Una ciudad que se jacta de ser ejemplo de convivencia se convierte en el escenario de una opereta xenófoba dirigida desde el mismísimo palacio municipal
El prólogo de una vergüenza anunciada
El 7 de diciembre de 2016 el Concejo Deliberante de Zárate designó ‘con el nombre de Plaza Palestina a la Plaza Pública situada entre las calles Avenida Lavalle, Alférez Pacheco, Luís Jenner y Pedro Martini de la ciudad de Zárate.’ y dispuso que ‘la re funcionalización de la Plaza Palestina será realizada con los aportes que la colectividad Palestina de Zárate realice a tal fin, quedando el Departamento Ejecutivo a conferir premiso a la entidad para la ejecución de las obras citadas o bien para recibir los fondos en concepto de donación a tal fin.’
Desde entonces, Zárate fue la primera ciudad del país en contar con una plaza denominada Palestina. Un hito que debería enorgullecer a cualquier comunidad que se precie de democrática y tolerante.
Durante casi 10 años hubo una coexistencia y cohabitación pacífica entre la comunidad palestina y las otras comunidades, muchas de las cuales también tienen sus propias plazas en el Distrito. Un ejemplo de tolerancia y respeto que, lamentablemente, algunos parecen haber decidido dinamitar desde las oficinas del poder municipal.
Acto I: La censura artística como aperitivo
Todo comenzó con la pintada de un mural en la calle Comercio que el Municipio tapó sin mediar explicación alguna. Según denunciaron los artistas autoconvocados de Zárate y Lima, la obra incluía imágenes de niños y niñas pidiendo paz, banderas palestinas, frases como ‘No a la guerra’ y ‘Basta de genocidio’.
El Intendente Marcelo Matzkin, en un ejercicio de cinismo digno de manual, se justificó diciendo que la tapada era para preparar un ‘paseo de murales’ que, más de un mes después, sigue siendo tan fantasioso como sus promesas electorales. Sin embargo, lo que realmente molestaba al señor Intendente era la palabra ‘genocidio’ – término que, por cierto, ha sido reconocido oficialmente por organismos internacionales respecto a la situación en Gaza.
Nadie pidió explicaciones, nadie hizo nada. El Concejo Deliberante, siempre fiel a su rol de comparsa municipal, guardó un silencio cómplice que ya se ha vuelto su marca registrada. Porque para qué ejercer el control republicano cuando se puede mirar para otro lado con tanta elegancia.
Acto II: El COZ como fuerza de choque ideológica
Pero la cosa no terminaría ahí. Ayer, un móvil del Comando de Operaciones Zárate (COZ), conducido políticamente -y aquí viene la ironía del siglo- aún increíblemente por Juan Manuel Iglesias, decidió quitar la bandera palestina de la plaza homónima.
Sí, leyeron bien. Juan Manuel Iglesias, el mismo que hoy figura como Secretario de Protección Ciudadana de Matzkin, ordenando, o callando cómplicemente, el arrancado de una bandera en una plaza que lleva el nombre de Palestina por decisión del mismo Concejo Deliberante que hoy calla.
La pregunta surge espontáneamente: ¿está el COZ para realizar este tipo de acciones represivas de carácter ideológico? ¿O acaso ahora los uniformados municipales se han convertido en la policía del pensamiento de Matzkin?
El Backtrack desesperado del Intendente
Ante tamaño despropósito y las quejas que se elevaron de manera informal al Municipio, el Intendente decidió tomar el toro por las astas y hacerse cargo de la situación, exigiendo la restitución del pabellón palestino en el mástil correspondiente.
En horas de la noche esto se hizo efectivo y la bandera volvió a flamear. Incluso se restituyó el paño que, defendiendo la causa palestina, también formaba parte de la plaza.
¡Qué conveniente! El mismo que avaló la censura del mural ahora se convierte en el gran restaurador de derechos. ¿Será que alguien le explicó las implicancias legales de su pequeña aventura discriminatoria?
Las preguntas que incomodan (y que nadie responderá)
Si bien todo volvió al punto de origen, esto no puede pasar como si nada ocurriera porque lo que aconteció es grave. Quedan entonces una serie de interrogantes demoledores que sería interesante que las autoridades respondan – aunque, conociendo el historial de transparencia municipal, es más probable que veamos nevar en enero:
- ¿Quién dio la orden de quitar la bandera palestina?
- ¿Cuáles fueron las razones para hacerlo?
- ¿Cuál será la sanción para quien tomó la decisión de hacerlo?
- ¿Está el COZ para realizar este tipo de acciones represivas?
- ¿Está el Intendente, con todos los problemas que tiene Zárate, para dedicarse a estas cuestiones?
- ¿Qué hay detrás de este accionar sistemático?
- ¿Quiénes y cuándo darán las explicaciones del caso?
El contexto internacional que molesta
Mientras en Zárate se dedican a censurar murales y arriar banderas, el mundo avanza hacia el reconocimiento de la legitimidad de la causa palestina. Bélgica, Luxemburgo, Mónaco, Malta, San Marino y Andorra han reconocido este lunes al Estado de Palestina desde la tribuna de la ONU, siguiendo el ejemplo de Reino Unido, Canadá, Australia, Portugal y Francia.
Cada día son más los pueblos del mundo que reconocen y acompañan el derecho del pueblo palestino a vivir en paz y al Estado de Palestina como el sujeto de derecho para conseguirlo. Pero acá, en el ‘primer pueblo de la provincia’, parecería que la solidaridad internacional molesta más que los verdaderos problemas que aquejan a los zarateños.
La complicidad del Silencio Deliberante
También ayer, causalmente, ingresó en el Concejo Deliberante un Proyecto de Declaración contra el Genocidio en Palestina. Una oportunidad de oro para que los representantes zarateños demuestren si realmente están a la altura de las circunstancias o si prefieren seguir siendo los mudos cómplices de estas operaciones discriminatorias.
¿Lo harán o quedará en claro qué hay detrás de la tapada del mural y el arriado de la bandera Palestina? La respuesta dirá mucho sobre el verdadero carácter democrático de quienes ocupan las bancas deliberantes.
El patrón de una intolerancia sistemática
Lo que estamos presenciando en Zárate no es casualidad. Es el patrón sistemático de una administración que ha decidido convertir la intolerancia en política de Estado municipal. Primero fue el mural, después la bandera, ¿qué seguirá? ¿Prohibirán que se hable árabe en las plazas públicas?
La discriminación, cuando se viste de autoridad, se vuelve doblemente peligrosa. Y cuando cuenta con la complicidad silenciosa del Concejo Deliberante, se transforma en una política institucional que debería avergonzar a cualquier ciudadano que se precie de democrático.
Entre la hipocresía y el oportunismo
Es particularmente llamativo que el mismo Intendente que dio la orden de tapar el mural sea quien después ordena restituir la bandera. ¿Calculadora política o genuina rectificación? La respuesta es evidente: cuando te das cuenta de que metiste la pata hasta el tobillo, lo mejor es hacer marcha atrás rapidito y esperar que nadie se acuerde.
Pero la ciudadanía zarateña no es tonta. Sabe distinguir entre las convicciones genuinas y los maniobrismos electoralistas de quienes creen que la discriminación se puede prender y apagar como una lámpara según convenga.
La voz que sí se alza
Hay quienes creen que este no es el camino correcto. En Asia Occidental hay quienes lo combaten con ejércitos, en Zárate hay quienes lo hacen con hechos simbólicos. Ambos son nocivos para la construcción de una sociedad verdaderamente plural y democrática.
Es hora de hacer frente a eso y alzar la voz por la paz, contra el genocidio y la hambruna que, de la mano de Netanyahu, lleva adelante el Estado de Israel. Pero también contra todo acto de intimidación, discriminación e intolerancia que pretenda silenciar las voces disidentes en nuestro propio territorio.
La comunidad palestina de Zárate, y muchos que no tenemos relaciones ancestrales con este colectivo, acompaña este proceso y procura que se haga en paz, tolerancia y respeto por las diferencias. Valores que, aparentemente, no todos los funcionarios municipales comparten.
El veredicto ciudadano
Los zarateños merecen explicaciones claras y contundentes sobre estos episodios. Merecen saber quién ordena la censura, quién avala la discriminación y quién se beneficia políticamente de estos operativos de intolerancia.
Pero sobre todo, merecen representantes que estén a la altura de una comunidad que históricamente ha sabido convivir en paz y respeto mutuo. Representantes que no conviertan la diversidad en una amenaza sino en una fortaleza.
Ojalá alcen la voz. Nosotros ya la alzamos.
Contra el genocidio.
Contra la hambruna.
Por una Palestina libre.
Por un Zárate tolerante.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
