Hay una frase que el gobierno municipal de Zárate repite con la frecuencia y la solemnidad de un mantra: hacer lo que se debe hacer. No como slogan de campaña, no como promesa electoral. Como razón de ser. Como identidad institucional. Como si la mera enunciación del procedimiento correcto fuera suficiente para garantizar que ese procedimiento, efectivamente, se cumple.
La realidad, claro, tiene otras ideas.
Porque lo que el gobierno muestra no siempre es lo que ocurre, y lo que ocurre no siempre lo muestra. Y a veces, como en este caso, las pruebas son tan concretas, tan documentadas, tan inapelables, que ni el mejor vocero del mundo podría salir a explicarlas con cara seria.
El campeón del procedimiento… que cobró antes de que existiera el decreto 🏆
Vayamos a los hechos, que son más elocuentes que cualquier discurso.
El 6 de abril pasado se publicó el BOM 226 que incluía el Decreto 108/26 de fecha 1/4/2026 en el que se aprobó con vigencia a partir del 1° de Marzo de 2026 la nueva escala salarial, para el personal que revista en las diferentes categorías del personal Superior y Jerárquico y de los demás agentes de las plantas permanente y temporaria del Departamento Ejecutivo, contempladas y no contempladas en el artículo 18 de la Ordenanza N° 5327, los que se encuentran sujetos a los descuentos y/o deducciones correspondientes a aportes previsionales, obra social, impuesto a las ganancias, donaciones y demás deducciones, que se agrega como Anexo I del presente.’
Traducido al castellano sin tecnicismos: el Intendente firmó el 1° de abril un decreto que actualizaba los sueldos municipales con efecto retroactivo al 1° de marzo. Un aumento del 2,9%. Nada que no se haya visto antes en cualquier municipio del país.
Pero acá viene el detalle que lo cambia todo: ese aumento ya había sido cobrado en febrero.
Con la nueva escala aplicada, el sueldo bruto del Intendente ascendía, a partir del 1° de marzo, a $11.310.716,97. Eso establece el decreto. Eso dice la norma. Eso, y no otra cosa, es lo que la ley habilita.
El problema, y no es un problema menor, es que el Intendente cobró $11.310.716,97 en febrero, cuando el decreto todavía no existía. Cuando el aumento, legalmente hablando, tampoco existía. Cuando no había absolutamente ninguna norma que habilitara ese pago.
Cobró el futuro. Antes de que el futuro fuera presente.
Las pruebas no son una opinión
Esto no es una especulación. No es una interpretación tendenciosa ni una lectura maliciosa de documentos ambiguos. Es aritmética básica y lectura comprensiva de documentos públicos.
La secuencia es así de simple, y así de grave:
- Decreto 108/26: firmado el 1° de abril de 2026, publicado el 6 de abril.
- Vigencia: a partir del 1° de marzo de 2026.
- Monto habilitado: $11.310.716,97 brutos para el Intendente.
- Fecha en que se cobró ese monto: febrero de 2026.
Es decir: el Intendente cobró en febrero un sueldo cuya escala fue aprobada en abril, con vigencia desde marzo. Tres meses en un solo movimiento contable. Si esto fuera una película de ciencia ficción, diríamos que alguien tiene una máquina del tiempo y la usa para liquidar haberes. Pero como es política zarateña, simplemente lo llamamos ‘mala gestión’.
¿Y los demás empleados?
Acá la pregunta se vuelve incómoda de verdad. Porque si el sueldo del Intendente fue liquidado de forma irregular, ¿qué pasó con el resto de la planta municipal?
La lógica indica, y así lo señalamos con la cautela que exige no tener los recibos de todos los empleados en la mano, que los haberes de febrero de la totalidad de los agentes municipales podrían estar en la misma situación: liquidados con una escala que en ese momento no tenía respaldo normativo alguno. No contamos con las pruebas para aseverarlo categóricamente. Pero tampoco hace falta ser contador público para hacer la pregunta.
Y la pregunta es esta: ¿alguien en el municipio se dio cuenta? ¿Algún funcionario del área de Hacienda levantó la mano y dijo ‘esperen, estamos pagando con una norma que no existe’? ¿O nadie lo advirtió, lo que sería una falla grave de control interno? ¿O alguien lo advirtió y se quedó callado, lo que sería todavía peor? ¿O lo callaron? Muy grave.
Cuatro opciones. Ninguna deja bien parado a nadie.
El Decreto 135/26: la continuación del misterio
Como si todo esto fuera poco, la historia tiene un segundo capítulo que tampoco cierra.
El Decreto N° 135/26, que establece la escala salarial aplicable a partir del 1° de abril, menciona un Anexo que no fue publicado. Así nomás. El decreto existe, el Anexo al que remite, no. Lo que significa que, en este momento, no es posible saber con certeza cuáles son los montos que el municipio considera válidos para liquidar los sueldos de abril.
¿Liquidó bien los sueldos municipales el gobierno local? Si no lo hizo, ¿nadie advirtió esto hasta hoy? Si lo advirtió, ¿por qué no se hizo público?
Son tres preguntas simples. El gobierno que hizo del ‘saber hacer’ su estandarte debería poder responderlas sin transpirarse.
El problema no es el 2,9%. El problema es la lógica.
Hay algo que vale la pena subrayar, porque si no se dice con claridad se pierde en los tecnicismos. Esto no es una discusión sobre el monto del aumento. El 2,9% puede parecer razonable, insuficiente o generoso según el ojo con que se lo mire. Ese no es el punto.
El punto es que en un Estado de derecho, los pagos se realizan en virtud de normas vigentes en el momento del pago. No de normas futuras. No de normas que todavía no existen. No de normas que se van a dictar retroactivamente para intentar blanquear lo que ya se hizo. Esa es la diferencia entre institucionalidad y voluntarismo disfrazado de institucionalidad.
Y es exactamente ahí donde el gobierno zarateño, tan orgulloso de su apego al procedimiento, queda expuesto. Porque cuando el procedimiento es el único argumento, el procedimiento también es el único estándar. Y este procedimiento, sencillamente, no se cumplió.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
