El gobierno de Matzkin publicó dos decretos consecutivos con errores groseros. Uno tiene la inflación mal calculada. El otro aprueba una escala salarial sin publicarla. Y el eslogan sigue siendo ‘Haciendo lo que dijimos que íbamos a hacer.’
📐 El módulo que no cierra: inflación de fantasía
Hay un principio mínimo en la administración pública: si vas a firmar algo, tenés que saber qué estás firmando. No es mucho pedir. Es, en rigor, lo mínimo.
El Decreto 174/26, firmado el 19 de mayo por el intendente Marcelo Matzkin y el Secretario de Economía Cristian Mazzola, fija el valor del módulo tributario para junio de 2026 en $462. Hasta ahí, bien. El problema está en el camino.
La Secretaría de Economía informa, en los propios considerandos del decreto, que la inflación de abril de 2026 fue del 3,4%. Si aplicamos ese porcentaje sobre los $450 del módulo vigente, el incremento sería de $15,30, que redondeado, como manda la ordenanza, daría $15 y un módulo de $465. Nítido.
Pero entonces el decreto da un giro inesperado: ‘por aplicación del redondeo autorizado por el artículo 29.4’, el porcentaje a considerar no es el 3,4% que acaban de declarar, sino el 2,6%. Y con ese 2,6%, el módulo sube a $462.
¿Qué es el ‘redondeo’ que menciona el artículo 29.4 de la Ordenanza 5205? La respuesta es sencilla y devastadora: ese artículo no dice lo que Matzkin y Mazzola afirman que dice. El punto 29.4 regula el redondeo del valor en pesos del módulo, no el recorte del porcentaje de inflación. Redondear $15,30 a $15 es una cosa. Redondear 3,4% a 2,6% es otra cosa muy distinta, es bajar la inflación casi un punto porcentual entero con el argumento del ‘redondeo’. Eso no es redondear: es, sencillamente, aplicar un número diferente al que el mismo decreto declara correcto.
El decreto, entonces, comete dos errores en uno: menciona una inflación y aplica otra, y cita una norma que no autoriza lo que dicen que autoriza. No se puede leer eso de otra manera: no leyeron la ordenanza, o la leyeron y no la entendieron. En cualquiera de los dos casos, el resultado es el mismo: un documento con valor legal que está mal.
La diferencia en pesos por módulo parece menor. Pero multiplicada por los miles de liquidaciones tributarias que se calculan sobre ese valor, la cosa toma otra dimensión. Y en cualquier caso, la exactitud no es opcional en el derecho administrativo: es la condición de posibilidad de todo lo demás.
¿Cuál es la realidad? Aplican la inflación que corresponde pero mencionan que la inflación es mayor. Firman sin leer… o leen y no saben de lo que firman.
💼 El aumento que nadie puede ver
Si el Decreto 174 ya era un papelón, el que le sigue casi de inmediato lo supera. El Decreto 175/26, refrendado esta vez por el Secretario de Gobierno Eduardo Marcelo Torres, aprueba una nueva escala salarial para todo el personal municipal, planta permanente, temporaria y jerárquica, con vigencia a partir del 1° de mayo de 2026.
El artículo 1° del decreto dice, textualmente, que la nueva escala ‘se agrega como Anexo I del presente.’
El Anexo I no está. No aparece. En el Boletín Oficial municipal figura el decreto sin el anexo que el propio decreto menciona. Los trabajadores municipales, incluidos funcionarios y concejales, tienen un aumento aprobado cuyo monto real no es público. El Estado certifica un cambio salarial sin mostrar los números. Es la transparencia llevada al absurdo: cumplen la forma, el decreto existe, está publicado, pero vacían completamente el contenido.
Además, los considerandos del Decreto 175 citan normas de manera incorrecta. No es un error tipográfico ni una omisión menor: se invocan artículos para justificar decisiones que esos artículos no contemplan del modo en que se los usa. El patrón, a esta altura, ya no sorprende. Es el mismo de siempre: las normas se citan como decoración, no como fundamento real.
Esto no es nuevo. Ya lo hemos documentado en notas anteriores, sobre los Decretos 101/26 y 102/26 y sus transferencias presupuestarias opacas, sobre la Rendición de Cuentas presentada como un dibujo sin sustancia, sobre contratos de leasing con conexiones políticas que merecen explicación. En todos los casos, el mecanismo es el mismo: se hace lo mínimo indispensable para que parezca que se cumple, pero sin que en realidad se cumpla como corresponde.
🪞 El eslogan más honesto sin querer serlo
Hay algo casi poético, y bastante triste, en el contraste. El gobierno de Zárate repite su eslogan con la convicción de quien cree en lo que dice: ‘Haciendo lo que dijimos que íbamos a hacer.’ Ya lo analizamos en detalle la semana pasada, y la conclusión fue que es, involuntariamente, la frase más honesta que podrían haber elegido: porque al pronunciarla, admiten que necesitan convencer a alguien que ya no les cree.
Pues bien. En la misma semana en que ese eslogan circula en las redes del municipio, el Departamento Ejecutivo publica dos decretos consecutivos con errores que cualquier empleado de carrera con dos años de antigüedad podría haber detectado en diez minutos de lectura. Una inflación declarada del 3,4% que se convierte en 2,6% por arte de birlibirloque. Un anexo salarial que aprueba sueldos sin publicar los montos. Normas citadas que no dicen lo que se dice que dicen.
No es un problema de recursos. No es falta de tecnología ni de presupuesto para contratar buenos abogados. Es, sencillamente, la cultura del ‘alcanza con que exista’ total nadie va a leer y mucho menos analizar: el decreto existe, está publicado, está firmado. Que los números no cierren, que el anexo no esté, que la norma citada diga otra cosa, eso es un detalle para el que aparentemente nadie tiene tiempo.
O peor: para el que nadie tiene ganas.
La transparencia no se mide por la cantidad de decretos publicados en el Boletín Oficial. Se mide por la calidad de lo que se publica, por la coherencia entre lo que se declara y lo que se hace, por el respeto, mínimo, básico, al ciudadano que va a pagar esos tributos o cobrar ese sueldo. Y en eso, dos decretos publicados el mismo día los dejan en una posición muy incómoda.
La oposición, bien gracias, no ayuda. Pero la responsabilidad de gobernar bien es del que gobierna. La oposición ayuda marcando los errores y mejorando las propuestas. Gobernar bien empieza por leer lo que se firma.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
