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    Adorni no se tiene que ir, a Adorni lo tienen que echar

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    By principedelmanicomio on 16 abril, 2026 Artículos periodísticos

    🎭 El predicador de la austeridad

    Hay una diferencia sutil pero crucial entre renunciar por dignidad y ser echado por indignidad. Manuel Adorni, Jefe de Gabinete de la Nación, porta credenciales suficientes para merecer lo segundo. No porque sea el peor funcionario de la historia argentina, para ser realistas la competencia es feroz y tiene siglos de ventaja, sino porque pocos han predicado la moral con tanto fervor y la han practicado con tanta negligencia.

    En estas páginas ya nos habíamos ocupado de Adorni en marzo, cuando documentamos lo que llamamos el deslome del converso: el hombre que en 2022 fustigaba a Alberto Fernández por volar a Nueva York con cuarenta y ocho personas en la comitiva, y que luego subió a su esposa al avión presidencial ARG-01 sin cargo público ni función institucional, alegando que necesitaba compañía porque venía a ‘deslomarme’. El razonamiento era tan contundente como un decreto firmado al revés. Lo llamamos el ‘yo quería’ como razón de Estado. El deslome como argumento jurídico.

    Pero la historia, como suele pasar en este país, tenía un segundo acto que todavía no se había revelado del todo.

     

    ✈️ Aruba en diciembre, austeridad en el discurso

    Diciembre de 2024. El Presidente Javier Milei había pedido públicamente, y fue el propio Adorni quien lo comunicó desde el podio con la solemnidad de quien anuncia una ley de hierro, unas vacaciones ‘austeras’ para el conjunto del gabinete. El mensaje era claro: el ajuste es para todos, el sacrificio es compartido, la casta terminó.

    Mientras tanto, el deslomado viajó al Caribe a desdeslomarse.

    Adorni, con su familia, tomó vuelos en primera clase hacia Aruba. No en un avión compartido, no en económica con escala en Panamá: primera clase, Caribe, diciembre, con la familia en pleno, aunque a precio de ganga que vaya uno a saber cómo consiguió y pagó en efectivo, mientras la Argentina contenía el aliento entre las tijeras del ajuste y el discurso de la motosierra. El mismo funcionario que anunció las vacaciones austeras se tomó las vacaciones que le parecieron bien.

    Y pensar que tiempo atrás decía ‘Mientras vos intentás sobrevivir cada día con un 50% de inflación y sin luz, cobrando un sueldo o una jubilación miserable y no pudiendo viajar al exterior porque no te permiten pagarlo en cuotas, la titular del PAMI disfruta con tu dinero en el Caribe. Fin.’ 

    No es un detalle menor la geometría del escándalo: el mensajero de la austeridad violó la austeridad que él mismo comunicó. No un funcionario anónimo de cuarta línea. El vocero. El cara visible. El que se paraba ante los micrófonos y le explicaba al país cómo deben vivir los demás.

     

    📜 El hombre del decreto y la bragueta abierta

    Ya documentamos aquí que Adorni impulsó la Decisión Administrativa 6/2026 de la Jefatura de Gabinete de Ministros que prohibía el uso de aviones del Estado para trasladar familiares de funcionarios. Sus propias palabras fueron categóricas: ‘Cuando utilizás para beneficio personal cuestiones del Estado, estás abusando de tu posición de poder.’

    Brillante. Contundente. Irrefutable. Hasta que no lo fue.

    Predicar la moral con la bragueta abierta tiene un costo político que en la Argentina libertaria se llama ‘costo marginal’: así lo definió el propio Presidente cuando salió a defender a su Jefe de Gabinete por el episodio del avión presidencial con Bettina Angeletti a bordo. ‘Costo marginal.’ Es decir, reconoció que hubo un costo, que algo del Estado se usó en beneficio privado, pero que era pequeño y por lo tanto admisible. La nueva ética pública, sintetizada con elegancia: somos malos, pero no tan malos como los otros. Una vez más la propuesta es conformarse con el mal menor en lugar de exigir el bien mayor, como ya señalamos en estas páginas al analizar cómo La Libertad Avanza hace exactamente lo que dice querer combatir.

    El problema no es solamente la conducta. El problema es la arquitectura del relato. Cuando un gobierno construye su identidad sobre la superioridad moral, la casta son los otros, nosotros somos distintos, nosotros nos deslomamos, el costo de la contradicción no es marginal. Es estructural. Cada vuelo en primera clase a Aruba no es solo un gasto: es una fisura en el andamiaje ideológico que sostiene todo lo demás… amén de poner en duda el financiamiento de estas actividades que no se condicen con lo informado en las Declaraciones Juradas, razones por las cuales la cuestión la está investigando la Justicia.

     

    🔄 El síndrome del converso, segunda parte

    Ya caracterizamos el fenómeno como ‘el síndrome del converso por ascenso’: el sujeto que sostiene principios inquebrantables con fervor casi religioso, los usa como ariete electoral, y luego, al llegar al poder, descubre que la realidad tiene matices que antes, misteriosamente, no veía. Adorni es el caso de estudio más didáctico del mercado, y el mercado, en esto, está saturado.

    Lo que distingue al caso Adorni de la larga tradición argentina de funcionarios que hacen lo que critican es la densidad acumulativa de los episodios y el discurso de la moral como política de Estado. No es uno. Es el avión presidencial con la esposa. Es el jet privado a Punta del Este, pagado, según confirmó su propio amigo Marcelo Grandio con dinero del Estado y justificado por el tiempo que llevaba sin irse de vacaciones con su familia. Es Aruba en primera clase en diciembre austero. Es la casa en el barrio privado. Es el departamento en Caballito, financiado de manera ‘curiosa’. Es la declaración jurada magra que convive con un nivel de vida que no cuadra. Cada episodio solo podría ser una anécdota. La serie completa es un patrón.

    Y los patrones, en política, no son accidentes. Son decisiones.

     

    🧾 Lo que se le debe exigir al poder

    En última instancia lo que se pone en juego no es más ni menos que dominación, esa forma cotidiana y corrosiva de dominación que consiste en naturalizar el privilegio hasta que deje de verse. En acostumbrarnos a que los que gritan más fuerte contra la casta son los primeros en reproducirla, con mejor relato y peor conciencia. Y entonces vuelven a resonar las palabras de Václav Havel cuando el 28 de mayo de 1991 aceptó el Premio Sonning por su contribución a la civilización europea que otorga la Universidad de Copenhague desde 1950. Al momento de recibir el premio, Havel dio un discurso muy interesante respecto por qué una persona puede desear el poder político. Entre otras cosas dijo el dramaturgo devenido en líder político ‘voy a un médico especial, no tengo que conducir un automóvil y mi conductor no necesita perder los estribos al pasar por Praga a paso de tortuga. No necesito cocinar o comprar para mí, y ni siquiera necesito marcar mi propio teléfono cuando quiero hablar con alguien. En otras palabras, me encuentro en el mundo de los privilegios, excepciones, ventajas; en el mundo de los VIP que gradualmente pierden la noción de cuánto cuesta la mantequilla o el boleto de un tranvía, cómo preparar una taza de café, cómo conducir un automóvil y cómo hacer una llamada telefónica. Me encuentro en el umbral mismo del mundo de los gatos gordos comunistas a quienes he criticado toda mi vida. Y lo peor de todo, todo tiene su propia lógica inexpugnable. Sería ridículo y despreciable para mí perder una reunión que sirviera a los intereses de mi país porque había pasado mi tiempo presidencial en la sala de espera de un dentista, o haciendo fila para comer carne, o luchando nerviosamente contra el decrépito sistema telefónico de Praga, o participando en la desesperada tarea de encontrar un taxi en Praga cuando obviamente no soy de Occidente y, por lo tanto, no estoy en posesión de dólares. Pero, ¿Dónde se detienen la lógica y la necesidad objetiva y comienzan las excusas? ¿Dónde se detiene el interés del país y comienza el amor a los privilegios? ¿Sabemos, y somos capaces de reconocer, el momento en que dejamos de preocuparnos por los intereses del país por el bien de los cuales toleramos estos privilegios y comenzamos a preocuparnos por las ventajas en sí mismas, lo que disculpamos apelando a los intereses del país?’

    Esta realidad que describía Havel para su Chequia natal pudo quedar claramente comprobada en Argentina, a miles de kilómetros de distancia de la tierra de otro gran escritor, Franz Kafka.

    La pregunta que cae sola es, cuántos episodios más necesita acumular Adorni antes de que el propio Presidente de la Nación haga lo que tiene que hacer, aún como consecuencia de una ecuación económica de costo-beneficio, y concluya que el precio político de sostenerlo supera al de reemplazarlo. ¿Cuál es el costo oculto de la salida de Adorni?

    Queda claro que Adorni no se va a ir por voluntad propia. Los que predican con convicción no renuncian cuando los contradicen los hechos: resignifican los hechos. Ya lo vimos: la foto con la esposa en Nueva York fue ‘fake news con inteligencia artificial’ hasta que no pudo serlo más. El jet privado fue ‘vida privada’. Aruba en primera clase fue… bueno, eso lo ocultó hasta que la aerolínea lo informó a pedido de la Justicia.

    A Adorni no lo puede correr la indignación ciudadana. Lo tiene que echar el Presidente, si es que el Presidente hace lo que dice, si es que el Presidente está convencido y no predica la moral con la bragueta abierta.

    Adorni no se tiene que ir, a Adorni lo tiene que echar el Presidente.

    El diccionario de Adorni tiene dos ediciones 📖

    En septiembre de 2022, cuando Alberto Fernández viajó a la Asamblea General de la ONU, Adorni criticò en las redes ‘Mientras la mitad del país es pobre, la inflación está descontrolada y hay 4M de indigentes, el Presidente viajó a los EEUU con una comitiva de 48 personas que incluye hasta un asesor para Fabiola Yáñez.’ El mensaje tenía foto adjunta, por si alguien dudaba.

    Adorni tenía, en esa época, una sensibilidad agudísima para detectar el privilegio ajeno. 🔍

    En agosto de 2024, ya vocero presidencial, ese instinto se formalizó en política de Estado. Con la solemnidad que lo caracterizaba en la conferencia de prensa matinal, anunció el Decreto 712/2024 y declaró: ‘Hemos decretado que los aviones del Estado no podrán ser usados para llevar familiares de funcionarios. Este es otro privilegio que se termina.’

    Y para que no quedaran dudas del blanco al que apuntaba, detalló en la misma conferencia: ‘Cuando vos utilizás para beneficio personal cuestiones del Estado efectivamente estás abusando de tu posición de poder.’

    El Diputado Ferraro lo expuso claramente en su cuenta de X. https://x.com/i/status/2031749244529328129

    Brillante. Contundente. Irrefutable. ✅

    Hasta el 9 de marzo de 2026.

    El giro conceptual del deslomado 🤸

    Cuando la foto de su esposa circuló y las preguntas llegaron, Adorni optó por una estrategia que combina el descaro con la queja existencial. Ante el periodista Eduardo Feinmann, que le señaló ‘el avión presidencial no es un taxi, no es un Uber. No es para que un familiar de un funcionario se suba. Porque si no vamos a caer en lo mismo que usted criticaba’, el Jefe de Gabinete respondió con un argumento que merece figurar en antologías: ‘Vengo a deslomarme una semana o cinco días a Estados Unidos y yo quería que mi esposa me acompañe porque es mi compañera de vida. No le sacamos un peso al Estado. Presidencia la invitó a subirse al avión porque si no, no nos íbamos a encontrar.’

    El ‘yo quería’ como razón de Estado. El deslome como argumento jurídico. La compañía de vida como excepción al decreto que él mismo firmó. 🏛️

    Hay que reconocerlo: tiene mérito argumentativo. De algún modo.

    Luego vino el remate defensivo: ‘Intentaron con mentiras, con fake news, con imágenes trucadas con inteligencia artificial, pero no nos van a correr.’ La foto real, la del Rebe, con su esposa y la comitiva, no era IA. Era realidad. Pero ese detalle no lo incomodó demasiado. 🤷

    El decreto que lo persigue 📜

    Lo que hace de este caso algo más que una anécdota es la arquitectura institucional que rodea el episodio. No se trata solo que Adorni haya violado el espíritu de lo que predicaba: se trata de que potencialmente violó la norma que él mismo anunció, defendió y publicitó como emblema de la nueva gestión.

    El dato adicional que convierte el affaire en una obra maestra de la ironía: apenas diez días antes del viaje, la propia Jefatura de Gabinete había impulsado una reforma al régimen de viajes oficiales al exterior, que establece limitaciones estrictas a la composición de las comitivas. 🎭

    Adorni firmó la restricción. Adorni llevó a su esposa. Adorni explicó que ‘no hay gasto adicional.’ El círculo se cierra con una elegancia perversa.

    Sobre su vida privada fue tajante: ‘Sobre mi vida privada yo no hablo. Siempre son los mismos los denunciadores seriales.’

    El pequeño problema es que el uso del avión presidencial no es ‘vida privada’. Es un bien público. Pero en la nueva gramática del poder, las categorías se vuelven maleables según quién las necesite. 🪄

    En un loop en el que suelen incurrir numerosos funcionarios, creen que la labor de servidor público tiene horario, y que el pertenecer, como en aquella vieja publicidad, genera privilegios, entre ellos, el disponer de bienes públicos en beneficio personal… y obviamente que ese proceder, por ser parte del ‘ámbito privado’ queda fuera del arbitrio de la ciudadanía.

    La lógica del converso 🔄

    Lo que el caso Adorni ilustra no es una novedad argentina ni una exclusividad libertaria. Es la física del poder: la cercanía a la cima modifica la percepción de la gravedad. Lo que desde afuera pesa toneladas, desde adentro parece casi no pesar nada. Lo que en el otro es corrupción, en uno mismo es necesidad, contexto, circunstancia.

    Con la bandera del anticasta más flamante de la historia reciente, La Libertad Avanza hace lo que dice querer combatir, esa supuesta diferenciación con la casta construyendo con tanto ahínco el relato de la diferencia moral.

    Ese es el costo de vender superioridad ética como producto central: cuando la conducta no la acompaña, la caída es más estrepitosa. Y los tuits no se borran. 🗑️❌

    El Adorni del pasado despotricaba contra los presidentes que volaban al exterior con comitivas elefantiásicas. Ahora él mismo participa de una comitiva de más de veinte funcionarios más once gobernadores, alojados en el hotel The Langham de Manhattan, con habitaciones que rondan los 700 dólares la noche y su esposa al lado.

    No es una acusación de corrupción descomunal. Es algo más corrosivo: es la demostración de que el relato fue, en parte, un instrumento. Que los principios tienen la elasticidad suficiente para acomodarse a la posición que uno ocupa. 🧘 Porque ahora resulta que son pocos, como si el hacer las cosas mal en menor cantidad fuera un argumento.

    No se trata de cantidad, se trata de calidad. Las cosas se hacen bien o mal, y Adorni las hizo mal. De hecho el propio Presidente, al defenderlo, habló de ‘costo marginal’, reconociendo que la inclusión de la esposa de Adorni en la comitiva oficial tuvo un costo, aunque éste era escaso. Una vez más la defensa es que son  malos pero no tan malos como los otros. Una vez más la propuesta es conformarse con el mal menor en lugar de luchar por el bien mayor.

    La ‘persecución’ de Adorni 🧾

    Pero el avión presidencial no fue la única aeronave que lo comprometió en los últimos días. También circuló un video donde se lo ve junto a su familia abordando un avión privado rumbo a Uruguay. Lo que abre una pregunta que se responde sola: ¿denunciará Adorni a alguien por la difusión de ese material, argumentando que estaban persiguiendo a su familia y filmando a sus hijos?

    Respecto al detalle de quién pagó el vuelo a Punta del Este, que es lo que sorprende dada la austera declaración jurada del Jefe de Gabinete, quedó convenientemente sin aclarar. Pero la omisión encontró intérprete: Marcelo Grandio, amigo y compañero de ese viaje, aportó precisión quirúrgica al asunto al declarar que los pasajes los pagó Adorni con plata del Estado, y que tenía el recibo para demostrarlo. No más preguntas, señor juez. O sí: ¿cuántos decretos más necesita firmar el Jefe de Gabinete antes de que alguno le aplique a él mismo?

    ‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.

    RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

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    2 comentarios

    1. setiawd login on 16 abril, 2026 8:36 pm

      Thanks for making this easy to understand even without a background in it.

      Reply
    2. opplecottage.com on 17 abril, 2026 2:03 am

      This guide explained everything clearly.

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