Durante mucho tiempo Javier Milei, ex asesor del entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires y ahora embajador en Brasil Daniel Scioli, fue el personaje pintoresco de la política en los límites del escenario al que nadie le daba mayor importancia, pero en las elecciones parlamentarias de 2021 obtuvo el 17,04% en la Ciudad de Buenos Aires y junto a los partidos afines el 5,5% del total de los sufragios del país.
Pero de un tiempo a esta parte comienza a perfilarse de otra manera y comienza a molestar a muchos. Porque ya no es el personaje de los arrabales políticos, hoy consolida en su favor la bronca de los ciudadanos y expone, como su contraparte, el fracaso de la política y los políticos.
Nadie puede poner en duda que tras la restauración de la democracia por parte de los argentinos recuperamos una serie de reglas del juego que nos permiten convivir en sociedad, pero no menos cierto es que tras 40 años ininterrumpidos de democracia, el período más largo en nuestra historia, la democracia no ha logrado que los argentinos coman, se curen y se eduquen. Tras 40 años de democracia no hubo revolución productiva ni país en serio. Tras 40 años de democracia la mayoría de las promesas no fueron más que eso, promesas.
Entonces surge Milei sin propuestas propias sino como antítesis de lo establecido. Sus ‘propuestas’, tal como él mismo lo reconoce, es ir en el sentido inverso del que políticamente se vino hasta ahora. No hay propuestas rupturistas sino el antagonismo de lo establecido, y si lo establecido no satisface, ¿Por qué no probar con lo contrario?
Por eso Milei molesta tanto a lo que él define como ‘casta’ política, porque sus ideas exponen el fracaso de lo que se hizo hasta ahora. No son ideas superadoras, no son ideas disruptivas, son lo contrario a lo que se hizo, y en la cabeza de muchos entonces el razonamiento es ‘si no pudimos con blanco, entonces probemos con negro’.
Javier Milei es el fracaso de quienes ostentaron responsabilidad pública en los últimos 40 años. Si las cosas se hubiesen hecho como se planearon, no habría lugar para un Milei.
Entonces debemos entender que lo que Milei dice y hace es lo que nos devuelve el espejo al posarnos frente a él.
Y como casi siempre que alguien se para frente al espejo, la imagen que devuelve no gusta, pero también como casi siempre es producto y consecuencia de nuestro propio accionar.
Cuando Javier Milei habla de la casta y de los políticos autorreferenciales que ven la política como un fin y no como un medio para transformar la realidad no hace más que describir la realidad, aunque duela. Basta repasar dónde estaban hace 20 años la mayoría de quienes hoy se postulan a los principales cargos del país. Los apellidos son (casi) siempre los mismos, y si esos nombres y apellidos no aportaron soluciones, ¿Cómo no esperar que alguien que responsabilice a ellos de la situación actual se alce con un creciente apoyo popular? Sobran ejemplos en la historia de casos en los que este tipo de posturas traen dividendos electorales. El sistema político argentino, sin embargo y a diferencia de la mayoría de estos casos históricos, dificulta mucho más su posibilidad de acceso al gobierno.
Cuando Javier Milei expone sus ‘propuestas’, todas se fundamentan en el fracaso de lo hecho hasta ahora, pero en ningún caso expone ideas que tracen caminos a seguir. Todas son por oposición, ninguna pro positiva.
El problema para los partidos políticos es que si no se reconocen los problemas, difícil será encontrar una solución. Y entonces se ‘entra’ en el debate que propone Milei, y se discute si va o no a las sesiones en base a falsas discusiones. Y la discusión gira en torno lo discursivo, cuando en realidad la discusión tendría que girar sobre otros ejes.
Javier Milei habla de la casta y él es parte de ella. Critica a los políticos que solo buscan su bienestar pero durante sus casi 17 meses como diputado nacional no presentó ningún proyecto tan solo acompañó apenas un proyecto y medio por mes, proyectos ideados y escritos por otros legisladores de los cuáles él fue cofirmante.
El problema no es la casta como plantea Milei, ni Milei como plantea la dirigencia política, el problema es que en los últimos 40 años hemos fracasado al intentar encontrar soluciones a los problemas argentinos, y como la almeja, cada vez que nos movimos fue para hundirnos un poquito más.
Lo que nos debemos como país es un debate franco y sincero sobre qué es lo que queremos y avanzar en ese sentido, con acuerdos amplios y dirigentes a la altura de las circunstancias, sin líderes mesiánicos ni soluciones mágicas. El principal problema para llegar a esas coincidencias es la falta de credibilidad de la mayoría de la dirigencia política, que se mantienen en el candelero por ser quienes tienen acceso a los dineros del poder para cooptar adherentes por medio de la dádiva.
No hay dudas que serán necesarios esfuerzos. No hay dudas que la vamos a pasar mal. El tema entonces es como se reparten esos esfuerzos y sobre quienes recaen las principales consecuencias de las medidas a implementar.
El debate no es dolarización sí o dolarización no, ese falso dilema esconde el fracaso de las políticas económicas implementadas hasta ahora y la negación del debate como vía de construcción de una sociedad mejor.
El debate básico y necesario es qué es lo que queremos como país y, fundamentalmente, si queremos seguir siguiendo y dándoles poder a los que nos trajeron hasta acá.
¿Nos gusta la imagen que nos devuelve el espejo? ¿No? No nos enojemos con el espejo, trabajemos para que cuando nos miremos veamos una imagen con la que nos sintamos mejor.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.‘
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

4 comentarios
Pingback: El movimiento se demuestra andando… anden – Príncipe del manicomio
Pingback: Síganlo, que no los va a defraudar – Príncipe del manicomio
Can you be more specific about the content of your article? After reading it, I still have some doubts. Hope you can help me.
Thank you for your sharing. I am worried that I lack creative ideas. It is your article that makes me full of hope. Thank you. But, I have a question, can you help me?