🏦💸 El Estado te saca la plata del bolsillo para que el banco te la preste con ganancia.
Hace tres años, Javier Milei despotricaba en cámara contra Luis Caputo. Lo acusaba de haberse, textualmente, ‘fumado más de US$ 15.000 millones de reservas irresponsablemente, ineficientemente’ y de haber dejado ‘este desastre de las Leliqs’.
Hoy, el mismo Milei lo presenta en cadena nacional como ‘el mejor ministro de Economía de toda la historia argentina’.
Pero bueno, para algunos en política la memoria es un lujo. La cuestión es que el miércoles 26 de agosto de 2026, ese mismo Caputo, ahora convertido en héroe libertario, anunció algo que, si lo hubiera hecho un ministro de Economía de (casi) cualquier otro gobierno, ya estaría siendo denunciado en las redes como ‘estatismo asesino’. Y no, no exagero.
🎲 Dos billones de pesos, 18.000 familias y una pregunta incómoda
Caputo salió a la luz pública para anunciar un programa de $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES para impulsar créditos hipotecarios.
La cifra suena enorme, pero seamos honestos: en una economía donde el crédito hipotecario representa apenas el 2% del PBI, mientras que en Chile ronda el 27% y en Estados Unidos llegó a tocar el 75%, estos $2 billones son más bien una gota de agua en el Sáhara.
El plan contempla que entre 17.000 y 18.000 familias puedan acceder a un préstamo con tope de 150.000 UVA, a una tasa que no supere UVA + 7,5%, con plazo mínimo de 15 años.
Ahora, acá viene la parte jugosa. El Estado no te presta directamente. No. Eso sería demasiado simple, demasiado transparente. En cambio, el Estado le da la plata a los bancos privados a través de depósitos a plazo fijo ajustables por UVA: UVA + 2,5% si es a un año, o UVA + 4,5% si es a cinco años.
Los bancos, entonces, toman esa plata barata y te la prestan a UVA + 7,5%. Hacé la cuenta: el spread va de 3 a 5 puntos garantizados por el Tesoro. No es negocio, es un regalo envuelto en papel de regalo con moño incluido.
🦁 ‘A mayor intervención estatal, menos libres son los mercados’
Esa frase no la inventé yo. La dijo el propio Milei, en un discurso en el Instituto Cato en junio de 2024, donde afirmó que ‘por definición a mayor intervención estatal menos libres son los mercados y peor funcionan, produciendo miseria en vez de riqueza’, citando a Hayek para rematar: ‘cada vez que el Estado interviene genera un resultado peor a que si no se hubiera entrometido’.
Hermoso, ¿no? Parece sacado de un manual de autoayuda para libertarios. El problema es que el manual no incluye el capítulo de excepciones para cuando los bancos necesitan una inyección de fondos públicos con rentabilidad asegurada. Porque eso es exactamente lo que estamos viendo: el Estado interviniendo en el mercado crediticio, fijando tasas máximas, asignando fondos de un sistema previsional y garantizando la ganancia de entidades privadas.
Y no es la primera vez que el gobierno juega a esto. Ya en la previa de las elecciones legislativas de octubre de 2025, el Banco Central de Milei había obligado a los bancos a mantener encajes superiores al 50% de sus depósitos y tasas de interés de tres dígitos, lo que dejó al sector con sus peores resultados desde la pandemia y una morosidad que saltó a niveles de hacía 15 años.
Ahora, como los bancos no quieren prestar porque el riesgo es alto y la economía real está hecha trizas, el Estado aparece con una solución que ni Keynes se hubiera animado a firmar: yo pongo la plata, vos hacé el negocio, y el contribuyente se come el riesgo.
🔄 Del ‘delincuente’ al ‘mejor de la historia’
La verdad es que no puedo dejar de maravillarme con la plasticidad ideológica de esta gente. En 2018, Milei decía que Caputo había quemado reservas ‘irresponsablemente’. Hoy lo aplaude. En 2023, Milei prometía achicar el Estado hasta hacerlo invisible. Hoy el Estado no solo no se achica, sino que se mete entre privados para asegurarles rentabilidad.
Y si ya estamos dispuestos a usar $2 billones de los fondos de los jubilados para ‘dinamizar’ el crédito, como si el FGS fuera una caja de ahorro del Presidente y no el patrimonio de millones de argentinos que aportaron toda su vida, ¿por qué no hacerlo a través del Banco Nación o cualquier banco público? ¿Por qué generarle negocios a entidades privadas que, según el propio discurso oficial, deberían valerse por sí mismas en un mercado libre?
Ah, claro. Porque los bancos oficiales no le dejan spread a los amigos. Porque si el Estado presta directamente, no hay intermediación rentable. Porque el modelo libertario de este gobierno, al final del día, parece ser el mismo de siempre: privatizar las ganancias y socializar las pérdidas. El riesgo es de ANSES, la ganancia es de los bancos. De manual.
‘Esto es una acto de justicia social’, dijo Caputo en su conferencia de prensa en la que destacó el ‘efecto multiplicador en la economía’ que podrían tener los préstamos para vivienda… keynesianismo puro y duro aunque al presidente John Maynard Keynes parece no ser mucho de su agrado.
📉 ¿Plan platita? No, es ‘estímulo crediticio selectivo’
El gobierno se apresuró a aclarar que esto no es un plan platita.
Claro, porque el plan platita es cuando la plata va directo al bolsillo de la gente. Acá la plata va al bolsillo de los bancos, y de paso le cae algo a 18.000 familias que, hagamos cuentas, representan aproximadamente el 0,08% de la población. Es decir, no es plan platita, es plan gotita. Una gotita de agua en un incendio, con la particularidad de que el bombero le cobra al dueño de casa por apagarle el pasto del vecino.
Caputo mismo admitió, con una sinceridad que roza la inocencia, que el objetivo es ‘reconstruir un mercado hipotecario que en la Argentina continúa siendo marginal’.
Y tiene razón. El crédito hipotecario es marginal. Pero no lo es porque falten $2 billones de ANSES, lo es porque los salarios reales siguen por el piso, porque la industria y el comercio están por debajo de los niveles de 2023, y porque la inversión cayó un 11,6% interanual en el primer trimestre de 2026.
No hay crédito hipotecario masivo sin trabajo estable, sin salarios dignos, sin confianza en el futuro. Y no se genera confianza regalándole negocios a los bancos con plata de los jubilados.
🎭 La coherencia, esa víctima colateral
¿Qué diría hoy el Milei de 2018 si viera al Milei de 2026? Ese Milei que citaba a Hayek para decir que el Estado es una ‘organización criminal y violenta’ cuando se financia con impuestos, ¿miraría con beneplácito que el Estado use recursos de los contribuyentes para subsidiar la tasa de los bancos?
La respuesta, supongo, la conocemos. Para muchos en política no hay pecados, solo hay conveniencias. Y la conveniencia de hoy es que la economía no despega, que la construcción sigue en niveles de hace tres años, que la gente no puede acceder a una vivienda, y que alguien tiene que hacer algo que parezca acción sin comprometer demasiado. Entonces se inventa este Frankenstein: keynesianismo de derecha, donde el Estado interviene no para ayudar al trabajador, sino para garantizarle la ganancia al sector privado.
🔥 Conclusión: la libertad, carajo, pero con contrato de adhesión
Al final del día, este anuncio no es más que otro capítulo de la gran farsa. El gobierno que prometió achicar el Estado hasta hacerlo irrelevante termina usando el Estado para hacerle el negocio a los bancos. El presidente que llamaba ‘delincuente’ a su ministro ahora lo presenta como el Mesías de la economía. Y los fondos de los jubilados, esos que deberían estar resguardados, se convierten en capital de trabajo para una línea de crédito que beneficiará a 18.000 familias en un país de 46 millones de habitantes.
No es keynesianismo. No es libertarismo. Es algo peor: es el viejo corporativismo de siempre, maquillado con barba de austero y corbata de librecambista. Y mientras tanto, la gente sigue sin poder comprar una propiedad, los jubilados siguen sin saber si sus aportes van a alcanzar, y los bancos siguen ganando.
Porque en la Argentina de Milei y Caputo, al final, la libertad es para los que ya la tienen. El resto, que se conforme con un crédito UVA.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
