Días atrás decíamos que el Presidente del Concejo Deliberante Leandro Matilla ‘bien podría parafrasear aquella frase que se atribuye a Luis XIV, L’État, c’est moi, diciendo Le Conseil délibérant, c’est moi. En cualquier lugar este tipo de actitud motivaría, al menos, su desplazamiento del puesto que ocupa por incumplimiento de los deberes de funcionario público… pero Zárate es Zárate.’ y agregábamos que, en nuestra opinión y ante los hechos expuestos, ‘pasado el tiempo no solo demostró no estar a la altura de ser Presidente del Cuerpo sino ni siquiera para ser concejal puesto que desconoce el funcionamiento del Departamento Deliberativo.’
Creíamos que entonces habíamos visto todo lo que había para ver, a partir del desarrollo de una sesión ilegal de la que fueron parte todos los concejales pero nos equivocamos, la vida zarateña está llena de sorpresas.
Creíamos que las cosas no se podían hacer peor que como las estaban haciendo pero nos equivocamos.
Leandro Matilla se erigió, una vez más por cierto, en un autócrata al frente de una institución democrática. La pregunta entonces es ¿Cómo seguir a partir de ahora? ¿Qué piensan los concejales?
Ocurrió en el marco de la sesión desarrollada el pasado jueves que no cumplía con la normativa necesaria para su funcionamiento, pero de la que fueron parte 17 concejales. No estaban Marcelo Torres, Vanesa Palermo ni Ariel Ríos… y ninguno de ellos pidió licencia para su reemplazo… y tienen la caradurez de no hacerse cargo de su corresponsabilidad en la ‘caída’ de la sesión. En consecuencia el oficialismo estaba en minoría. Sin embargo la oposición, que en el recinto y durante el transcurso de la sesión denunció ilegalidad, fue la que posibilitó que la sesión se realizara. Muy llamativo y uno se pregunta ¿Por qué? ¿A cambio de qué?
En el transcurso de la misma, que una vez más tuvo muy mala transmisión para los vecinos, quedó expuesto que lejos de querer buscar soluciones a los problemas lo que se hace es un juego mezquino que nada aporta a los vecinos.
Ya lo habíamos dicho ‘para evitar votar en contra de la interpelación, propusieron un nuevo proyecto. Un pedido de informes que dijeron que no era un pedido de informes… pero que un rato después en la segunda sesión Mónica Cabeza reconoció que era un pedido de informes.’ No era algo inocente, para evitar contrariar la Ley Orgánica de Municipalidades ‘licuaron’ la petición.
Y el Ejecutivo entendió perfecto la mano que le extendía el bloque oficialista y la tomó, por eso en lugar de enviar un representante para dar cuentas al pueblo, algo que por cierto mucho no les gusta, se avino a dar el informe que el Decreto, plagado de errores, le solicitaba. Sobre el Informe realizaremos un análisis en unos días, así que ahora nos centraremos en lo ocurrido en la sesión.
Entonces aconteció lo impensado. Nosotros dijimos la semana pasada que lo ocurrido ‘el lunes es ‘la frutilla del postre’. El concejal Matilla desconoce la legislación vigente, y la que conoce no la cumple, ya que pretende erigirse por encima del Concejo con superpoderes para resolver lo que ya está resuelto. En realidad lo que pretende hacer es torcer el texto legal en beneficio propio… y de su jefe, c’est a dire, Osvaldo Cáffaro, dejando en claro entre otras cosas que el supuesto atraco del Concejo Deliberante no fue más que una puesta en escena para hacer aparecer como opositores a quienes nunca dejaron de ser oficialistas.’ Le agregó la crema a la frutilla, porque en lugar de remitirse a actuar como Presidente del Concejo Deliberante de acuerdo a lo que indican la Ley Orgánica de Municipalidades y el Reglamento Interno del Concejo Deliberante, también y una vez más, se dedica a interpretarlos. La gestión de Matilla al frente del Concejo Deliberante es penosa. Miente, embarulla el discurso y una vez más cubre las espaldas del Intendente Municipal.
En su opinión en la sesión se había cumplido el cometido y por ende no se podía mocionar al respecto. ¿Quién es Matilla para decidir eso? ¿Por qué los concejales lo permiten? ¿Qué hay detrás de todo esto? El Concejo Deliberante es una verdadera bolsa de gatos que cambian de color de acuerdo a conveniencia.
Matilla, que llegó como alternativa tras la renuncia de Morino quien había clausurado el Concejo Deliberante, hoy va más allá. Cercena a la oposición porque, circunstancialmente, era mayoría. ¿Habrá sido esa mayoría circunstancial lo que hizo que Juntos obrara al margen de la ley y participara de una sesión que ellos mismos denunciaron como ilegal?
El Reglamento es claro, lo que hizo Matilla no se puede hacer. ¿Cuál será la sanción que recaerá sobre él en consecuencia? ¿O tener una mayoría circunstancial permite accionar por sobre las normas sin consecuencia alguna?
¿El Concejo Deliberante hará lo que debe hacer o será cómplice del accionar al margen de la ley?
Y si la mayoría decide validar la trampa, ¿Qué hará la minoría?
¿Tolerará la dictadura institucional?
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS




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Más de lo mismo. Concejales ¨vendidos” al oficialismo.