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    Que el fútbol no se lo coma todo

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    By principedelmanicomio on 11 junio, 2026 Artículos periodísticos

    Hoy, jueves 11 de junio, arranca el Mundial 2026. Durante un mes y medio, 48 selecciones van a disputar 104 partidos en tres países. Y mientras tanto, la realidad no va a pausarse. Ni en Zárate, ni en la Argentina, ni en el mundo.

     

    León Gieco lo dijo con la exactitud de los poetas. En ‘La Memoria’, esa canción que ya es casi un documento histórico, hay una línea que incomoda: ’fue cuando el fútbol se lo comió todo’. No es una metáfora vaga. Es una referencia precisa al Mundial de 1978, cuando la dictadura de Videla utilizó la Copa del Mundo como pantalla, como cortina, como megáfono que tapaba los gritos que venían de la ESMA, a pocas cuadras del Monumental. El fútbol no fue el villano de esa historia. El villano fue el poder que usó al fútbol como pantalla.

    Cuarenta y ocho años después, el mecanismo no desapareció. Cambió de forma, se sofisticó, aprendió a disimularse mejor. Pero sigue ahí. Y con el inicio del Mundial 2026 a horas de distancia, hoy México enfrenta a Sudáfrica en el estadio Azteca para abrir el torneo y vale la pena hacer una pausa antes de que la euforia se instale para decir, en voz alta, lo que muchas veces queda sepultado bajo los gritos del gol: mientras miramos la pelota, otras cosas siguen pasando.

     

    ⚽ El negocio más grande del mundo tiene dueños

    Este Mundial es, además de una fiesta deportiva, el torneo más grande de la historia: 48 selecciones, 104 partidos, 16 ciudades en tres países. Una maquinaria de entretenimiento y dinero de escala casi inimaginable. Canadá, México y Estados Unidos son los anfitriones. Donald Trump tiene excelente relación con Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, y le cedió el Kennedy Center para el sorteo de grupos. Milei, que estaba invitado al palco presidencial junto a Trump e Infantino, decidió no ir. Lo cual es una rareza, considerando su gusto por las escenas de poder. Pero eso, también, es política.

    La verdad es que el fútbol y el poder político llevan décadas bailando juntos. Mussolini intimidó a los árbitros en el Mundial de Italia 1934. Videla bajó al vestuario visitante de Perú antes de que Argentina necesitara golear en Rosario. La FIFA cerró los ojos en Qatar 2022 ante los trabajadores muertos construyendo estadios. El deporte más popular del mundo tiene una historia de complicidades que no conviene olvidar justo cuando empieza la fiesta.

     

    🏛️ Lo que pasa mientras miramos la pantalla

    Acá, en Zárate, la cosa tampoco se detiene. Y hay algo que conviene decir antes de que los partidos acaparen todo el espacio: usar el fútbol como sedante no es una novedad del poder nacional o internacional. Es un recurso de manual que también se practica a escala municipal.

    El intendente Marcelo Matzkin lleva dos años y medio de gestión construyendo una imagen de administrador austero, de político que prometió no malgastar. ‘No vamos a gastar en recitales’, fue parte del discurso de campaña. La idea era clara: nada de grandes espectáculos pagados con plata pública, nada de comprar adhesión con entretenimiento. Transparencia, gestión, trabajo. Ese era el trato.

    Después llegó la realidad. Y la realidad es que la municipalidad de Zárate hizo recitales.

    Y más recientemente, con el Mundial como excusa, el Municipio llegó a organizar incluso una jornada oficial de intercambio de figuritas del álbum Panini en la Costanera Norte. Con personal municipal, difusión oficial y recursos del Estado. Simpático, entrañable, de barrio. Pero difícil de conciliar con el discurso de quien se autodefine como liberal y predica que el Estado no tiene que meterse en lo que los privados pueden resolverlo solos.

    El problema no es que haya habido un festival o un canje de figuritas. El problema es el patrón: mientras la visibilidad se concentra en lo festivo, lo que no genera foto sigue sin resolverse. Los decretos firmados sin leer. Las licitaciones que no se llaman. Las ordenanzas reglamentadas con años de retraso, justo cuando nadie mira. Una compra de 51 millones de pesos en neumáticos sin pasar por el proceso de licitación. Un decreto que avasalla al Concejo Deliberante en un tema en que el decreto directamente no hacía falta.

    La lógica es conocida y funciona igual en todos los niveles del poder: lo que entretiene distrae, lo que distrae protege. No hace falta que sea una maniobra consciente y perversa. Alcanza con que sea conveniente. Y casi siempre lo es. ¿El Mundial de Fútbol será el anestesiante óptimo del próximo mes y medio?

    A nivel nacional, el mismo patrón opera con más recursos y más descaro. Milei reposteó catorce veces un mapa falso generado con inteligencia artificial, atribuido a una fuente que lo desmintió públicamente. No fue un error: es el método. La desinformación constante, el ruido permanente, los debates absurdos que ocupan el espacio donde deberían estar las preguntas reales. El Mundial va a ser, durante 38 días, el ruido más grande del año.

     

    🎽 La camiseta como anestesia

    Hay algo que el fútbol hace mejor que cualquier otra cosa: construir identidad colectiva de manera instantánea. En noventa minutos, once desconocidos se convierten en ‘los nuestros’. Esa magia es genuina. El problema no es el fútbol: es que ese mecanismo de cohesión puede ser capturado, aprovechado, vaciado de contenido y relleno con otra cosa.

    En Argentina, la relación entre política y fútbol es particularmente intensa. No es solo 1978. Es la forma en que cada logro deportivo se transforma rápidamente en moneda de campaña, en titular de gestión, en selfie con Messi. Y también es la forma en que ciertas noticias, concejales que se abstienen cuando hay que defender la universidad pública, decretos firmados sin leer, slogans que prometen lo que no cumplen, encuentran en los días de partido el momento ideal para deslizarse sin ruido.

    No hace falta una conspiración. Alcanza con la lógica básica de la atención humana: cuando miramos para un lado, no miramos para el otro. Y hay quienes lo saben muy bien.

     

    🔍 El antídoto: mirar con los dos ojos abiertos

    Esto no es un llamado al ascetismo futbolístico. No se trata de no mirar los partidos, de no emocionarse, de no gritar el gol de Argentina si llega. Eso sería ridículo, y además inútil. El fútbol es una de las pocas cosas que en este país todavía reúne a gente que no se junta por nada más. Eso tiene valor. Valor real.

    El llamado es otro: no bajar la guardia durante mes y medio. Seguir leyendo. Seguir preguntando. Seguir exigiendo que quien gobierna, en Zárate, en la Provincia, en la Nación, rinda cuentas aunque haya partido. Porque la historia enseña que los momentos de distracción masiva son, con frecuencia, los momentos en que se firman los decretos más importantes, se aprueban las ordenanzas más convenientes, se hacen las compras más oscuras.

     

    📅 19 de julio: cuando termine el partido

    La final del Mundial 2026 está prevista para el domingo 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Entre hoy y ese día habrán pasado 38 jornadas. Treinta y ocho días en los que los Boletines Oficiales van a seguir publicándose, los Concejos Deliberantes van a seguir sesionando, o no, los decretos van a seguir firmándose, los contratos van a seguir adjudicándose.

    La pregunta que vale hacerse hoy es simple: ¿qué vamos a encontrar cuando levantemos la vista de la pantalla el 20 de julio? ¿Lo mismo que había antes, o algo que pasó mientras mirábamos el mundial? La respuesta depende, en buena medida, de cuántos seamos los que decidamos no dejar de mirar las dos cosas en simultáneo.

    El fútbol es lindo. La política también importa. Y los que mandan lo saben mucho mejor que nosotros.

    Que el fútbol no se lo coma todo.

    ‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’

    RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
    Javier Milei León Gieco Marcelo Matzkin Mundial de Fútbol Zárate
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    Soy Eduardo Rivas, 50 años, casado, 2 hijos.
    Estoy convencido que los mejores proyectos son los colectivos y a largo plazo, y de todos los posibles, el de tratar de construir un mundo mejor, para todos, que merezca ser vivido, es el fundamental.
    En esta página comparto algunas ideas para intentar entenderlo, que es el paso previo para cambiarlo.
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