Cómo Marcelo Matzkin firmó, sin querer, el mejor documento contra su propio relato económico, y la prensa local hizo como que no vio nada.
Buscando: Marcelo Torres
El Municipio ‘corrigió’ el Decreto 311 y volvió a escribir mal el mismo número.
Cuando $80 millones se convierten en $120 millones (pero siguen siendo ‘ochenta’).
Reglamentó en 2026 una exención que la Ordenanza Fiscal ordenó en 2024, pero solo después que un concejal la reclamó… y le cobraron de más.
¿Qué buscaba el Municipio al clausurar Mauris Bar?
No estamos en contra del desarrollo productivo, pero construir una pista privada de 750 metros a 3,5 km de Atucha, mientras a menos de 15 kilómetros hay un aeródromo provincial subutilizado, parece una burla o hay algo más detrás.
El gobierno de Matzkin publicó dos decretos consecutivos con errores groseros. Uno tiene la inflación mal calculada. El otro aprueba una escala salarial sin publicarla. Y el eslogan sigue siendo ‘Haciendo lo que dijimos que íbamos a hacer.’
en Argentina, las leyes no se cumplen: se administran. Y los que más habilidad demuestran en esa administración son exactamente los mismos que después dan clases de república y transparencia.
Matzkin miente, y lo hace sabiendo que la mayoría de los vecinos no va a leer el Boletín Oficial, no va a revisar los decretos, no va a cuestionar las designaciones. Apuesta a la desidia, al desinterés, al cansancio de una sociedad harta de la política zarateña. Y muchas veces le sale bien.
Al final del día, lo que estamos presenciando en Zárate no es construcción política. No es gobernabilidad. No es búsqueda del bien común. Es simple y llanamente negocio personal. Es la vieja y conocida práctica de usar el Estado como agencia de empleos para los amigos políticos. Es la puerta giratoria que gira y gira y gira, siempre con los mismos apellidos rotando de cargo en cargo.