo lo que no sea su verdad es, literalmente, demoníaco.
Georg Wilhelm Friedrich Hegel nos enseñó que el conocimiento avanza por la tensión entre tesis y antítesis, resolviéndose en una síntesis superior. La democracia, con todos sus defectos, es el único sistema que institucionaliza esa tensión. El parlamento, la prensa libre, la academia crítica, los sindicatos: todo eso es antítesis viva. Y Milei, que cita filósofos cuando le conviene, odia la antítesis.
Por eso llama ‘sucios’ a sus adversarios políticos. Por eso dice que ‘llamarlos adversarios es darles una estatura moral que no les va’. Por eso asegura que ‘al populismo no se le gana con más populismo, se le gana haciendo las cosas bien’, como si él tuviera el monopolio de la rectitud.
Pero la verdad es que gobernar sin antítesis no es gobernar: es predicar. Y un país no se construye con sermones. Se construye con disputa democrática, con reconocimiento del otro, con la humildad de admitir que nadie, ni siquiera un presidente que se siente elegido por Dios, posee la verdad absoluta.
🎪 Conclusión: El Paraíso de Cartón
Milei cerró su discurso en la ORT con una arenga que ya es marca registrada: ‘Que Dios bendiga a los argentinos, que las fuerzas del cielo nos acompañen, ¡y viva la libertad carajo!’.
La pregunta que queda flotando en el aula, entre los pupitres y los proyectores, es simple: ¿qué libertad? ¿La de un presidente que usa el Estado para predicar una religión? ¿La de un gobernante que estigmatiza a quien piensa distinto? ¿La de un líder que, mientras habla de no agresión, agrede sistemáticamente a la prensa, a quien piensa diferente, a los opositores?
El capitalismo no necesita de Dios para funcionar. Y la democracia, esa que Milei tanto desprecia en la práctica aunque la invoque en la retórica, tampoco. Lo que necesita Argentina es un presidente que deje de actuar como mesías y empiece a gobernar como administrador temporal de una República plural. Nada más. Nada menos.
Debemos alzar la voz. No se puede ser tolerante con los intolerantes.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
