Sergio Agostinelli encontró, bien asesorado por cierto, la frase del ‘pavimento electoral’ y los funcionarios locales la repitieron hasta el hartazgo pretendiendo establecer un quiebre entre el accionar del asfaltado caffarista y el que lleva adelante el Intendente Marcelo Matzkin, que en demasiadas oportunidades se le parece mucho, y si alguien tiene dudas bien puede recorrer algunas de las calles ‘puestas en valor’ y comprobarlo por sí mismo.
La realidad es que la gestión Matzkin no representa ningún cambio de fondo, sino apenas una continuidad con nuevo packaging. Mientras Osvaldo Cáffaro tenía su método para hacer obras de cara a las elecciones, la actual administración municipal ha perfeccionado el arte de la improvisación electoral llevándola a nuevos niveles de precariedad.
Sin embargo, la actual gestión ha hecho un upgrade, en este tipo de políticas cortoplacistas, aunque con resultados bastante dispares a los que obtenía Osvaldo Cáffaro. Ya no solo hay asfalto electoral, sino que ahora también hay escuelas electorales. Y como veremos, estas últimas tienen una vida útil aún más corta que las obras de su antecesor.
El caso de la Escuela N° 29: crónica de un desastre anunciado
Enero 2025: Los anuncios rimbombantes
El 18 de enero pasado, con el inefable Sergio Agostinelli al frente, el Municipio anunciaba con bombos y platillos: ‘Comienzan las tareas de remodelación integral en la Escuela N° 29. Las obras comenzarán este lunes e incluirán reparación de fachada, cielorrasos y tareas de pintura en la institución educativa.’
La retórica oficial sonaba convincente, pero como suele ocurrir con esta gestión, los anuncios grandilocuentes esconden siempre ejecuciones deficientes. La promesa de una ‘remodelación integral’ ya desde el vamos sonaba exagerada para lo que realmente se iba a hacer.
Febrero 2025: los números millonarios en papel
Por ello, el 4 de febrero el Intendente Matzkin junto a Iván Gómez Gerez firmaron el Decreto N° 89/25 autorizando ‘a la Contaduría Municipal, a abonar la suma de PESOS DOSCIENTOS SESENTA Y TRES MILLONES NOVECIENTOS SESENTA MIL SETENTA Y TRES CON OCHO CENTAVOS ($ 263.960.073,08.-)’, en concepto de subsidio con cargo a rendición de cuenta a abonar a la ASOCIACION COOPERADORA ESCOLAR ESCUELA DE EDUCACIÓN PRIMARIA N° 29 de Zárate, con domicilio en Pellegrini 2900 de la Ciudad de Zárate para ‘afrontar la restauración, pintura integral de las superficies interiores y exteriores y cielorrasos de la institución.’
Casi 264 millones de pesos para una obra que, como veremos, tuvo resultados más que cuestionables. La cifra, por sí sola, debería haber garantizado una intervención de calidad y duradera. Pero en la gestión Matzkin-Agostinelli, los números millonarios no garantizan resultados proporcionales.
Marzo 2025: la inauguración mediática
Las obras se hicieron (o al menos se intentaron hacer) y el 6 de marzo las autoridades municipales participaron de la inauguración del ciclo lectivo anual… ¿dónde? Obvio, en la Escuela N° 29.
El show mediático estaba asegurado. Funcionarios sonrientes, docentes comprometidos, estudiantes expectantes y, por supuesto, las cámaras del municipio documentando lo que se pretendía mostrar como un logro de gestión. La realidad, sin embargo, tenía otros planes.
Septiembre 2025: la cruel realidad se impone
El derrumbe de la fachada (literal y metafórico)
Pero pasó el tiempo, un montón de tiempo para las infraestructuras de Matzkin, casi 6 meses y medio, y la fachada de la escuela se encuentra así, señalizada en la ventana cercana a Agustín Álvarez.
¿Por qué? Porque mientras el asfalto electoral caffarista dura dos años, la fachada de las escuelas electorales de Matzkin y Agostinelli duran 6 meses… la vereda nada, porque ni siquiera la hicieron.
Esta imagen resume perfectamente el estado de la gestión municipal: obras que se desintegran antes de que termine el año, recursos millonarios dilapidados en intervenciones de pésima calidad, y una planificación que no existe. La Escuela N° 29 se ha convertido en el símbolo perfecto de lo que significa gobernar Zárate en la era Matzkin.
El problema del agua: cuando los problemas se acumulan
Y por si fuera poco, como se rompió un caño maestro en cercanías de la escuela y su reparación demorará ‘varios meses’ (ENDEZA dixit), los bomberos están proveyendo de agua potable para el llenado de los tanques.
Aquí aparece otro elemento característico de esta gestión: la incapacidad para coordinar servicios básicos. Una obra de ‘remodelación integral’ que no previó el estado de la infraestructura circundante, que el municipio supo coordinar con su área estrella, ENDEZA, los trabajos necesarios, y que dejó a una escuela dependiendo de los bomberos para tener agua potable.
El silencio de los responsables: la política del avestruz
La ausencia sistemática
De las autoridades educativas, ni noticias. De Agostinelli, tampoco. De Matzkin, menos.
Este silencio no es casual. Es la estrategia oficial ante cada fracaso: desaparecer, no dar explicaciones, no rendir cuentas. Cuando alguna obra sale bien (o al menos presentables), ahí están todos para la foto. Cuando se caen a pedazos a los pocos meses, la responsabilidad se diluye en un mar de ausencias y evasivas.
Sergio Agostinelli, que había sido tan locuaz para anunciar las obras en enero, ahora permanece en el más absoluto silencio. Marcelo Matzkin, que firmó personalmente el decreto millonario, tampoco se hace cargo de los resultados. Y mientras tanto, los chicos de la Escuela N° 29 siguen padeciendo las consecuencias de esta improvisación sistemática.
El patrón de la Gestión Matzkin: promesas incumplidas y recursos dilapidados
La continuidad del ‘Método Cáffaro’ con peores resultados
La gestión de Marcelo Matzkin prometía ser diferente. En lugar de optimización, lo que encontramos es una gestión que reproduce los peores vicios de la administración anterior, pero con resultados aún más precarios.
El contexto se vuelve aún más grave cuando recordamos que un fallo del Honorable Tribunal de Cuentas de la Provincia reveló millonarias inconsistencias en la Sociedad Costanera Zárate SAPEM, con sanciones para los intendentes actual y anterior, además de multas por subsidios sin justificar.
¿Será la Escuela N° 29 otro caso de esos ‘subsidios sin justificar’? ¿Cómo explicar que 263 millones de pesos produzcan una obra que se desmorona en 6 meses? Estas son preguntas que el Concejo Deliberante debería exigir que se respondan y que el Tribunal de Cuentas debería hacerse.
El rol cómplice del Concejo Deliberante: la democracia de cartón
La oposición que no se opone
Pero aquí aparece otro actor fundamental en este teatro del absurdo: el Concejo Deliberante zarateño. Mientras las obras municipales se desmoronan, mientras los recursos públicos se dilapidan, mientras los servicios básicos fallan, ¿dónde están los concejales? Pasando por Caja que, aparentemente, es lo único que les interesa.
El Honorable Concejo Deliberante (honorable solo en el nombre) mantiene un silencio que es cómplice de esta desidia. No hay pedidos de informes sobre el estado de las obras, no hay cuestionamientos sobre el uso de los recursos, no hay fiscalización real del gasto público.
¿Para qué sirve un Concejo Deliberante que no delibera, que no controla, que no fiscaliza? La respuesta es simple: para validar con su silencio todas las irregularidades de la gestión municipal y justificar una fenomenal partida de gastos totalmente inútil.
La responsabilidad institucional inexistente
Los concejales de Zárate cobran sus dietas, a veces asisten a las sesiones, votan lo que el Ejecutivo les manda, y se van a sus casas como si la ciudad funcionara perfectamente. Mientras tanto, los problemas se acumulan, los recursos se despilfarran, y la calidad de vida de los zarateños se deteriora.
¿Ningún concejal se pregunta por qué una obra de 263 millones de pesos dura solo 6 meses? ¿Ninguno considera necesario exigir explicaciones? ¿Ninguno piensa que tal vez, solo tal vez, su rol es fiscalizar al Ejecutivo y no ser una escribanía de lujo?
El método de la ‘Obra Electoral’: análisis de un fracaso anunciado
La lógica del marketing por sobre la planificación
El caso de la Escuela N° 29 no es una excepción, sino la regla en la gestión Matzkin-Agostinelli. La lógica es siempre la misma:
- Anuncio rimbombante con presencia mediática
- Decreto millonario que justifica el gasto
- Obra rápida para llegar a la fecha de inauguración
- Inauguración con show mediático
- Silencio total cuando la obra falla
Esta metodología tiene un problema fundamental: prioriza la imagen por sobre la sustancia. Se busca el impacto mediático inmediato, no la solución duradera de los problemas. Y los resultados están a la vista.
Los costos de la improvisación
Cuando se gobierna para la foto en lugar de gobernar para resolver problemas, los costos se multiplican exponencialmente. No solo se despilfarran recursos en obras deficientes y/o innecesarias teniendo en cuenta las prioridades razonables del Distrito, sino que además se generan nuevos problemas que requieren nuevas inversiones.
En el caso de la Escuela N° 29, ahora no solo hay que rehacer la fachada (que costó 263 millones y duró 6 meses), sino que además hay que resolver el problema del agua, arreglar las conexiones, y lidiar con todos los inconvenientes que genera tener una institución educativa funcionando en condiciones precarias.
Las inundaciones y la infraestructura abandonada: el contexto más amplio
Cuando Llueve, se Nota la Desidia
El deterioro de la infraestructura educativa no puede analizarse en forma aislada del estado general de la infraestructura zarateña. Las intensas lluvias que azotaron la zona dejaron en algunos barrios hasta dos metros de agua, con el intendente Matzkin declarando que ‘la situación es de catástrofe’.
Pero ¿qué catástrofe? ¿La natural o la de gestión? Porque cuando una ciudad colapsa ante cada lluvia intensa, cuando las inundaciones se vuelven sistemáticas, cuando la infraestructura básica no resiste el primer temporal, el problema no es meteorológico sino de gestión administrativa y falta de capacidad para resolverlo.
Las prioridades trastocadas
Mientras se invierte en obras de marketing como la fallida remodelación de la Escuela N° 29, la infraestructura crítica permanece abandonada. Desagües colapsados, calles intransitables, servicios básicos deficientes, pero eso sí: mucha inauguración, mucha foto, mucho anuncio.
¿Cuántas escuelas electorales se podrían haber evitado si esos 263 millones se hubieran invertido en infraestructura real, duradera, planificada?
La derrota electoral como espejo de la gestión
El veredicto de las urnas
La reciente elección legislativa le dio a Matzkin un cachetazo de realidad que muchos veían venir. Su lista perdió contra la de Fuerza Patria, quedando en segundo lugar con el 32,97 por ciento de los votos, en lo que significó una dura derrota para el jefe comunal.
¿Casualidad? Para nada. Cuando se gobierna con la lógica de la ‘escuela electoral’, cuando se priorizan las obras de marketing por sobre las soluciones reales, cuando se dilapidan recursos públicos en intervenciones que duran menos que una temporada de Netflix, la ciudadanía termina pasando factura.
El mensaje de los zarateños
Los vecinos de Zárate no son tontos. Ven las promesas incumplidas, sufren las consecuencias de la mala planificación, padecen la falta de obras reales mientras se multiplican las obras de fachada. Y cuando llega el momento de votar, expresan su hartazgo.
La derrota electoral de Matzkin no es solo una pérdida política, es el reconocimiento ciudadano de que esta forma de gobernar no funciona, de que los zarateños merecen algo mejor que escuelas que se caen a pedazos y funcionarios que desaparecen cuando las cosas salen mal.
La metáfora perfecta
La Escuela N° 29 se ha convertido en la metáfora perfecta de lo que significa la gestión Matzkin-Agostinelli en Zárate. Pura fachada que se viene abajo. Anuncios grandilocuentes, decretos millonarios, inauguraciones mediáticas, y después… silencio, abandono, deterioro.
Esta no es solo la historia de una obra mal hecha, es el retrato de una forma de gobernar que prioriza imagen por sobre la sustancia, marketing por sobre planificación, la foto por sobre la solución real de los problemas.
Mientras tanto, la Escuela N° 29 seguirá ahí, con su fachada agrietada, como un monumento a la improvisación y un recordatorio permanente de que en Zárate, cuando se gobierna para la foto, la realidad siempre termina pasando factura.
Un fiel reflejo de la realidad del gobierno local: pura fachada que se viene abajo.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
