La validación involuntaria de nuestros señalamientos
No son muchas las situaciones en que públicamente, quizás sin quererlo, el Intendente Marcelo Matzkin nos ha dado la razón, así que debemos agradecerlo cuando lo hace y ésta es una de esas situaciones. En una gestión caracterizada por la opacidad y las maniobras políticas cuestionables, estos momentos de transparencia involuntaria se vuelven especialmente valiosos para entender el verdadero funcionamiento del poder municipal zarateño.
A diferencia de cuando denunciamos las irregularidades en el otorgamiento de subsidios tras la última gran tormenta, y donde el intendente se comprometió públicamente, e incumplió, acompañarnos a hacer la denuncia judicial correspondiente, aunque después reconoció que hicieron las cosas mal y corrigieron en parte con un Decreto, en esta oportunidad validó lo que dijéramos en ocasión de la presentación de la lista de La Libertad Avanza en Zárate.
El caso Rodríguez Schatz: un símbolo de las contradicciones del sistema
En aquella oportunidad dijimos ‘La lista la encabeza Stefanía Rodríguez Schatz, que ya fue concejal en 2021, pero desde 2023 está de licencia… esa licencia rara, confusa, casi trucha que todos conocen y nadie discute‘.
Si quiere ser concejal, ¿por qué aceptó un cargo en el Ejecutivo municipal?
Si quiere ser concejal, ¿por qué no renuncia a su cargo en el Ejecutivo municipal y vuelve a su banca?
La verdad es que no quiere ser concejal. Nunca quiso. Pero eso acá no importa. La política zarateña se ha convertido en un tablero donde las fichas se mueven según las necesidades del poder, no según las convicciones o la vocación de servicio público.’
La lógica del poder: necesidades antes que principios
Acá lo que importa es lo que Matzkin necesita. Y necesita caras conocidas, aunque estén gastadas. Y que puedan quedar en reserva para volver cuando el Ejecutivo lo crea necesario. Esta estrategia revela una concepción patrimonialista del poder municipal, donde los cargos públicos se utilizan como fichas intercambiables en función de las necesidades políticas coyunturales.
Porque Somos Zárate, que es el nombre con el que pretenden enmascarar que son La Libertad Avanza, se está quedando sin nafta en la zona donde se definen las elecciones: el eje Justa Lima – Félix Pagola. Ese sector estratégico que tradicionalmente no vota al peronismo, pero que tampoco compra espejitos de colores eternamente. Antes sostuvo a Cáffaro, después a Matzkin. Ahora ya no sostiene ni la paciencia.
El electorado que se escurre: la crisis de credibilidad
Este fenómeno no es casual. El electorado del eje Justa Lima – Félix Pagola representa a esos vecinos que, sin ser oficialistas ciegos ni opositores sistemáticos, evalúan la gestión con criterios pragmáticos. Son aquellos que esperan resultados concretos y que, ante la ausencia de los mismos, comienzan a replantearse sus lealtades políticas.
La pérdida de este sector crucial del electorado zarateño no es solo un problema electoral para Matzkin, sino una señal de alarma sobre la efectividad de su gestión. Cuando los votantes que tradicionalmente apoyan al oficialismo comienzan a mostrar signos de desencanto, es porque la brecha entre promesas y realidad se ha vuelto insostenible.
Las declaraciones reveladoras: cuando el Intendente habla de más
Cuando, en una entrevista el viernes pasado, Ramón Díaz lo consultó al respecto, Matzkin afirmó: ‘yo le pedí si podía ser candidata a concejal porque representa muy bien lo que nosotros venimos trabajando y de dónde venimos nosotros, una persona común que llegó a tener una decisión eh fuerte en la administración de decidir la vida de otros desde su área‘.
Esta declaración es profundamente reveladora. Rodríguez Schatz representa al votante promedio del PRO, y Matzkin busca mantener cautivo ese voto que, no es tonto, comienza a notar que se le escurre entre las manos. La estrategia es transparente: utilizar figuras que generen identificación con sectores específicos del electorado para intentar retener votos que naturalmente se están alejando.
La incompatibilidad ética más allá de lo legal
Pero lo más curioso y preocupante es lo que afirma el Intendente respecto a la posibilidad de asunción de Rodríguez Schatz. Sostuvo que ‘ella me dice, ‘¿Voy a asumir o no voy a asumir?’ Vos tenés que asumir‘. Sin embargo, en diciembre de 2023 le pidió que tomara licencia para asumir como Subsecretaria de Deportes.
Esta contradicción temporal no es un detalle menor. ¿Por qué cambió de criterio? ¿Qué ocurrió entre diciembre de 2023 y ahora para que una situación que antes requería licencia ahora pueda resolverse con una consulta legal?
Él dice que va a hacer ahora lo que no hizo antes, porque ‘Yo soy de los que cree que existe la alternativa que pueda hacer las dos cosas cobrando un solo sueldo, porque la ley dice que es incompatible dos puestos rentados en el municipio. Si ella renuncia al sueldo de uno, puede hacer los dos. Yo creo que la ley se lo permite. Llegado el momento, yo voy a hacer una consulta a la asesoría general de gobierno pidiéndole si ella puede cumplir funciones cobrando como concejal o al revés ser concejal y cobrar como secretaria de deporte‘. El puesto de Secretaria del Departamento Ejecutivo no es ser empleado municipal sino funcionario.
Pero ¿en serio piensa que es ético que una persona ocupe cargos en los dos Departamentos de gobierno municipal? ¿Es necesario hacer una consulta a la Asesoría General de Gobierno al respecto? La pregunta trasciende lo legal para adentrarse en el territorio de la ética pública y la separación de poderes.
La concentración de poder en una misma persona, aunque sea técnicamente legal, vulnera el espíritu republicano que debe regir las instituciones democráticas. El sistema de checks and balances (controles y contrapesos) pierde sentido cuando la misma persona puede estar simultáneamente ocupando cargos en el Ejecutivo y el Legislativo municipal.
Matzkin debiera recordar su propia frase: ‘gran frase que me decía mi papá que era de otro político que es ‘Doctrina para que nos entiendan y conducta para que nos crean’, no alcanza solamente con decirlo‘. El intendente tiene que ponerlo en práctica. Pero parece que esta máxima, como tantas otras, queda relegada cuando las necesidades políticas coyunturales así lo requieren.
La contradicción intrínseca: malabarismos retóricos
Pero lo mejor estaba por venir. El Intendente sostiene que ‘Si a mí me llegan a decir que puede, yo le voy a pedir que siga. No quiero tirar abajo lo que… y si no que será una decisión de ella, pero no planeamos candidatura testimonial‘.
Esta declaración constituye una contradicción intrínseca de manual. Dice que él le pidió ser candidata, que él quiere que siga siendo Secretaria de Deportes y Recreación, pero que no es testimonial. ¿Cómo hacer para estar ‘en misa y repicando‘?
La expresión popular describe perfectamente la situación: querer estar en todos lados al mismo tiempo sin asumir las responsabilidades que cada posición conlleva. Es el arte político de la ambigüedad llevado a su máxima expresión.
Y sin hacerse cargo, le endilga el problema a Rodríguez Schatz: ‘será una decisión de ella‘, dice. Esta estrategia de derivar la responsabilidad es característica de una gestión que lleva adelante Matzkin y que evita sistemáticamente hacerse cargo de las consecuencias de sus propias decisiones.
El diagnóstico profundo: la crisis de liderazgo
¿Falta de equipo? ¿Falta de proyecto? ¿Falta de todo?
¿Qué pasa? ¿No tienen candidatos? ¿Los que tienen son impresentables? Estas preguntas van al núcleo del problema. No hay mejor reconocimiento de la falta de equipo y gente capacitada y cualificada para ocupar posiciones de gobierno que tensar la normativa de tal manera de querer hacer que una misma persona ocupe más de un cargo.
Esta situación revela algo más profundo que la simple escasez de cuadros políticos. Evidencia la ausencia de un proyecto político serio que sea capaz de generar adhesiones genuinas y formar nuevos liderazgos. Cuando una gestión recurre a estos malabarismos institucionales, está admitiendo implícitamente su incapacidad para renovarse y crecer.
El caso de la pista de atletismo: un símbolo del fracaso
La situación se vuelve aún más preocupante cuando observamos que, con la demostración de lo ocurrido con la pista de atletismo donde no le hizo caso ni el Subsecretario, queda claro que Rodríguez Schatz no puede ocupar ningún cargo eficientemente.
Este episodio es particularmente revelador porque muestra que los problemas de gestión no se limitan a las altas esferas del poder, sino que se extienden a la estructura misma del gobierno municipal. Cuando ni los propios subordinados respetan las decisiones, estamos ante una crisis de autoridad y liderazgo que trasciende las cuestiones meramente administrativas.
La cultura de la impunidad: un patrón sistemático
Los subsidios: antecedente de una gestión cuestionable
En cualquier caso, una vez más gracias por reconocer que tenemos razón, como cuando lo del Decreto de los subsidios. Este antecedente no es menor, ya que establece un patrón de comportamiento que caracteriza a la gestión Matzkin: primero negar, luego reconocer parcialmente el error, echar la culpa a otros y finalmente implementar correcciones insuficientes.
La gestión de los subsidios post-tormenta fue un ejemplo paradigmático de cómo no debe gestionarse una crisis. Las irregularidades denunciadas no solo evidenciaron problemas en los procedimientos administrativos, sino que revelaron una concepción discrecional y arbitraria del manejo de los recursos públicos.
La falta de transparencia como método de gobierno
El compromiso público incumplido de acompañar las denuncias judiciales correspondientes no es un detalle menor. Evidencia una gestión que promete transparencia pero lo evita sistemáticamente cuando las circunstancias así se lo permiten o ellos las necesiten.
Esta actitud genera un círculo vicioso: la falta de transparencia alimenta la desconfianza ciudadana, que a su vez obliga al gobierno a recurrir a maniobras cada vez más cuestionables para mantener su base de apoyo, lo que profundiza aún más la crisis de credibilidad.
El contexto electoral: la desesperación del poder
Somos Zárate: el enmascaramiento político
El ‘Somos Zárate’ para encubrir la pertenencia a La Libertad Avanza tampoco es una casualidad estética. Responde a una estrategia calculada para evitar el desgaste que podría generar la asociación directa con la marca nacional en un contexto local donde las problemáticas concretas de los vecinos no necesariamente coinciden con las prioridades del gobierno nacional.
Este enmascaramiento revela una profunda desconfianza en la propia propuesta política. Si verdaderamente creyeran en los valores y propuestas de La Libertad Avanza, no necesitarían ocultarlos detrás de una denominación local genérica de fantasía.
Más allá de las consideraciones electorales inmediatas, estas maniobras tienen consecuencias institucionales profundas. La flexibilización de las normas para resolver necesidades políticas coyunturales establece precedentes peligrosos que debilitan el sistema democrático en su conjunto.
Cuando las instituciones se adaptan a las necesidades del poder en lugar de que el poder se adapte a las instituciones, estamos ante una deriva autoritaria que puede tener consecuencias impredecibles a mediano y largo plazo.
El mensaje a la ciudadanía
Estas actitudes envían un mensaje claro y preocupante a la ciudadanía: las normas pueden interpretarse flexiblemente según las conveniencias del poder. Esta percepción corroe la confianza en las instituciones y alimenta el cinismo político que tanto daño hace a la democracia.
Los ciudadanos aprenden que las reglas del juego no son fijas sino que pueden modificarse según las necesidades de quienes ostentan el poder. Esta enseñanza es profundamente tóxica para la cultura democrática y genera un clima de desconfianza generalizada.
La alternativa: lo que los vecinos merecen
No pedimos que nos dé la razón, ‘no pedimos tanto, con que se baje del pony y le deje de mentir a los vecinos nos damos por satisfechos‘. Esta frase sintetiza perfectamente lo que los zarateños merecen: una gestión honesta que no confunda marketing político con gestión efectiva.
Los vecinos no necesitan shows mediáticos ni maniobras comunicacionales sofisticadas. Necesitan que los problemas se resuelvan, que los recursos se administren eficientemente y que las decisiones se tomen con transparencia y criterios técnicos, no políticos.
La normalización de lo inaceptable
Uno de los aspectos más preocupantes de esta situación es cómo se ha normalizado lo que debería ser inaceptable. Las licencias ‘raras, confusas, casi truchas’ se han convertido en parte del paisaje político zarateño, y su cuestionamiento genera más sorpresa que su existencia.
Esta normalización de la mediocridad y la irregularidad tiene consecuencias culturales profundas que trascienden lo meramente político. Cuando los ciudadanos se acostumbran a la falta de transparencia, la democracia se debilita desde sus cimientos.
Para Zárate, la continuidad de estas prácticas tiene un costo muy alto. No solo en términos de eficiencia administrativa o transparencia democrática, sino fundamentalmente en términos de oportunidades perdidas.
Cada día que se pierde en estas maniobras políticas es un día que no se dedica a resolver los problemas estructurales del distrito. Es un día menos para construir un futuro mejor para las familias zarateñas.
La responsabilidad ciudadana
Finalmente, estas situaciones nos recuerdan que la calidad de la democracia depende también del compromiso ciudadano. Los vecinos tienen la responsabilidad de exigir más y mejor a sus representantes, de no conformarse con la mediocridad y de premiar con su voto a quienes verdaderamente trabajen por el bien común.
La democracia no es un espectáculo que se contempla desde afuera, sino un sistema que requiere participación activa y vigilancia permanente de quienes tienen la responsabilidad ciudadana de elegir a sus representantes.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

4 comentarios
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