La Ordenanza 5322 no es un acto administrativo: es una confesión política. Un papel que dice más por lo que calla que por lo que ordena. Un documento que lleva la firma de la complicidad institucional, del Concejo Deliberante que aprueba sin preguntar, de la oposición que critica pero no frena, del sistema que funciona para pocos y cobra a todos.
Más allá de algunas críticas formuladas en el recinto, hay cuestiones que no se plantearon y que son más que llamativas dado el texto aprobado. Cuestiones que, como es costumbre en la gestión Matzkin, se esconden detrás de la apariencia de legalidad, mientras el bolsillo de algunos se hace más pesado y el de todos los zarateños, más liviano.
El truco jurídico (o cómo convertir una donación en un negocio) 🎪
Todo comienza, como en las mejores tramas de prestidigitación política, con una donación. Vialidad Nacional cedió en 2011 -a título gratuito, para que quede claro- una porción de terreno a la Municipalidad de Zárate, bajo una condición clara y simple: construir una terminal de ómnibus.
El cargo se cumplió, dice el texto con la solemnidad de quien recita una épica. Pero hay un pequeño detalle que la ordenanza menciona al pasar, como quien confiesa un pecadillo venial: la terminal jamás funcionó. ¿La razón? La separan del ejido urbano las vías del Ferrocarril Urquiza. O sea, el municipio construyó una terminal inútil, como quien fabrica un paraguas sin tela o una escalera sin peldaños.
En lugar de redefinir el uso en términos públicos -algo que el propio Marcelo Matzkin había anunciado en su discurso de asunción con pompa y circunstancia-, la ordenanza toma el camino más corto: concesionar el predio a una empresa privada por hasta 30 años (artículo 3°), sin dejar en claro por cuánto tiempo sería exactamente. Es una potestad que dejan en manos del Ejecutivo. ¿Para qué tener reglas claras cuando podés tener discrecionalidad absoluta? 🤷
Esto resulta por demás curioso porque el propio texto cita el Decreto 9533/80, que establece un plazo máximo de 5 años para este tipo de concesiones. Pero se lo ‘exceptúa’ invocando la ‘naturaleza especial’ del bien. Traducido del burocrático al criollo: hacemos una excepción porque queremos. Y punto.
Una vez más y van… Ellos harían las cosas de otra manera, nos dijeron con cara de póker. Pero las circunstancias excepcionales -siempre tan oportunas, siempre tan a mano- hacen que las tengan que hacer de esta forma. Es como si la excepcionalidad fuera la regla en Zárate, y la regla, apenas un decorado olvidable.
La excepción que confirma el negocio (o el arte de justificar lo injustificable) 💰
La ordenanza justifica la entrega a Argenservice con una frase digna de antología jurídica, de esas que merecen ser enmarcarcadas: ‘…en particular, en el edificio construido se han cedido cuatro locales de su interior a la empresa Argenservice S.A. en fecha 15/12/2009’.
Leamos con atención. Es decir, como ya tenían cuatro locales que nunca funcionaron para algo útil -por una cesión que nadie revisa, que nadie cuestiona, que nadie audita-, ahora se les concede todo el predio. El razonamiento es circular y perfecto en su desfachatez: se les da porque ya se les dio. Es como decir ‘ya está adentro, démosle las llaves de la casa’.
Y hay una curiosidad adicional que roza lo tragicómico: los locales a Argenservice S.A. se los cedieron en 2009, cuando la cesión de Vialidad Nacional al Municipio fue en 2011. Raro, ¿no? 🤔 ¿Cómo cedés algo que todavía no es tuyo? Eso fue gestión Cáffaro. Es como vender la casa del vecino antes de que el vecino se la compre. Pero bueno, en la plutocracia zarateña, donde los atajos legales son moneda corriente, estas minucias temporales no son más que detalles menores.
Y el fundamento ‘técnico’ se vuelve político: una concesión directa bajo la apariencia de legalidad, sin licitación pública, sin competencia, sin transparencia. Todo muy prolijo en el papel, todo muy turbio en la práctica.
Si el interés genuino es generar un polo comercial, puestos de trabajo y desarrollo económico, surge una pregunta tan obvia que duele: ¿por qué no llaman a una licitación pública para evaluar quién propone el mejor proyecto? ¿Quién garantiza un rédito mayor para los zarateños? ¿Por qué la entrega directa a una empresa de la cual ni siquiera colocan el número de CUIT?
¿Lo ocultan para que no se pueda rastrear quiénes son sus dueños y quede expuesto un negociado como el de Homarra Servicios S.A.? Recordemos que en Zárate, cuando no querés que te encuentren, simplemente no ponés el CUIT. Problema resuelto. Opacidad oficializada. 🕵️
La joya del articulado (o el vale-todo con firma y sello municipal) 🎰
El mismo artículo 3° establece que el concesionario podrá instalar casi cualquier cosa: estación de servicio, gastronomía, hotelería, mecánica, comercio o ‘cualquier otro rubro relativo a servicios’.
Un eufemismo tan amplio que serviría para instalar desde un boliche rutero hasta un centro logístico de combustibles, pasando por un shopping, un parque de diversiones o, por qué no, una casa de juegos… y apuestas. El artículo es tan abierto que prácticamente podés poner un Mc Donald’s, un templo, un hotel alojamiento o una sucursal del cielo, siempre que lo llames ‘servicio’.
Y aquí viene lo mejor: el canon -ese detalle incómodo que mide el beneficio económico que el municipio debería recibir- podrá incluso ‘compensarse con obras o mejoras’. Es decir, el municipio podría no recibir dinero alguno, sino obras cuya necesidad y valor también determinará… el propio concesionario. La entrega es total.
Y que los zarateños podríamos recibir dentro de 30 años. O nunca. Porque si algo nos ha enseñado la política local, es que las promesas tienen fecha de vencimiento, pero los negocios, no. Las obras se demoran, se licúan, se evaporan. Pero el predio, ese sí queda bien concesionado. 👌
La política detrás del expediente (o cuando el papel aguanta todo) 📋
Todo esto lo que busca es un gran negocio en favor de Argenservice S.A. con un texto tan genérico que abre la puerta a (casi) cualquier cosa. Porque en la política zarateña, cuando no sabés qué hacer con un problema, lo concesionás. Y cuando concesionás, siempre hay un amigo esperando del otro lado con los brazos abiertos y la billetera lista.
El expediente 4121-3048/21 es la alfombra bajo la cual se barre una década de inacción. El municipio fracasó en su objetivo declarado, que iba desde una terminal de ómnibus hasta un centro de monitoreo -según la versión del momento-, y ahora disfraza su abandono de ‘concesión productiva’. Le ponen moño a la desidia y lo venden como desarrollo.
Es la vieja historia zarateña: cuando el Estado no sabe administrar, entrega casi sin cargo. Y cuando entrega, lo hace con la elegancia de un regalo envuelto en papel de diario. Alarmas sin decreto, gasto sin control y medios que no piensan, como ya advertimos desde www.principedelmanicomio.ar. La gestión Matzkin en su máxima expresión.
El cierre: de la terminal al feudo (o cómo privatizar con estilo) 🏰
El resultado es claro como el agua del Paraná después de las lluvias: un terreno público, donado gratuitamente por la Nación, termina explotado durante 30 años por una empresa privada, sin licitación, con un canon simbólico (o directamente inexistente), y bajo la fachada de ‘puesta en valor’.
La vieja fórmula, tan zarateña, tan argentina: del patrimonio público al patrimonio amigo, en cómodas cuotas legales. Con ordenanza municipal incluida, para que nadie pueda decir que no se cumplió con la forma. Porque la forma, en esta plutocracia disfrazada de democracia, es lo único que importa.
La Ordenanza 5322 no es un acto administrativo: es una confesión política. Un papel que dice más por lo que calla que por lo que ordena. Un documento que lleva la firma de la complicidad institucional, del Concejo Deliberante que aprueba sin preguntar, de la oposición que critica pero no frena, del sistema que funciona para pocos y cobra a todos.
Zárate no tiene nueva terminal, pero sí un nuevo capítulo en la saga del capitalismo municipal: cuando el Estado no sabe administrar, entrega; y cuando entrega, siempre hay alguien esperando. Con el CUIT escondido, con el canon compensable en obras fantasma, y con una concesión por 30 años que es, en los hechos, un pase vip al club de los negocios públicos con beneficio privado.
Mientras tanto, los zarateños seguiremos esperando. Esperando una terminal que funcione, esperando transparencia, esperando que alguien en el poder recuerde que lo público es de todos y no de algunos pocos. Pero en Zárate, parece que la espera es eterna, y la entrega, inmediata.
Bienvenidos al feudo. Que disfruten el espectáculo. 🎭
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
