El 7 de septiembre los vecinos dijeron ‘basta’. Que el proyecto de Matzkin no convenció. Y eso se tradujo en el Concejo Deliberante, pero en lugar de hacer autocrítica, en lugar de repensar estrategias, decidieron hacer lo que mejor saben: manipular las reglas del juego para seguir en la cancha.
Buscando: Daiana Hergert
La sesión de ayer fue apenas el primer capítulo de esta nueva temporada del circo político zarateño. Y si arrancó así, con irregularidades, un presidente que no estuvo a la altura, negociaciones a puertas cerradas, cuartos intermedios interminables y malabares legales, no queremos ni imaginar cómo va a terminar.
Puede pasar de todo en la sesión de hoy. O puede que no pase nada, que es lo más probable. Pero estaremos atentos, porque alguien tiene que hacer las preguntas incómodas en este Distrito.
El próximo viernes comienza una nueva etapa. Veremos si es mejor o peor que la actual… aunque por imposible que parezca, todo indica que continuará la debacle. Veremos si los nuevos equilibrios obligan a gobernar mejor o solo generan más acuerdos de pasillo. Veremos si la democracia zarateña madura o sigue siendo este circo que todos conocemos.
En Zárate, la única cosa que realmente está protegida es la capacidad de nuestros funcionarios para mentirnos descaradamente mientras disfrutan de los privilegios que el cargo les otorga.
¿Qué opinarán Matzkin y los ediles abstencionistas sobre la privatización de NASA ahora que ‘el crá’ la apoyó abiertamente? ¿Seguirán con el cuento de que ‘no tenemos información suficiente para opinar’? ¿O finalmente asumirán que están del lado de la privatización pero no se animan a decirlo?
¿Tendrá consecuencias electorales mañana?
La investigación sobre las declaraciones juradas patrimoniales continuará en próximas entregas, donde analizaremos las declaraciones de otros funcionarios y el patrón de irregularidades que caracteriza a esta gestión municipal.
Candidatos sin chances que solo quieren figurar: el virus Matilla ataca otra vez en Zárate.
Matzkin repite promesas, recicla candidatos y Zárate sigue sin gestión ni rumbo.
Todos con todos, nadie con nadie. Zárate es un cambalache sin vergüenza ni memoria.