Reglamentó en 2026 una exención que la Ordenanza Fiscal ordenó en 2024, pero solo después que un concejal la reclamó… y le cobraron de más.
Buscando: Marcelo Torres
¿Qué buscaba el Municipio al clausurar Mauris Bar?
No estamos en contra del desarrollo productivo, pero construir una pista privada de 750 metros a 3,5 km de Atucha, mientras a menos de 15 kilómetros hay un aeródromo provincial subutilizado, parece una burla o hay algo más detrás.
El gobierno de Matzkin publicó dos decretos consecutivos con errores groseros. Uno tiene la inflación mal calculada. El otro aprueba una escala salarial sin publicarla. Y el eslogan sigue siendo ‘Haciendo lo que dijimos que íbamos a hacer.’
en Argentina, las leyes no se cumplen: se administran. Y los que más habilidad demuestran en esa administración son exactamente los mismos que después dan clases de república y transparencia.
Matzkin miente, y lo hace sabiendo que la mayoría de los vecinos no va a leer el Boletín Oficial, no va a revisar los decretos, no va a cuestionar las designaciones. Apuesta a la desidia, al desinterés, al cansancio de una sociedad harta de la política zarateña. Y muchas veces le sale bien.
Al final del día, lo que estamos presenciando en Zárate no es construcción política. No es gobernabilidad. No es búsqueda del bien común. Es simple y llanamente negocio personal. Es la vieja y conocida práctica de usar el Estado como agencia de empleos para los amigos políticos. Es la puerta giratoria que gira y gira y gira, siempre con los mismos apellidos rotando de cargo en cargo.
Hay una diferencia entre la influencia legítima de un asesor y la usurpación de funciones que estamos presenciando. Una cosa es aconsejar. Otra muy distinta es cobrar, firmar y aparecer públicamente como autoridad sin serlo.
Torres no vino a gobernar para los zarateños. Vino a acomodarse, una vez más, en el lugar que le dieron. Y cuando ese lugar deje de servirle, saltará al próximo. Porque eso es lo que hacen los oportunistas profesionales: saltan. Siempre saltan.
Los zarateños se hartaron, y tienen razón para estarlo. Ahora falta ver si quienes gobiernan están dispuestos a escuchar ese hartazgo o si preferirán seguir viviendo en su mundo de fantasía y nubes de pedo hasta que la realidad los termine por llevar puestos.