Cuando el intendente trata la función pública como un empleo más, los ciudadanos pagan las consecuencias. El caso del empleado del COZ desnuda la irresponsabilidad política de una gestión que navega sin rumbo.
El ‘no es mi problema’ de un intendente que se lava las manos
En una demostración patética de cobardía política, el Intendente Marcelo Matzkin salió este lunes por Radio Cielo a deslindar responsabilidades con la elegancia de un elefante en un bazar. Sus declaraciones no solo revelan una preocupante desconexión con la realidad sino que confirma lo que muchos zarateños ya sospechaban: que para este intendente, gobernar es ‘un trabajo como cualquier otro’.
‘La verdad es que no hay involucrado funcionario en esto. Bueno, pero a ver, pero también seamos sinceros y correctos en algo. Un funcionario no es responsable de lo que hace una persona en el ámbito privado, por más atroz que sea. […] Entonces, yo cómo voy a responsabilizar primero a un funcionario cuando esto no fue en horario de servicio dentro del COZ.’
Permítanos disentir, señor Intendente. Esta declaración no solo es jurídicamente endeble sino políticamente suicida. Juan Manuel Iglesias, Secretario de Protección Ciudadana, e incluso el propio Matzkin, tienen responsabilidad política ineludible en el hecho que enlutó Zárate y que hoy tiene a toda la comunidad con el corazón en un puño.
El COZ no es una pizzería de barrio
Aquí está el núcleo del problema: un ex policía que actualmente trabaja en el Centro de Operaciones de Zárate (COZ) fue detenido e imputado por un caso de desaparición, y el intendente lo trata como si fuera un repositor de supermercado que se mandó una macana en su tiempo libre.
¿Acaso no comprende Matzkin que un empleado del COZ no es ‘un empleado más’? Estos individuos tienen acceso a información ultra sensible:
- Si trabajan en los móviles que acompañan al personal policial, tienen acceso directo a la radio policial y a todo lo que por allí se transmite
- Si están en la sala de monitoreo, conocen la ubicación exacta de cada cámara, cuáles funcionan, cuáles están descompuestas y cuáles son los puntos ciegos del sistema, más allá que si quisiera realizar inteligencia estaría en conocimiento de todos los movimientos que la cámara registra.
- Manejan información en tiempo real sobre operativos, patrullajes y movimientos de las fuerzas de seguridad
Esta información, bien utilizada, protege a la comunidad. Mal utilizada, como parece haber ocurrido, se convierte en un arma letal en manos equivocadas.
¿Algo de esto hizo el detenido que trabajaba en el COZ?
‘Es un trabajo como cualquier otro’: La filosofía mediocre de Matzkin
El problema de fondo es que tanto Matzkin como su séquito han reducido la función pública a un mero empleo. Recordemos las palabras textuales del propio intendente hace un tiempo:
‘Digo que es un trabajo como cualquiera, con sus pautas de conducta del trabajo, con otra responsabilidad distinta, pero si no te lo tomas como un laburo normal con toda la responsabilidad, explotas a los 2 años.’
¡Qué revelador! Matzkin, quien parece haber ‘explotado’ mucho antes de cumplir los dos años de gestión, demuestra una concepción paupérrima del servicio público.
No, señor Matzkin: ser intendente NO es un trabajo como cualquier otro. Tampoco lo es ser Secretario de Protección Ciudadana, y mucho menos trabajar en el COZ. Son posiciones de extrema confianza pública que requieren:
- Evaluaciones psicológicas exhaustivas antes del ingreso
- Verificación de antecedentes que vaya más allá de un simple Google
- Seguimiento constante del comportamiento y las actividades del personal
- Protocolos claros de actuación dentro y fuera del horario laboral
La responsabilidad que Iglesias no quiere asumir
Mientras Matzkin se escuda en tecnicismos legales, Juan Manuel Iglesias brilla por su ausencia. El Secretario de Protección Ciudadana, que se embolsilla la módica suma de $54.860.000 anuales, parece haber adoptado la estrategia del avestruz.
¿Dónde está Iglesias cuando la ciudadanía necesita explicaciones? ¿Qué tipo de controles implementó sobre el personal a su cargo? ¿Cuándo fue la última vez que evaluó la idoneidad moral de quienes tienen acceso a información crítica para la seguridad pública?
La respuesta es devastadoramente clara: Iglesias no está a la altura de la responsabilidad que el cargo demanda. Ser Secretario de Protección Ciudadana no es solo cobrar un sueldo millonario, es hacerse cargo de cada decisión, de cada nombramiento, de cada procedimiento que puede impactar en la vida de los zarateños.
La pregunta que nadie hace
Mientras Matzkin e Iglesias se escudan detrás de reglamentos internos (que probablemente nadie lee ni controla), hay una pregunta fundamental que nadie se atreve a formular:
¿El empleado detenido firmó efectivamente ese ‘reglamento de conducta’ del que tanto hablan? Y más importante aún: ¿alguien evaluó alguna vez su cumplimiento por parte del personal afectado?
Porque es muy fácil hacer firmar papelitos para cubrirse las espaldas legalmente, pero otra cosa muy distinta es implementar controles efectivos que garanticen que quienes manejan información sensible estén realmente capacitados moral y psicológicamente para hacerlo.
La hora de la verdad política
Matzkin e Iglesias pueden refugiarse todo lo que quieran en que no tienen responsabilidad penal. Nadie les discute eso. Pero la responsabilidad política es otra cosa, y esa no se elude con artilugios jurídicos.
Iglesias debe renunciar. Ya. Su gestión al frente de la Secretaría de Protección Ciudadana ha demostrado ser inútil e incapaz, cometió fallas imperdonables en el control del personal bajo su órbita. Y si no tiene la dignidad política para dar un paso al costado, que al menos tenga la honestidad de admitir que no está a la altura del cargo.
Porque al final del día, como ironizamos desde Príncipe del Manicomio, siempre le queda ‘el kioskito de la asesoría’ para seguir viviendo del Estado, pero esta vez sin la responsabilidad de que sus decisiones pongan en riesgo la vida de los zarateños.
El futuro que se avecina
Este escándalo no va a desaparecer con declaraciones radiales ni con silencios cómplices. La ciudadanía zarateña merece respuestas, merece funcionarios a la altura de la responsabilidad que implica manejar su seguridad, y merece un intendente que entienda que gobernar no es ‘un trabajo como cualquier otro’.
Si Matzkin sigue creyendo que ser intendente es equivalente a ser gerente de una empresa privada, los zarateños seguirán pagando las consecuencias de esa visión mediocre y peligrosa del servicio público.
La pelota está en la cancha de Iglesias: ¿va a asumir su responsabilidad política y renunciar, o va a seguir aferrado a su sillón millonario mientras Zárate se hunde en el escándalo?
El tiempo de las excusas se acabó.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
