🔇 Así operan los que no tienen argumentos
El jueves a la tarde, www.principedelmanicomio.ar desapareció de internet. No por decisión propia. No por cansancio. Sino porque alguien, desde la comodidad anónima de un teclado, decidió que este espacio le resultaba demasiado incómodo y que había que apagarlo.
El mecanismo fue el de siempre: hackear la casilla de correo asociada al dominio, usarla para enviar spam masivo, y esperar que el proveedor de hosting, cumpliendo sus propios protocolos, inhabilite la cuenta. Primer round: la casilla, inhabilitada.
Segundo round: la contraseña del cPanel comprometida.
Tercer round: suspensión total de la cuenta. ‘This Account has been suspended’, decía la pantalla con esa frialdad burocrática que tienen los sistemas cuando alguien los usa como arma.
Prolijo. Calculado. Miserable.
Y absolutamente inútil, como ya van a entender.
🎭 El método favorito de los que saben que van perdiendo
Esto no es un accidente informático. No es un ataque aleatorio de algún bot errante que encontró una contraseña débil por casualidad. Esto es una operación deliberada contra la libertad de opinión. Un intento planificado de silenciar una voz que, claramente, está tocando nervios que duelen.
La pregunta que vale la pena hacerse es simple: ¿por qué hackear un sitio si lo que publica es mentira? Si los datos que compartimos son falsos, si nuestros análisis son erróneos, si nuestras preguntas son irrelevantes… ¿para qué molestarse? Los mentirosos se desacreditan solos. No hace falta apagarlos.
Pero si lo que publicamos es verdad, si los documentos que mostramos son reales, si las preguntas que hacemos no tienen respuesta… ahí sí. Ahí el hackeo tiene sentido.
El ataque no es la prueba de nuestra debilidad: es la prueba de nuestra efectividad.
Lo hemos documentado hasta el hartazgo: contratos sin licitación, funcionarios que aparecen de la nada, un organigrama municipal que nadie explica y todos cobran, una ciudad que se inunda mientras el poder se saca fotos para Instagram, decisiones que afectan el patrimonio público tomadas a puertas cerradas, documentos que nadie quería que viéramos y que publicamos igual. Todo eso sigue ahí. Todo eso seguirá estando.
Hackear el servidor no borra la historia. No borra los archivos. No borra la memoria.
🐔 Retrato del cobarde digital
Definamos bien al personaje. El que hizo esto no es un rebelde. No es un disidente. No es alguien que cree en algo y lo defiende con el pecho. Es alguien que opera en la oscuridad porque sabe perfectamente que a la luz del día no logra convencer a nadie. Es alguien que quizás cumple ordenes o cumple con un trabajo pago.
No firma. No debate. No señala un error ni pide una rectificación pública. No tiene el coraje mínimo de decir ‘publican mentiras y acá está la prueba’. Nada de eso. Simplemente aprieta teclas desde el anonimato, con la esperanza de que el problema desaparezca sin tener que dar la cara.
Eso, en cualquier diccionario que valga algo, se llama cobardía.
Y tiene además una dimensión que merece ser nombrada con todas las letras: es un ataque contra todos los zarateños. No contra nosotros. Contra cualquier vecino que alguna vez encontró en este sitio información que los medios oficiales no publican, o contra la voz de los que no se animan o bien de los que tienen pruebas y no tienen llegada para denunciar. datos que el poder prefiere que no circulen, preguntas que nadie más se anima a hacer. Cada vez que alguien hackea un medio independiente, le está robando información a la ciudadanía. Le está diciendo, con toda la prepotencia del mundo: vos no mereces saber.
📜 Lo que Walsh sabía y estos no aprendieron
Hay una frase que usamos seguido aquí. La escribió Rodolfo Walsh hace casi medio siglo, en la clandestinidad, sabiendo perfectamente lo que le podía costar:
‘El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento.’
No estamos en dictadura. Pero el principio y procederes son idénticos: el poder que no rinde cuentas necesita el silencio para sobrevivir. Y cuando no puede comprarlo, intenta imponerlo por la fuerza.
Como ya señalamos al analizar la banalización del Nunca Más, vivimos en una sociedad que parece haber perdido la capacidad de indignarse ante lo verdaderamente indignante. Un hackeo a un medio independiente no va a generar declaraciones del Concejo Deliberante. No va a generar titulares en medios que viven de la pauta oficial. No va a generar absolutamente nada, salvo el silencio cómplice de quienes miran para otro lado porque les conviene para no comprometerse con la realidad.
Pero sí va a generar esto: una nota. Esta nota. Que van a leer más personas que cualquiera de las que publicamos en una semana normal.
💪 Sobre por qué esto no va a funcionar nunca
Seamos claros, porque parece que no quedó claro la primera vez, ni la segunda, ni las veces anteriores en que intentaron algo parecido.
Este sitio no depende de un servidor. Depende de una decisión.
Y esa decisión no se hackea. No se suspende. No se inhabilita con una contraseña comprometida. Está tomada, es firme, y cada intento de silenciarnos la refuerza un poco más. Porque en Zárate, y en todos lados, alguien tiene que hacer las preguntas incómodas. Alguien tiene que leer los decretos que se firman cuando todos miran para otro lado. Alguien tiene que nombrar lo que otros prefieren que no tenga nombre.
La paradoja de atacarnos es perfecta: cada vez que lo intentan, demuestran a los lectores exactamente por qué existimos. Cada hackeo es, sin quererlo, el mejor argumento a favor de este medio de opinión.
Si no molestáramos, no nos atacarían. Y si nos atacan, es porque molestamos. Y si molestamos, es porque estamos haciendo algo bien.
El sitio volvió. Esta nota existe. Y los que apretaron esas teclas en la oscuridad van a tener que aprender a vivir con eso.
🔦 Una última cosa
A los que hicieron esto: los vemos. Quizás no sepamos todavía exactamente quiénes son, con nombre y apellido, aunque tenemos algunas ideas interesantes al respecto. Pero los vemos. Y cada movimiento que hacen en esa dirección nos da más información, no menos.
A los lectores: compartan esta nota. Mándensela a alguien conocido, a sus familiares. Porque la mejor respuesta a los que apagan luces es encender muchas más. Y porque en este distrito, donde la plutocracia se disfraza de democracia y el circo político no da respiro, la información independiente no es un lujo.
Es lo único que nos queda.
www.principedelmanicomio.ar — Locuras para intentar entender el mundo. Suspendidos ayer. De vuelta hoy. Mañana también.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
