La clase política zarateña lleva semanas con la Rendición de Cuentas en un cajón, pocos la analizan, muchos menos la discuten, y casi ningún funcionario se molestó en defenderla en persona. Hay mucho para entender ahí.
Hubo una reunión. No fue pública. No generó acta. Nadie va a encontrar una grabación ni un resumen oficial de lo que se dijo adentro. Y sin embargo, lo que ocurrió entre esas cuatro paredes dice más sobre la gestión municipal que cualquier documento con membrete y sello oficial.
Cristian Mazzola fue solo. El Secretario de Economía se plantó ante los concejales como el único funcionario del Ejecutivo Municipal de Zárate dispuesto a explicar la Rendición de Cuentas 2025. Solo. Sin sus pares de gabinete. Sin el intendente. Sin nadie que lo acompañara desde el Ejecutivo más que la obligación del trámite.
Un auditorio que prefirió el silencio
Los concejales estaban, muchos de ellos. Pero hablar, lo que se dice hablar, lo hicieron muy pocos. Lautaro Fenestraz llevó la voz cantante de las preguntas incómodas. María Elena Gallea se esforzó por defender al gobierno, incluso en los momentos en que contradecía al propio Mazzola, lo cual, pensándolo bien, no es un dato menor sino una escena que merece detenerse a imaginar: la concejal oficialista defendiendo con más convicción que el propio Secretario una gestión que el Secretario no terminaba de defender.
El resto del auditorio, en su mayoría, prefirió la comodidad del asiento.
El superávit que Mazzola no pudo sostener ni en voz alta
La Rendición de Cuentas muestra un municipio que gastó $88.000 millones cuando el Concejo había aprobado $75.215 millones. Que amplió su presupuesto en más de $22.000 millones por decreto. Que tiene ocho de once jurisdicciones comprometiendo gastos por encima de su propio crédito vigente. Y que, pese a todo eso, el gobierno local presenta con orgullo un ‘superávit’.
En la reunión, Mazzola reconoció que la deuda flotante creció de manera significativa. Que lo que políticamente se vende como superávit es, en términos económicos, simplemente posponer pagos. Y en estricto off the record, el Secretario de Economía fue más lejos todavía: ese superávit, tal como se presenta, no existe.
No es una acusación. Es lo que el propio funcionario dijo cuando no había cámaras.
El problema de explicar lo que no conocés
Mazzola fue el único Secretario en presentarse. Y eso, que en principio podría leerse como valentía o responsabilidad institucional, tiene una contracara que no puede ignorarse: un Secretario de Economía que no puede explicar en profundidad el funcionamiento de cada área de gobierno. No es su trabajo cotidiano. No maneja los detalles de la gestión sanitaria, ni los criterios de contratación de las obras, ni la lógica de los eventos culturales que financia el ENDEZA.
Lo que quedó en evidencia es que el objetivo del Ejecutivo no era explicar lo que hizo, sino defender el relato que construyó sobre lo que hizo. Y para eso alcanzaba con mandar a uno.
Los que brillaron por su ausencia
Entonces vienen las preguntas que nadie hizo en voz alta pero que flotan en el ambiente.
¿Por qué Julio Belando no fue a explicar qué eventos culturales financia el ENDEZA, cuánto cuestan, bajo qué criterios se contratan los artistas y si alguna vez existió algo parecido a una licitación? La Rendición de Cuentas cualitativa informa cuántas personas acudieron en cada evento, pero no cuánto costó ninguno de ellos. Ni uno.
¿Por qué Ricardo Iglesias no fue a explicar por qué la Secretaría de Salud directamente no tiene informe en la Memoria Cualitativa? Como si la salud de los zarateños fuera un asunto menor que no mereciera ni una hoja de justificación ante el Concejo.
¿Por qué Juan Manuel Iglesias, en lugar de dedicar su tiempo a escribir junto a su lacayo con seudónimo en las redes, no fue a explicar su viaje a Colombia sin licencia? Esa es una pregunta que merece respuesta, y no en Facebook.
¿Por qué Ricardo Agostinelli no fue a explicar las compras directas y las ampliaciones de licitaciones que tanto ruido vienen generando? La Secretaría de Obras tiene el presupuesto más voluminoso del municipio y los vecinos merecen, al menos, que alguien explique en qué se utiliza su dinero.
El ENDEZA también rinde (o debería)
El Concejo Deliberante no solo tiene que resolver sobre la Rendición de Cuentas municipal. También debe pronunciarse sobre la Rendición de Cuentas del ENDEZA, el ente que financia buena parte de la actividad cultural del municipio. Mazzola reconoció en la reunión que directamente no la leyó.
¿Por qué, entonces, Semmartín no fue a explicar el funcionamiento económico del ente que conduce? Si el Secretario de Economía del municipio no leyó la rendición del ENDEZA, alguien tiene que hacerlo. Y ese alguien debería ser, en principio, quien lo dirige.
Y mientras estamos en el tema: ¿por qué los concejales no exigen que los titulares de las SAPEMs y de la Fundación de Gestión del Conocimiento cumplan con la Ordenanza 5054 y presenten sus propias Rendiciones de Cuentas? La norma existe. Las obligaciones están. La exigencia, al parecer, no tanto.
El reloj corre: 31 de mayo
El plazo para que el Concejo apruebe o rechace la Rendición de Cuentas vence el 31 de mayo. Y ahí es donde la política zarateña empieza a mostrar sus pliegues más interesantes.
Unión por la Patria tiene en sus manos la suerte de esta Rendición. Eso es un hecho. Lo que todavía no está claro es qué va a hacer con ese poder. Aprobar una Rendición que encierra las contradicciones que ya documentamos, el superávit que no es, la deuda flotante que crece, los secretarios que no rinden, tiene un costo político que no es fácil de justificar ante los propios. Rechazarla tiene otro tipo de consecuencias. El dilema no es menor.
La Libertad Avanza, que cada día que pasa pareciera estar más lejos del PRO al menos a nivel nacional, también tiene que definirse. Y esa distancia creciente con el macrismo podría o no traducirse en una posición más crítica frente a una gestión que, en términos presupuestarios, no tiene demasiado para mostrar… y en otros términos, tampoco.
Las concejales de la Unión Cívica Radical siguen siendo una incógnita. ¿Continuarán siendo funcionales al poder municipal, o desde el Comité de Distrito alguien convocará a una Asamblea para escuchar a afiliados y adherentes antes de decidir? La UCR, aunque no la zarateña, tiene una tradición de control republicano que vale la pena reivindicar. Esta sería una buena oportunidad.
Ahora Zárate, a partir de lo visto en la reunión, ya anticipó su posición: está más cerca del rechazo que de la aprobación.
Lo que ocurra de acá al 31 de mayo va a decir bastante sobre qué tipo de control institucional existe, o no existe, en Zárate. Porque una Rendición de Cuentas no es un trámite. Es el momento en que la sociedad le pregunta al gobierno qué hizo con su plata. Y en este caso, la respuesta oficial llegó a través de un solo secretario que, off the record, terminó admitiendo que las cuentas no cierran como las pintan.
Tomen nota.
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RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
