Una postal que ya es costumbre en Zárate 🚜
¿Qué hacía, días atrás, una apisonadora municipal en un predio privado del Barrio El Mangrullo? La pregunta es retórica, porque en Zárate ya sabemos la respuesta: lo mismo que hacen siempre.
Según la inteligencia artificial consultada (que al menos no pide coimas para responder), se trata de un rodillo liso vibratorio monotambor, modelo CDM514K. Para los que no manejamos lenguaje técnico: una apisonadora de esas que pesan varias toneladas, cuestan fortunas y, supuestamente, están destinadas exclusivamente a obras públicas municipales. Entre otras cosas se usa para compactar suelos, bases y sub-bases antes de la pavimentación. El rodillo metálico delantero aplica presión y vibración sobre el terreno, eliminando el aire y aumentando la densidad del suelo.
Lindo, ¿no? Lastima que no estaba haciendo ninguna obra municipal.
El ploteo no miente (aunque algunos quisieran)
De acuerdo al ploteo visible en el vehículo, la máquina pertenece a la Municipalidad de Zárate. No es de una empresa privada. No es alquilada. Es 100% patrimonio público, comprada con fondos públicos, mantenida con combustible público y operada por personal municipal.
Pero de acuerdo a Google Maps, la ubicación era Barrio El Mangrullo. Y de acuerdo al conocimiento popular -ese que nunca falla en Zárate- no estaba realizando tareas municipales ni se encontraba en un predio del Municipio.
Entonces, reformulemos la pregunta: ¿Qué carajos hacía una apisonadora municipal en un terreno privado?
La costumbre zarateña de lo que es de todos
En Zárate tenemos una larga y prestigiosa tradición de usar lo público como si fuera privado. Maquinaria municipal que aparece mágicamente en donde no debe. Camionetas del municipio que se utilizan de manera particular. Combustible que se evapora. Empleados municipales que trabajan en casas privadas en horario laboral.
Es el ABC de la política local: primero ganás las elecciones, después el municipio es tu empresa de servicios personales. Con la pequeña diferencia de que en una empresa privada, si te roban así, vas preso. Acá, te reeligen.
Y lo mejor de todo es que nadie dice nada. Bueno, casi nadie. Porque el Honorable Concejo Deliberante está demasiado ocupado aplaudiendo ordenanzas, ‘duplicando cargos, inflando la planta’ como ya documentamos en este medio, y convalidando en silencio cada irregularidad que cruza por la puerta del Palacio Municipal.
¿A quién le compactaron el terreno?
Esa es la pregunta del millón. O mejor dicho, la pregunta de los varios millones de pesos que vale esa máquina y las horas de trabajo, combustible, mantenimiento y operador que implica moverla a un barrio residencial.
Porque no nos equivoquemos: mover una apisonadora no es como sacar el auto a pasear. Requiere logística, autorización, operador especializado, combustible, seguro de responsabilidad civil. Toda una cadena de decisiones administrativas que alguien, en algún escritorio municipal, tuvo que aprobar.
¿O acaso el operador se levantó el sábado y dijo ‘hoy tengo ganas de compactar’?
Lo más probable es que estemos ante otro capítulo de ‘Favores Municipales SA’, esa empresa fantasma que opera con bienes públicos pero factura beneficios privados. La misma que ya vimos funcionar con:
- 🏗️ Las obras fantasma de la SAPEM que le costaron sanciones a Cáffaro y Matzkin
- 💰 Los $48 millones en subsidios sin respaldo que el Tribunal de Cuentas no pudo encontrar
- 🚗 Las alarmas sin decreto y el gasto sin control que caracteriza a la gestión Matzkin
- 📋 Los contratos para cargos inexistentes y la estructura municipal que no para de crecer
El control que no existe
En teoría, existe un área de Maquinaria y Equipo Mecánico en el municipio que debería:
✅ Llevar control diario de horas máquina trabajadas
✅ Controlar uso de combustible, filtros y aceites
✅ Elaborar cronograma de uso de maquinaria
✅ Hacer liquidaciones de alquileres (cuando corresponda)
✅ Registrar TODA la actividad de CADA máquina
En la práctica, ese control es una ficción. Porque si funcionara, alguien tendría que explicar qué hacía una apisonadora municipal en un terreno privado. Y como nadie explica nada, es evidente que el sistema de control es decorativo.
Total, ¿para qué controlar? Si el Concejo mira para otro lado, si los medios hegemónicos no preguntan, y si la Justicia no investiga. Es el combo perfecto para que lo público termine siendo privado.
Lo que debería pasar (pero no pasará)
En un municipio normal, con controles normales y políticos normales, esta situación dispararía:
- Una investigación administrativa para determinar quién autorizó el uso
- Un sumario al responsable de la autorización indebida
- Una factura al beneficiario privado por el uso de la máquina
- Una explicación pública del intendente sobre lo ocurrido
- Medidas para evitar que vuelva a pasar
Pero estamos en Zárate, no en un municipio normal. Acá lo que va a pasar es:
- ❌ Nada
- ❌ Absolutamente nada
- ❌ Silencio de radio
- ❌ Carpetazo administrativo
- ❌ A otra cosa, mariposa
Porque en Zárate la maquinaria municipal es como un taxi colectivo: si conocés al chofer, te lleva. Y si conocés al intendente, te compacta lo que quieras.
El patrón que se repite
Lo grave de todo esto no es el hecho puntual. Lo grave es que es un síntoma. El síntoma de un municipio donde los bienes públicos se gestionan como bienes privados, donde el patrimonio de todos está al servicio de algunos, y donde la rendición de cuentas es opcional.
Y lo peor de todo es que esto no es nuevo. Viene de gestiones anteriores, continúa en la actual, y si no hacemos nada probablemente siga en las próximas. Porque el problema no es solo Matzkin o Cáffaro o quien venga. El problema es un sistema donde el uso discrecional de lo público está naturalizado.
Como decíamos cuando analizamos la falta de alternativas políticas en Zárate: ‘La verdadera ‘puerta giratoria’ zarateña conecta un cargo público con otro cargo público, en una danza eterna donde la música nunca se detiene y los que bailan nunca cambian’. Y mientras tanto, la maquinaria municipal sigue de gira por terrenos privados.
La pregunta que incomoda
¿Cuántas veces más pasó esto y no lo vimos? ¿Cuántas apisonadoras, retroexcavadoras, camiones, cuadrillas y operarios municipales están trabajando en obras privadas mientras las calles de los barrios siguen rotas?
Porque seamos sinceros: si esto se ve en El Mangrullo, ¿qué pasa en lugares donde no vemos?
La respuesta, estimados lectores, la saben todos. Pero nadie la dice en voz alta.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
