El lunes pasado comentábamos la nota que Guillermo Zárate publicó en Corre la voz y allí decíamos que ‘habría que analizar el rol de quienes acompañaron la publicación en las redes, muchos de ellos que tuvieron sus inicios en la militancia en las filas de la juventud de Nuevo Zárate o el socialismo local, varios de ellos también ex funcionarios y algunos actuales, y todos ellos parte de la claque oficialista y del silencio oficial. Menos curiosa es la ausencia de apoyos de quienes se ‘zarateñizaron’ tras la llegada de Cáffaro al gobierno. ¿Tendrá que ver con que el proyecto caffarista ya no es lo que era y terminó siendo un medio más que un fin?’
Esto se debía a que, entre otros, Joel Rodriguez, Nair Abdala, María Gracia González y Pablo Gallardo, los últimos tres ex funcionarios municipales, habían acompañado con sus ‘emociones’ de Facebook la publicación de marras.
Pero todo cambió en la tarde del martes pasado, donde apareció la excepción que confirma la regla, contraponiendo el acompañamiento joven y zarateño en desmedro del silencio de los ya no tan jóvenes y extranjeros, porque quien el martes se sumó a la divulgación de la nota, a través de la cuenta de WhatsApp de su teléfono personal, fue la Secretaria de Salud Rosana Núñez.
Como se sabe, Núñez nunca participó de juventud política alguna en el Distrito y, de hecho, no es originaria de Zárate, por lo que cubriría todas las posibilidades para convertirse en el rara avis de la crítica política al caffarismo local.
Cierto es que el divulgar una nota no necesariamente significa compartir lo que en ella se enuncia, podría contraponerse opiniones, pero es sumamente llamativo el comportamiento de la funcionaria dado que Guillermo Zárate afirmaba en su artículo que ‘los partes diarios de contagios son brindados por funcionarios de segunda y tercer línea que nada tienen que ver con la temática de Salud. Esto puede traer confusión con un tema tan sensible como la pandemia que nos atraviesa’. Sorprende puesto que quien tomó tal decisión, como Autoridad Sanitaria local es la propia secretaria Núñez.
Es llamativa esta actitud, dado que Guillermo centró su crítica en la comunicación oficial, hoy casi hegemonizada por todo lo relativo al COVID-19, por lo que a menos que a la Secretaria le guste la autoflagelación o el masoquismo, no se entiende su proceder. Y no se entiende porque rompe con la lógica seguida hasta ahora, que era negar cualquier error propio. Lo hicieron ante cada comunicado fallido, ante cada información mal dada y ante cada cálculo mal formulado. De hecho aún deben explicaciones de por qué los números referentes a COVID-19 del Municipio no coinciden con los números presentados por el Ministerio de Salud de la Nación.
Nuevo Zárate siempre procedió de manera verticalista y sin dar lugar a la crítica interna, por eso no hay lugar en Nuevo Zárate para un Snowball, para seguir con la alegoría de ‘Rebelión en la granja’.
¿Será que Rosana Núñez quiere ocupar ese lugar? O ¿Hay bipolaridad en el accionar de la Secretaria de Salud municipal? Tenemos el antecedente de cuando llamó a la rebelión fiscal…
¿Será que se avecina un divorcio político en Zárate?
