El pasado 4 de noviembre a las 16:38 -con esa precisión burocrática que tanto amamos- la Junta Electoral de la Provincia de Buenos Aires resolvió convocar a sesiones preparatorias de los Concejos Deliberantes y Consejos Escolares para el 5 de diciembre de 2025 a las 10:00 horas, cumpliendo con los artículos 18 del decreto ley 6769/58 y 153 de la ley 13.688.
Suena todo muy formal, muy republicano, muy institucional. Pero aquí empieza el baile 💃, porque ese horario -las 10 de la mañana- encierra una cuestión que en Zárate adquiere un valor más jugoso que el último chisme del WhatsApp municipal.
El Problema de las 10 AM (o cómo la legalidad arruina una buena candidatura) ⏰
Resulta que las 10 de la mañana es un horario tremendamente conflictivo para varios concejales que, siguiendo la normativa vigente, no podrían participar de la sesión. Y acá viene lo interesante: esa fue la razón de fondo -la verdadera, no la de los comunicados- cuando tiempo atrás decidieron modificar el horario de las sesiones de la mañana a las tardes.
Por supuesto, María Elena Gallea, en una entrevista en FM Libre -y obviamente sin la repregunta incisiva de Marité Pérez, que para eso están los periodistas amigos- quiso vender el cuento de que varios concejales lo habían pedido y que el horario ‘iría variando según las necesidades’. Spoiler alert: nunca varió. Sorpresa nivel cero.
La incompatibilidad horaria: cuando el Estado te paga dos veces pero solo podés trabajar una ⚖️
¿Y cuál es el quid de la cuestión? Prepárense porque acá vienen los tecnicismos legales que tanto les encanta ignorar a nuestros ediles.
El artículo 25 de la ley 25164 establece claramente que ‘Es incompatible el desempeño de un cargo remunerado en la Administración Pública Nacional, con el ejercicio de otro de igual carácter en el orden nacional, provincial o municipal’, salvo las excepciones que determine la reglamentación o el convenio colectivo.
¿Y cuáles son esas excepciones mágicas? El artículo 25 del Decreto 1421/2002 lo aclara con una precisión quirúrgica: ‘En ningún caso se exceptuarán las incompatibilidades éticas y horarias’, teniendo en cuenta los sistemas de reposición horaria.
Traducción para mortales: si trabajás en el Estado de 8 a 16, no podés estar en el Concejo Deliberante a las 10 de la mañana. Simple, ¿no? Bueno, no tanto en Zárate, donde las leyes son más bien sugerencias amables.
Allí está la madre del borrego, la incompatibilidad horaria en su máximo esplendor. Por eso las sesiones son por la tarde. Por los empleados estatales que cumplen horario matutino. Por Daiana Hergert y Alejandra Berni, específicamente, y lo ‘amañó’ Walter Unrein en beneficio propio, claro está.
El dilema de hoy: licencia, ausencia o hacerse los boludos 🙈
Entonces, la pregunta del millón: ¿Cómo harán para la sesión de hoy? Porque el horario lo fijó la Junta Electora.
Si se cumple la ley -y ya sabemos que el cumplimiento de la ley en estos pagos es más bien una opción de menú- ni Hergert ni Berni pueden ser parte de la sesión preparatoria. Las opciones son limitadas y todas tienen su cuota de picante:
Opción A: Pedir licencia (Misión Imposible Edition) 🎬
Podrían pedir licencia, claro. El problema es que no es lo mismo pedir licencia que ausentarse. Si pretenden avanzar por esta vía, hay un detalle fácticamente imposible de resolver: ambas concejales son parte del Concejo Deliberante actual, y es la composición vigente la que debería licenciarlas.
Acá viene lo gracioso: ni la Ley Orgánica de las Municipalidades ni el Reglamento Interno del Concejo Deliberante local contemplan el supuesto de que un concejal en ejercicio pida licencia para una sesión preparatoria. Es como pedir permiso para ir al baño en una casa que todavía no construiste. Un agujero legal del tamaño del río Paraná en crecida.
Opción B: Ausentarse elegantemente (y cruzar los dedos) 🤞
Caída la opción de la licencia, queda solo la posibilidad de ausentarse… o violar la ley descaradamente. Y seamos honestos, en la política zarateña la segunda opción nunca está del todo descartada.
Si avanzan en la ilegalidad, el escándalo sería mayúsculo. ¿Algún concejal alzará la voz en la sesión para denunciar su ilegalidad? Spoiler: probablemente no, porque acá todos tienen el rabo sucio y nadie quiere que le recuerden sus propias trampitas.
La consecuencia sería judicializar la propia constitución del Concejo Deliberante, con todo lo que ello provocaría. Pero no hay que adelantarse, no hay por qué creer que prefieran actuar de manera tramposa… o sí, pero imaginemos -con mucha buena voluntad- que no.
La matemática de la ausencia (18 menos 1 o quien sabe) 🧮
Queda entonces la opción de la ausencia. El nuevo Concejo Deliberante sería de 18 ediles, incluida Stefanía Rodríguez Schatz, quien fue electa concejal pero es parte del Departamento Ejecutivo Municipal, sin que se haya presentado licencia a su cargo para reasumir como concejal, aunque sea por un rato.
Tranquilo lector, siempre quedan las horas entre esta publicación y la realización de la sesión para que aparezca mágicamente la licencia. Lo de publicar en el Boletín Oficial es un mero detalle, una formalidad burguesa que podemos obviar en nombre de la urgencia política. Porque Stefanía volverá a su puesto en el Ejecutivo, ya que -aunque lo hayan negado con la vehemencia de un verdulero defendiendo su mercadería- su candidatura fue testimonial, tal como lo denunciamos tiempo atrás, porque Matzkin pretende que siga siendo su Secretaria.
Así funcionan las cosas acá: se es candidato un ratito, se jura otro ratito, y después vuelta a la chamba real. Total, ¿quién va a decir algo?
Los cuatro mosqueteros (o más bien, los cuatro sectores que no se ponen de acuerdo) 🤺
En este contexto de 17/18 ediles -depende de si contamos a Rodríguez Schatz o no, que es como jugar a la ruleta legislativa- habría, según trascendió anoche a última hora con esa precisión que caracteriza a los rumores de pasillo, cuatro ‘grandes’ sectores dispuestos a negociar entre sí pero sin haber alcanzado aún un acuerdo.
La verdad es que llamarlos ‘grandes sectores’ es generoso. Son más bien grupitos de interés que se juntan cuando conviene y se separan cuando no. Pero veamos:
El bloque Libertario-Matzkinista (Unidos por el Poder, separados por todo lo demás) 🦅
Por un lado tenemos a los tres ediles de La Libertad Avanza: Eduardo Finkel, Verónica Firmani y Fabián Cracco. Junto a ellos, el bloque de Somos Zárate, ese invento político integrado por la presidenta de la Unión Cívica Radical local María Elena Gallea, los reelectos Stefanía Rodríguez Schatz (si es que pide licencia y puede participar) e Ignacio Olivera, Walter Unrein y la neomatzkinista Viviana Nazábal.
Ocho votos potenciales, unidos por el amor al oficialismo y separados por… bueno, por absolutamente todo lo demás. Porque seamos sinceros, ¿qué tiene que ver el radicalismo con La Libertad Avanza más allá de las ganas de aferrarse al poder municipal? Nada. Pero en política zarateña, las ideologías son como los horarios de sesión: flexibles según la conveniencia.
El peronismo dividido (porque la amplitud del Movimiento así lo permite) 🎪
Por ‘otro’ lado -y las comillas son intencionales porque en realidad todos están del mismo lado: el del cargo- tenemos a Fuerza Patria, que no logró consensuar un candidato común porque están divididos en dos sectores que no se soportan.
Primero, el grupo de La 20 de Noviembre, comandado por Lucas Castiglioni e integrado también por Ana Almirón, Gabriela Moreira y Desirée Ayala. Cuatro votos que podrían ser cinco si no tuvieran tanto ego acumulado.
Del otro lado del ring peronista, tenemos al panperonismo de Leandro Matilla, Marcela Budano y Marcelo Schiavoni, a quienes se suman Guido Borrelli y Carlos Domínguez. Cinco votos más, que sumados a los otros cuatro darían nueve. Suficiente para ganar la presidencia del Concejo… si se pusieran de acuerdo, que es como pedirle a un gato y un perro que compartan el plato de comida.
Lautaro Fenestraz: el árbitro incómodo del Partido Demócrata ⚖️
Y es que, como decíamos días atrás, Lautaro Fenestraz, edil del Partido Demócrata, será el ‘árbitro’ de esta elección… siempre y cuando Fuerza Patria logre consensuar un candidato común.
Hagamos las cuentas: si el peronismo unifica criterios y presenta un candidato, tiene 9 votos. Si Fenestraz acompaña o se abstiene, serían 10 contra 7 (o contra 8 si Rodríguez Schatz participa). La oposición se alzaría con la Presidencia del Cuerpo.
Pero si no logran ponerse de acuerdo -y todo indica que no podrán, porque el peronismo zarateño tiene más facciones que un caleidoscopio- será el oficialismo quien siga al frente del Concejo Deliberante, con todos los beneficios que eso implica: manejo de la agenda, control de las comisiones, y sobre todo, decidir qué se vota y qué se cajonea hasta el olvido.
UTE Electoral: cuando el proyecto común es solo un slogan de campaña 📋
Y acá llegamos al meollo del asunto, a lo que realmente importa más allá de los nombres y las chicanas.
Los últimos trascendidos indican que el acuerdo está lejano en el seno de Fuerza Patria, y eso aleja la posibilidad de alzarse con la presidencia. Pero lo verdaderamente revelador, lo que quedará en evidencia hoy, es que la lista común no era más que una UTE electoral sin un proyecto que unifique propuestas alternativas y, mucho menos, sea una base de construcción de poder alternativo.
Porque seamos brutalmente honestos: los partidos políticos ya no existen. Lo que tenemos son franquicias electorales, marcas que se prestan para armar listas de candidatos que no tienen absolutamente nada en común más allá de las ganas de cobrar una dieta.
Las listas electorales no son más que la acumulación de intereses particulares disfrazados de un interés común. Un rejunte de ambiciones personales con pin partidario, donde cada uno mira para su lado y el proyecto colectivo es apenas un PowerPoint que se armó para la campaña y se tiró a la basura el 7 de septiembre.
La pregunta incómoda: ¿Entregarán la Presidencia a la derecha? 🔄
Si no alcanzaran el acuerdo y el candidato común, Fuerza Patria ¿entregará por acción u omisión la Presidencia del Concejo a la derecha? Y la pregunta más incómoda aún: ¿Cómo explicar entonces que no son parte de esa misma derecha?
Porque mirá, una cosa es el discurso flamígero en campaña, el ‘somos la alternativa’, el ‘venimos a cambiar todo’, y otra muy distinta es la realidad de los pactos, los acuerdos de pasillo, las negociaciones que se cocinan entre mates y facturas mientras el vecino cree que están debatiendo el futuro de la ciudad.
Los acuerdos están a la orden del día y son mucho más frecuentes de lo que se reconoce públicamente. El enemigo político de la tribuna es el socio estratégico del despacho. Y es que en Zárate -como en casi toda la política argentina- las peleas son para la gilada, para los militantes que se matan en Twitter. Los dirigentes, mientras tanto, negocian en paz, reparten cargos, y aseguran su supervivencia en el sistema.
El oficialismo: aferrarse al timón del Titanic 🚢
Por el lado del oficialismo, la propuesta era -y probablemente siga siendo- aferrarse al ‘poder’ de la Presidencia del Cuerpo a toda costa. El problema es que la posibilidad de sumar aliados se esfuma si no hay un golpe de timón certero en la conducción del Concejo Deliberante.
Pero claro, ¿cómo confiar en quien dio muestras de no preocuparle hacer las cosas bien durante dos años? Basta ver la opacidad en la generación de normas internas para tomar un ejemplo certero de la ‘gestión Unrein’. Porque Walter puede tener muchas virtudes -supongo, aunque no se me ocurren ahora-, pero la transparencia no está entre ellas.
La estrategia oficialista parece ser: aguantar el chaparrón, aferrarse al sillón, y esperar que la oposición se siga peleando entre sí lo suficiente como para no perder el control del Concejo. Y la verdad, viendo cómo viene la mano, no es una estrategia tan descabellada.
Lo que está en juego (spoiler: mucho más que un cargo) 🎲
Estamos a horas de la realización de la sesión y de la elección del (o la) Presidente del Concejo Deliberante. Y es que de cómo se resuelva esta cuestión dependerá el futuro del Departamento Deliberativo y, sobre todo, expondrá cuál es el verdadero interés de la nueva composición del Cuerpo.
¿Vinieron a controlar al Ejecutivo o a validarlo? ¿A fiscalizar o a aplaudir? ¿A representar al vecino o a cuidar su banca?
Hoy sabremos si la oposición es capaz de ponerse de acuerdo al menos en algo, o si seguirá la tradición zarateña de pelearse hasta por el color de las carpetas en las comisiones.
Hoy sabremos si el oficialismo sigue manejando el Concejo como su coto de caza privado, o si tendrá que acostumbrarse a negociar de verdad.
Y sobre todo, hoy sabremos -una vez más- que en política zarateña, más allá de los discursos encendidos y las promesas grandilocuentes, los acuerdos se cocinan en la trastienda, las leyes se cumplen cuando conviene, y el proyecto común dura lo que dura una campaña electoral.
Bienvenidos al nuevo Concejo Deliberante.
Mismo circo, ¿carpa nueva? Ya veremos. 🎪
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
