Tras el anuncio el pasado martes de su aislamiento preventivo por haber sido un contacto estrecho de un caso positivo, casi en paralelo a lo ocurrido con el Presidente de la República, el Intendente anunció el resultado de su hisopado en la noche de ayer. A diferencia de Alberto Fernández y, también curiosamente, a diferencia de su compañera Patricia Moyano, Osvaldo Cáffaro fue diagnosticado como COVID-19 positivo.
De más está decir que le deseamos, al igual que a todos quienes deben afrontar esta situación, una pronta recuperación. Y nos preguntamos, ¿Pedirá licencia en su puesto como otros funcionarios? ¿Seguirá trabajando haciendo ‘home office’? Imaginamos que si pidió licencia por una lumbalgia severa, con más razón lo hará por COVID-19, ¿No?
Ayer fue un día particularmente complejo para Zárate en términos de COVID, puesto que quedaron expuestas historias personales que demostraban cuan equivocado estaba el mensaje oficial respecto a la pandemia. Nos hablaron de solidaridad y responsabilidad y a las claras está en que incluso algunos de quienes fueron solidarios y responsables, también se contagiaron. Quedó expuesto que el propio intendente, quien casi siempre se mostró públicamente cumpliendo los protocolos e incluso en algunos casos por demás, con barbijos profesionales y antiparras, se contagió pese a ser una persona responsable.
Evidentemente no es una cuestión de responsabilidad, al menos no solo de ello, porque también quedó expuesto el comportamiento particular del virus, puesto que convivientes que se enfrentan a una realidad similar, y así lo han hecho saber públicamente, tienen consecuencias diferentes a la misma exposición. El Intendente dio positivo y su esposa dio negativo, aunque ambos tengan que guardar aislamiento igualmente.
Desconocemos cuál fue la fuente de contagio del Intendente, evidentemente no alcanza con apelar a la responsabilidad, hace falta más. Y ese plus no es más que llevar adelante políticas estatales que busquen al virus y no esperar que quienes creen haberse contagiado acudan a los centros de salud. De hecho sería oportuno que el propio intendente comparta públicamente su experiencia para saber qué otros cuidados adicionales debemos tomar, puesto que si él los tomo y se contagió, significa que con lo que se pregona no basta.
Las experiencias de la Villa Azul en Quilmes y Avellaneda y la Villa 31 en la Ciudad de Buenos Aires demuestran claramente que lo más efectivo es poder localizar posibles focos de infección y atacarlos de raíz. ¿Zárate tiene estudiado cuáles pueden ser sus focos de contagio? No conocemos la política municipal al respecto porque no se da a conocer. ¿Cambiará el manejo de la información del área de Salud con la asunción del Secretario interino o seguirá la desinformación de la etapa anterior?
Zárate estuvo sin Secretario de Salud, en plena pandemia, durante casi una semana, esto expone claramente las improvisaciones que hay en el área.
En cualquier caso, la realidad es que el virus sigue contagiando y, peor aún, sigue matando.
No alcanza con lo que se está haciendo, es necesario hacer más.
¿Lo harán ahora que el virus golpeó al Intendente municipal?
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