Un forastero con domicilio en Zárate, un pasaporte express a la Cuarta Sección y una vocación indeclinable por seguir atornillado al Estado.
Si bien la normativa provincial fija que la elección de legisladores provinciales, diputados y senadores, se realiza organizada en secciones electorales alternando la elección de miembros de cada sección electoral para cada Cámara, en una elección se eligen Diputados y en otra Senadores, la Constitución de la Provincia de Buenos Aires establece criterios comunes para poder ser candidato. Para el tema que nos ocupa fija que para poder ser legislador se requiere ‘Ciudadanía natural en ejercicio, o legal después de cinco años de obtenida y residencia inmediata de un año para los que no sean hijos de la Provincia.’, es decir que cualquier bonaerense puede ser candidato en cualquier lugar de la Provincia aún sin vivir en ella, como mi caso, o si no se es bonaerense, se requiere un año de residencia en la Provincia para poder ser candidato, como el caso el Intendente Marcelo Matzkin.
Esta realidad hace que muchos dirigentes políticos analicen las elecciones seccionales en términos provinciales, tomando la Provincia como un todo y no como una elección regional. Esto posibilita la inserción de un candidato foráneo en listas seccionales porque ‘el fin justifica los medios’.
La realidad actual
Hay políticos que se van en promesas. Otros, en discursos. Y algunos, como Matías Ranzini, simplemente se van… de sección electoral. Así de simple. Así de descarado.
Mientras en Zárate todavía hay vecinos que creen que Ranzini vive por ahí, en Zárate -quizás porque lo vieron una vez pasar en auto o porque en algún papel dice ‘domicilio en Zárate’- la realidad es otra: no vive, no está, no aparece. Pero su dirección, al menos la que figura en los registros oficiales, le sirvió para militar como diputado por la Segunda Sección Electoral. Hasta ahora.
Porque claro, la Segunda este año no elige senadores.
Y Ranzini, como todo político con vocación de seguir cobrando, necesitaba inventarse una salida. Entonces hizo lo que suelen hacer los que ya no tienen votos genuinos pero sí contactos: se mudó… en los papeles. No de casa. De sección electoral.
El anuncio de Marcelo Matzkin
De esta artimaña se sirvió el Diputado Matías Ranzini según anunció el Intendente Matzkin en TN poco antes del cierre de listas el pasado sábado.
‘Qué quien teníamos como Diputado pueda reelegir como Senador…’ afirmó Matzkin en relación a Ranzini.
Este teje y maneje, legal por cierto pero sumamente ilegítimo, gana en ilegitimidad cuando uno ve el accionar reciente de Matías Ranzini en ocasión del debate en la Legislatura bonaerense de la modificación de la Ley 14.836 de la provincia de Buenos Aires, sancionada en 2016, que limita a dos períodos consecutivos la posibilidad de reelección para intendentes, concejales, consejeros escolares y legisladores provinciales.
¿Qué dice la ley? El espíritu de la norma era claro: evitar la perpetuidad en los cargos y fomentar la renovación.
En 2021 se introdujo una interpretación (impulsada por sectores de JxC y el PJ) que habilitó que los mandatos comenzaran a contarse desde 2019 y no desde 2015, lo cual permitió que muchos que estaban finalizando su segundo mandato pudieran ir por un ‘nuevo primer mandato’. Fue una jugada tramposa, pero legalizada por la Legislatura, que si en algo se especializa en hacer legal lo ilegítimo.
¿Cómo es la maniobra ahora?
Como la ley prohíbe tres mandatos consecutivos en el mismo distrito simplemente se postulan en otro distrito, aunque mantengan su base política o residencia real en el anterior.
Eso es lo que hizo Matías Ranzini, postularse por la cuarta sección a la cual ha ido de visita alguna vez. Ni siquiera hizo un cambio de domicilio en una interpretación mañosa del texto legal, y contrariando el espíritu de la norma, se candidatea por otra sección electoral, pero con un aditivo, como ya lleva dos períodos como diputado provincial, ahora ‘reelige’, según dijo Marcelo Matzkin, como senador.
¿Por qué es una maniobra contraria al espíritu de la ley?
Claramente hay un vaciamiento de la norma, porque el objetivo era limitar la perpetuidad en el poder, no solo en un municipio o distrito puntual. Presentarse por otra sección para renovar la banca viola el espíritu de renovación.
Además genera perpetuación de cúpulas: Quienes maniobran así lo hacen para no soltar el control del aparato, acumulando décadas en cargos electivos. Mantienen redes de poder mientras simulan renovación formal. Está claro que el lugar de Ranzini es un ‘pago’ a Cristian Ritondo por haber sostenido el acuerdo formal entre el PRO y La Libertad Avanza pese a que por debajo muchos de los Intendentes que días atrás decían que estarían en el armado electoral, hoy lo combaten en las urnas.
Cristian Ritondo anunció el 9 de julio ‘todos los intendentes del PRO aportan experiencia, capacidad y liderazgo político al frente’, y diez días después casi la mitad de los 13 intendente del PRO no participan del frente.
Pero quienes se quedaron tuvieron premio, y Matías Ranzini fue uno de ellos.
Además esta movida desnaturaliza el mandato popular, porque al cambiar de distrito de modo ficticio, se utiliza un derecho formal (ser candidato) para esquivar una limitación legítima puesta por la ciudadanía a través de sus legisladores.
Es una falsedad política, no jurídica, ya que aunque es formalmente legal, es éticamente cuestionable porque mantiene las viejas prácticas que la ley pretende limitar.
Esto expone la profunda crisis de representación política que se vive, con dirigentes atornillados que rotan cargos, no proyectos, lo que genera desafección ciudadana, y con candidatos que son premiados por su fidelidad y no por su capacidad. Con candidaturas que vienen señaladas de arriba, y no desde las bases. Natalia Blanco como primera candidata a Diputada Provincial por la Segunda Sección Electoral es uno de ellos. ¿Conocerá Blanco la realidad de Salto y sus características? ¿El acontecer de Capitán Sarmiento y sus particularidades? ¿Sabrá al menos dónde están ubicados esos distritos? Y ahora saldrá de campaña por aquellos lares.
Pero volvamos a Ranzini.
¿Qué dice Ranzini y por qué es relevante?
Lo más tragicómico de todo esto es que Ranzini fue -y con vehemencia- uno de los que se llenaron la boca diciendo que la política no debía permitir reelecciones eternas.
Que había que ‘dar señales claras a la sociedad’, que no se podía ‘servirse del Estado, sino servir a la gente.’
Hermoso. Emotivo. Digno de enmarcar.
Pero bueno… una cosa es decirlo en campaña.
Otra, muy distinta, es ver la lista y entender que si no se acomoda rápido en algún distrito, se queda afuera.
Y acá es donde la ética se acomoda, se dobla, se disimula. Como un mapa viejo que se guarda de apuro en la guantera.
Cuando se debatía políticamente en la Provincia el proyecto oficialista de derogación de la prohibición de las reelecciones indefinidas Matías Ranzini planteó que la norma debe respetarse porque la política debe dar señales claras a la sociedad de que no está para servirse, sino para servir. Él mismo sostuvo que las reelecciones indefinidas ‘sólo les importan a los políticos que quieren seguir atornillados’. Por eso se opuso tanto a la reforma tramposa de 2021 como a esta nueva maniobra de cambio de distrito.
De hecho se manifestó en contra de las reelecciones indefinidas para legisladores. En un reportaje, afirmó que las ‘reelecciones interesan solo a los políticos’ y que aunque el tema estaba en discusión en el Senado, él se oponía a que avance.
En línea con esto actuó activamente para frenar su tratamiento: el 1° de julio de 2025 pidió formalmente que el expediente sobre reelecciones indefinidas fuera devuelto al Senado, ya que -en su visión- no se había cumplido con el reglamento y le faltaba legitimidad parlamentaria.
Resumiendo, Ranzini era contundente. Con una 🎯 Postura clara, rechazando la reelección indefinida y considerando que beneficia los intereses políticos antes que el bien común, y una 🏛️ Gestión concreta, exigiendo que se corrija el procedimiento legislativo para que la iniciativa no avance sin el debido proceso y de tal manera estirar los plazos de tratamiento del proyecto e impidiendo su sanción.
Pero luego todo cambió y donde decía digo ahora dice Diego, y haciendo caso omiso a lo que promulgaba, irá como tercer candidato a Senador Provincial por la Cuarta Sección Electoral. Inaudito.
No cambió el domicilio. No cambió de vida. Apenas cambió, en los papeles, de sección electoral. Un forastero en campaña. Un turista electoral.
El escenario en la cuarta sección electoral
Esta sección elige siete legisladores y lo que a priori pareciera un mero trámite, puede ubicar a Ranzini fuera de la Legislatura. ¿Por qué? Porque tal como están planteadas las cosas, en una elección a tres bandas la jugada es muy riesgosa.
Con el ‘pase’ del Intendente de Junín Pablo Petrecca a Somos Buenos Aires encabezando la lista de Senadores de este sector es de imaginar una elección de tercios, entre La Libertad Avanza, Somos Buenos Aires y Fuerza Patria. Como los puestos en disputa son siete, el reparto sería 3 bancas para quien triunfe y dos bancas para cada una de las dos fuerzas restantes. La pelea está en quién triunfa, y Somos Buenos Aires, que dadas las características de la zona ya contaba con buenas chances de triunfo, potenció sus posibilidades con la incorporación de Petrecca.
Si Somos Buenos Aires triunfa en la cuarta sección electoral, Ranzini tiene altas chances de no ser electo, al menos no de manera directa, aunque siempre queda la posibilidad de una licencia salvadora que le permita conseguir en los despachos lo que no consiguió en las urnas.
Lo que sí ya tiene garantizada es la traición a su palabra y a sus votantes.
Dice una cosa y hace otra, privilegia sus propios intereses por el de quienes lo votan.
El cinismo como bandera: decir una cosa, hacer la otra
Lo que deja esta historia no es sorpresa. Es confirmación.
Ranzini no es la excepción. Es la regla.
Dice que no le gusta la perpetuidad, pero ahí está buscando su tercer mandato.
Critica a los que estiran su tiempo en el poder y él mismo hace malabares para no soltar el sillón.
Al fin de cuentas en sus declaraciones previas ya había dicho una media verdad, las ‘reelecciones interesan solo a los políticos’. En realidad solo les interesan a los malos políticos, y Ranzini es uno de ellos.
Matías Ranzini es un pillo.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

1 comentario
Pingback: Matías Ranzini y el arte del reciclaje político – Príncipe del Manicomio