🔍 Un archivo, 95 créditos y una anomalía que grita
La Rendición de Cuentas del ENDEZA lleva semanas dando vueltas entre papeles que nadie parece querer leer demasiado. Ya lo dijimos cuando analizamos cómo Mazzola salió solo a defenderla: hay mucho para ver ahí, y casi nadie se molesta en mirar. Hoy volvemos al documento, porque entre los 44 archivos que componen ese rejunte de información hay uno que, si uno se toma el trabajo de abrirlo, depara algunas sorpresas que no son menores.
El archivo número 39 se llama, con esa prosa funcional que caracteriza a la burocracia municipal, ‘Saldo préstamos al 31.12.2025’. Enumera los créditos entregados por el Ente, el estado de cada uno y cuánto dinero se adeuda. El monto total es, dentro del universo financiero del ENDEZA, casi irrelevante: $140.444.416,90, apenas el 1,43% del total devengado. Pero cuando ese número se abre, el paisaje cambia bastante.
💸 Uno entre 95
El Ente tiene 95 empréstitos vigentes. La mayoría ronda los $1.216.000. Una suma acotada, razonable para un ente que supuestamente financia proyectos vecinales y emprendimientos de escala mediana. Pero entre esos 95 créditos hay uno que no encaja. Uno solo que acumula el 18,89% del total de la deuda: nada menos que $26.532.195,75. Un número que es, si uno hace la cuenta, 2.082% más elevado que el promedio del resto. No es un error tipográfico. Es así.
La verdad es que uno podría pensar en mil explicaciones razonables. Un proyecto grande, una inversión extraordinaria, una excepción justificada y documentada. Podría ser. El problema es que han pasado casi dos meses desde la presentación de la Rendición y nadie ha dicho nada al respecto. Ni una nota aclaratoria, ni una conferencia de prensa, ni siquiera un reel a los que son tan afectos los funcionarios municipales. Silencio administrativo en su versión más cómoda.
🌿 El nombre detrás del número
El titular de ese crédito es Diego Raúl Montero. Y acá es donde la cosa se pone, digamos, interesante.
Porque Diego Raúl Montero no es un vecino anónimo que se acercó a pedir un crédito para montar un taller o abrir un negocio. Es, o es un homónimo perfecto de, un proveedor municipal, específicamente del rubro mantenimiento de espacios verdes. Un rubro que, por cierto, tiene su propia historia en la Municipalidad de Zárate, y no precisamente gloriosa.
Desde la gestión de Osvaldo Cáffaro, ese nombre aparece vinculado a contratos de mantenimiento de plazas y parques. Y cuando llegó Matzkin, el propio intendente reconoció lo que cualquier zarateño que caminara por una plaza ya sabía: el servicio era deficiente. De hecho, lo dijo él mismo: había tomado ‘la decisión de no volver a renovar los contratos vigentes’ y avanzar hacia una nueva licitación con más zonas, más exigencia y más frecuencia.
🎭 Spoiler: sí lo renovaron
Lo que siguió no fue exactamente lo que el intendente prometió. El contrato con Montero se renovó durante más de un año y medio. En procesos, digamos, poco transparentes, que ya hemos documentado en estas páginas. Y cuando finalmente se llamó a la licitación que Matzkin había prometido, ¿quién ganó una de las zonas? Sí. Diego Raúl Montero, el mismo al que el intendente había señalado, con nombre implícito, como responsable del mal estado de los espacios verdes.
Es la clase de desenlace que, si lo escribiera alguien para una serie de enredos, parecería demasiado. Pero no lo escribe nadie: lo firma el Boletín Oficial.
Y acá viene la pregunta que no queremos evitar: ¿es ese mismo Diego Raúl Montero el que figura en el archivo 39 como beneficiario de un crédito de $26.532.195,75 del ENDEZA? Si lo es, y no tenemos forma de confirmarlo ni de descartarlo porque nadie aclara nada, las preguntas se multiplican solas. ¿Puede un proveedor activo del municipio recibir un crédito de un ente municipal? ¿Con qué criterio se aprobó ese monto, más de veinte veces superior al promedio? ¿Cualquier vecino de Zárate habría tenido las mismas condiciones? ¿Es legal? ¿Es ético? ¿Alguien lo revisó?
🗂️ Cumplir la ley no es ser transparente
Conviene recordar algo que solemos repetir porque vale la pena: presentar la Rendición de Cuentas es una obligación legal, no un acto de transparencia. La diferencia entre cumplir formalmente con la ley y gobernar de manera abierta y honesta es exactamente la distancia que hay entre cargar 44 archivos en un sistema y explicar qué hay dentro de ellos.
Ese gap, esa brecha entre el formulismo y la rendición real, es lo que llevamos semanas señalando. Y también lo que la oposición no termina de capitalizar, aunque ese es otro tema.
Lo cierto es esto: hay un crédito que no cierra, un nombre que aparece varias veces en el ecosistema municipal, y un silencio que ya lleva dos meses. El gobierno local tiene un slogan que dice estar ‘haciendo lo que dijo que iba a hacer’. Bueno. Ojalá alguien, en algún momento, haga lo que dijo: explicar.
¿Están a los dos lados del mostrador?
Porque demasiadas preguntas sin ninguna respuesta no es transparencia. Es otra cosa. Y todos sabemos cómo se llama.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
