El 12 de marzo pasado el Intendente Osvaldo Cáffaro, junto a su gabinete, firmaba el Decreto 215 que declaraba el estado de emergencia sanitaria en todo el ámbito del Partido de Zárate, y el 17 de abril remarcábamos lo que se ‘incluía en el inciso 4 del artículo 3, el ‘efectuar la adquisición directa de bienes, servicios o equipamiento que sean necesarios para atender la emergencia, en base a evidencia científica y análisis de información estratégica de salud, sin sujeción al régimen de contrataciones pertinente. En todos los casos deberá procederse a su publicación posterior’.’, y estábamos convencidos que eso era el corazón del Decreto puesto que habiendo pasado ‘más de un mes […] la ciudadanía desconoce, entre muchas otras cosas que desconoce de la gestión municipal, si efectivamente se realizó alguna adquisición, ¿Qué se compró? ¿En qué cantidad? ¿A quién se le compró? ¿Cuánto se pagó? ¿Cuál fue su destino?’ En definitiva cómo se utilizan los dineros públicos.
Han pasado ya casi tres meses y medio y finalmente, aunque no de manera oficial, hemos podido acceder a algunos de los Decretos firmados por el Intendente Municipal en este tiempo, sólo a 18 de los más de 150 decretos dictados, pero con estos pocos basta para hacerse una idea de lo que se hizo en la esfera pública mientras nos obligaban a quedarnos en lo privado.
Ayer ya expusimos el Decreto que debía firmar García, dado que su jefa estaba de licencia, pero que firmó Núñez y los medios nacionales dieron a conocer el Decreto que establecía la emisión de estampillas, y aunque uno crea que no puede haber más, sí lo hay.
Validando nuestra creencia, el mismo 12 de marzo el Intendente avanzó con la compra directa de bienes a través del Decreto 217. En él, y desagregados en 23 ítems expuestos en el artículo 1°, Cáffaro autoriza a la ‘Contaduría Municipal a abonar los gastos detallados’.
La primera curiosidad es que los proveedores no tienen mayor identificación que el nombre de quien recibirá el pago, sin consignarse número de CUIT, domicilio u otro dato que lo identifique, por lo que no se puede tomar conocimiento si se trata de empresas reales o nombres de fantasía para enmascarar falsas actividades económicas, sobre todo cuando muchas de ellas no existen dentro del buscador de AFIP. Y más dudas se generan cuando no se explica en qué se utiliza el dinero. Por ejemplo, dice que se le debe pagar ‘a HIDROSAN de ENRIQUE JOSÉ SAN JUAN la suma de PESOS OCHENTA Y DOS MIL DOSCIENTOS TREINTA Y DOS CON CUARENTA CENTAVOS ($82.232,40) en concepto de dispenser de alcohol’, con lo cual no se dice nada. Tal como está redactado pareciera ser caro ya que se consigna en singular, y más de ochenta mil pesos en un dispenser parece mucho dinero. Si en cambio está mal redactado y se trata de varios dispensers, sería oportuno saber de cuántos se trata y de qué características, por ejemplo, para saber si el dinero utilizado tiene correlato con lo adquirido.
Esto cobra mayor relevancia cuando se toma en cuenta el punto 6 del citado artículo, el único, a los que tuvimos acceso, en el que se consigna la cantidad de material a comprar y, además, el único en el que no se consigna pagarle a alguna empresa. En él, el Intendente ordena ‘abonar al señor Secretario de Espacios y Edificios Públicos Dr. MATÍAS IGNACIO ENZ la suma de PESOS DOSCIENTOS NOVENTA MIL ($290.000) con cargo a rendición de cuentas para la compra de 500 lts. de alcohol en gel.
Es llamativa esta cuestión porque tal como se consigna en el Visto del Decreto, lo que da inicio al mismo es ‘una nota presentada por la Secretaría de Espacios y Edificios Públicos’. Es decir Enz le presenta una nota a Cáffaro para que Cáffaro autorice darle dinero a Enz para comprar alcohol en gel. Cuando menos curioso.
Como curioso es que el mismo día se dictara la RESOL-2020-86-APN-SCI#MDP que establecía ‘la retrocesión transitoria del precio de venta del alcohol en gel -en todas sus presentaciones- cuya comercialización se encuentre autorizada en el territorio nacional, a los valores vigentes al día 15 de febrero de 2020.’… y el precio en cuestión es de $500 el litro. ¿Por qué entonces el Intendente Cáffaro autoriza a Enz a gastar un 16% más que el precio máximo autorizado por el gobierno nacional? Maniobra dudosa por donde se lo mire.
Si en el único caso al que accedimos, en el que se pone cantidad para la compra hay desfasaje de precios… ¿Qué se puede esperar cuando analicemos el resto?
Por lo poco que se pudo observar, ya se ve… no son solo estampillas, también son sobreprecios ¿Y qué más habrá?
¿Qué más encontraremos cuando todo pase?




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