La hora de la verdad: cuando el relato oficial se desarma solito
Desde que apareció sin vida Eduardo De Francesco, tanto el Intendente Municipal Marcelo Matzkin como aquellos que hablaron en nombre de su gobierno se empeñaron -con la desesperación de quien sabe que está pisando terreno minado- en resaltar que el detenido había sido policía y que actualmente trabajaba en el Centro de Operaciones de Zárate (COZ), donde supuestamente llegó con el certificado de antecedentes limpio, porque así lo exige la Ley de Empleo Público.
Sin embargo, lo que aparece tan cristalino en el discurso oficial se vuelve tan turbio como el agua del río cuando uno se toma el trabajo de verificar los hechos. Y vaya que los hechos tienen la molesta costumbre de contradecir a los funcionarios cuando estos creen que pueden venderle cualquier verso a la ciudadanía.
La primera mentira: ¿Policía o Ex-Policía? Los matices que incomodan
Pese a que se repitió hasta el cansancio -como un mantra destinado a tranquilizar conciencias- que el detenido ‘había sido policía’, según trascendió fue echado de la fuerza de la PBA en junio de este año por ausentarse casi un mes de su trabajo. Es decir, era policía mientras trabajaba en el COZ, pero dejó de serlo también mientras trabajaba en el COZ.
Y decimos trabajaba y no era empleado porque esa es otra de las curiosidades que se están pasando deliberadamente por alto, como quien barre la mugre debajo de la alfombra esperando que nadie se dé cuenta del bulto sospechoso.
Las preguntas que nadie quiere responder
¿A nadie en el gobierno de Matzkin le llamó la atención que un policía quisiera incorporarse al COZ? ¿O contó con alguna recomendación especial para ingresar a desarrollar estas tareas? ¿La Municipalidad no consulta la trayectoria laboral de quienes contrata? Es el ABC de Recursos Humanos municipal.
El Intendente dijo que sí lo hacen -porque claro, qué otra cosa iba a decir-, pero si es así, ¿no notaron que aún no había sido dado de baja de la fuerza policial? Y cuando finalmente fue cesanteado en junio de este año, ¿no tuvo ningún impacto en su legajo municipal? ¿Alguien se percató de esa novedad?
¿Es compatible ser empleado municipal y empleado provincial al mismo tiempo? ¿Se puede ser policía y trabajar para el COZ simultáneamente?
Demasiado oscura la cuestión. Y previsiblemente es así porque si fuera transparente, este individuo no debería haber estado trabajando en el COZ ni un minuto más después de su cesantía policial.
La segunda mentira: el empleado que no era empleado
Pero la cosa se pone aún más jugosa. Resulta que el detenido figura en la documentación municipal como proveedor del Estado, es decir, no le rige la Ley del Empleado Público porque –sorpresa– no es un empleado público. Es una persona que le factura al Municipio por el desarrollo de determinadas tareas.
Esta estrategia de tercerización encubierta se utiliza para poder hacer ingresar personal a la plantilla municipal sin que sean parte de esta y, por ende, que esta no se incremente oficialmente. Una trampa legal tan vieja como efectiva, y tan efectiva como deshonesta.
¿Qué papeles presentó el fantasma?
En consecuencia, ¿cuál es la documentación que presentó el detenido para poder ser parte del COZ? ¿Cuál es el procedimiento que se le sigue en función de esta particularidad contractual? ¿Acaso los ‘proveedores’ del Estado municipal pueden trabajar en tareas de seguridad sin los mismos controles que los empleados de planta? ¿Tanto descuido en un tema tan sensible como la seguridad ciudadana? Esto forma parte del descontrol del gobierno municipal.
Sin embargo, el Intendente Matzkin insistió una y otra vez en que había sido policía -algo que la realidad parece contradecir rotundamente- y que la Ley de Empleo Público lo obligaba a presentar cierta documentación -algo que la realidad también contradice-, porque si no era empleado público, esa ley no le aplicaba. ¿El Intendente sabe de lo que habla o miente descaradamente?
¿Se entiende la magnitud del engaño? No solo mintieron sobre el estatus del individuo, sino que usaron una ley que no tenía nada que ver con la situación real para justificar controles que evidentemente nunca se hicieron. Y si no que lo documenten como corresponde.
Las preguntas que aterran al oficialismo
Cabe preguntarse entonces, en función de esta cruda realidad que el gobierno municipal quiere ocultar y prefiere no responder:
- ¿Cuántos son los agentes del COZ que trabajan para el Municipio pero que no son empleados municipales?
- ¿Quiénes son esos agentes?
- ¿Puede el Municipio hacer público el listado completo de agentes del COZ?
- ¿Puede el Municipio publicar los certificados de antecedentes penales de todos ellos?
- ¿Puede el Intendente Municipal dar la cara ante los vecinos y garantizarles que todos ellos ingresaron por capacidad propia y no por presión de Alejandro Ferreyra o de cualquier otros operadores políticos?
El COZ: ¿Modelo o maquillaje?
Infelizmente, de la peor manera posible, los zarateños nos enteramos del irregular funcionamiento de una organización que hasta hace pocos días presentaban como modelo del sistema. Pero claro, es fácil presentar algo como modélico cuando se ocultan sistemáticamente sus fallas estructurales.
La única forma de recuperar la confianza de la ciudadanía -que por el mal accionar de alguno pone en jaque a toda la organización- es pudiendo demostrar en hechos concretos que lo que se dice es real. Pero hoy, después de este escándalo, hasta esa palabra oficial está en cuestionamiento absoluto.
El Concejo Deliberante: brillando por su ausencia
Y mientras todo esto ocurre, ¿dónde está el Concejo Deliberante? Esos ediles que deberían estar ejerciendo el control político sobre el Ejecutivo Municipal brillan por su ausencia, cómplices silenciosos de una gestión que cada día muestra más grietas en su fachada de transparencia.
¿Acaso van a esperar a que aparezca otro cadáver para empezar a hacer las preguntas que deberían haber hecho hace meses? ¿O seguirán en su cómodo rol de comparsas de una administración que claramente tiene más secretos que un confesionario?
Citaron a Juan Manuel Iglesias y Juan Cruz Luna a una reunión de comisión, para discutir entre cuatro paredes lo que se debe discutir de cara a los vecinos. ¿Por qué? ¿Qué quieren o necesitan ocultar? ¿Por qué no citan a los funcionarios a una sesión especial para que den la cara ante los vecinos? ¿Por qué no suman al Intendente y que de la cara a la ciudadanía y muestre las pruebas de lo que dice?
La hora de los datos vs. el festival del relato
Es necesario que los datos desbaraten el relato. Porque el relato oficial ya se desbarató solo, pero los funcionarios siguen aferrados a él como náufragos a una tabla podrida.
Las preguntas finales, que resuenan en cada rincón de Zárate, son simples pero devastadoras:
¿Pueden hacerlo? ¿Están dispuestos a hacerlo?
O van a seguir refugiándose en el mismo manual de crisis que parece haber sido escrito por un adolescente con problemas de honestidad: negar todo, confundir con tecnicismos, cambiar de tema y rezar para que la ciudadanía no entienda y se olvide del asunto.
La pelota está en la cancha del oficialismo y de la oposición. Pero por cómo vienen jugando hasta ahora, no esperemos que la toquen con las manos limpias.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
