Del evangelio según San Matzkin, el Transparente
📜 Publicar no es transparentar
Si hay una promesa que el intendente Marcelo ‘El Transparente’ Matzkin cumplió casi al pie de la letra es la de publicar los Decretos y Resoluciones del Departamento Ejecutivo. Y claro, como si fuera un mérito inédito en la historia de la civilización occidental, lo repiten como si hubieran inventado el Estado de Derecho. Publicar lo que por ley estás obligado a publicar no es un acto de grandeza, es un trámite administrativo.
Obviamente que si se compara con su antecesor es un gran paso adelante en la comunicación de los actos oficiales no ocultos.
Pero en Zárate, donde el termómetro de exigencia institucional está tan bajo como el nivel de las obras públicas municipales, algunos lo celebran como si fuera el Plan Marshall. Desde el oficialismo, se oye una letanía constante: ‘Ahora pueden criticar porque publicamos todo, antes no publicaban nada’. Es que antes éramos pocos los que publicábamos, no lo hacía ni el gobierno ni los medios oficialistas. Lo último también ocurre ahora.
Lo dicen como si eso fuera un blindaje ante cualquier cuestionamiento, como si la transparencia fuera una cuestión de cantidad de PDFs subidos al SIBOM.
Spoiler: no lo es.
⚖️ Cumplir la ley: ¿un hito o un deber básico?
Osvaldo Cáffaro no cumplía con el Boletín Oficial y fue sancionado por el Honorable Tribunal de Cuentas. Bien sancionado, sí. Pero que Matzkin cumpla lo que manda la ley no lo convierte en un prócer: lo convierte en un funcionario haciendo su trabajo. Punto.
Ahora bien, ¿qué pasa cuando esos decretos que tanto se esfuerzan en publicar están llenos de mentiras, trampas, redondeos truchos y licitaciones de goma? ¿Sigue siendo transparente o es apenas un espejito de colores para la tribuna?
🎭 Un discurso lleno de humo y contradicciones
En su pomposo discurso de asunción, Matzkin se pavoneó con frases dignas de manual de autoayuda institucional: ‘Los gobernantes debemos ser transparentes porque cuando no somos transparentes todo se presume que está mal hecho y con justa razón.’
‘Tenemos que mostrar absolutamente todo y hacernos cargo de aquellas discusiones que después de publicado en el Boletín Oficial los vecinos quieran hacer.’
Qué lindas palabras. Qué poca carne. Porque si bien publica, no discute nada. Ni en el Concejo, ni en conferencias de prensa, ni en redes sociales. Elige el silencio. O peor: elige el acting de redes con reels color pastel mientras los decretos huelen a pólvora institucional.
💸 El módulo mágico: entre mentiras y redondeos creativos
Tomemos el Boletín Oficial Municipal N° 117. Ahí aparece el Decreto N° 248/25, que actualiza el valor del módulo con el que se calculan las tasas municipales.
¿Y cómo lo actualizan? Con una mentira.
Según el decreto, ‘la tasa de inflación correspondiente a abril de 2025, informada en mayo de 2025 alcanzó el 3,7%’. Pero resulta que el INDEC dijo que el índice fue 2,8%. ¿Error de tipeo? ¿El pasante estaba dormido? ¿O es una forma elegante de meterle la mano en el bolsillo a los vecinos sin que se den cuenta?
Encima, a ese 3,7% mentiroso le suman una perlita: el valor del módulo pasa de $343 a $352,60. Pero acá no termina el show: la Ordenanza Impositiva establece que si los centavos son iguales o mayores a 50, se redondea hacia arriba.
¿Y qué hizo el Municipio? Redondeó para abajo.
O sea: mienten con la inflación, después te esquilman con el valor del módulo, y ni siquiera respetan su propia ordenanza al redondear. Un festival.
🚜 Tosca, tosca, tosca: el arte de licitar sin explicar nada
Sigamos. Decreto N° 253/25. Tema: provisión de tosca para Lima. Hasta ahí, todo bien. Pero resulta que el Ejecutivo decide dejar sin efecto una licitación ya adjudicada. Así como si nada.
Y no porque haya problemas graves, no. Lo hacen por ‘mérito, oportunidad y conveniencia’. O sea: porque sí.
Nadie explica cuál es el mérito, cuál la oportunidad, ni cuál la conveniencia. Nadie se hace cargo. Todo se ampara en un lenguaje jurídico enrevesado y opaco, ideal para que el ciudadano común se pierda entre gerundios.
¿Qué hay detrás de esa licitación caída? ¿Se cayó sola o la empujaron porque no ganaron los amigos?
🛑 Arcos que se agrandan y cuentas que no cierran
Sigamos. Decreto N° 254/25. Tema: arcos delimitadores. O, dicho más claro, una obra que de repente necesita 5,4 millones más. Así nomás.
Y no es cualquier monto: es justo un 19,33% más del contrato original. Justito por debajo del 20% que la ley permite como máximo sin tener que hacer una nueva licitación. Qué suerte tienen, ¿no? IMPRESIONANTE.
La excusa es que hay ‘modificaciones al proyecto original’ que exigen ‘tareas adicionales’. ¿Y quién las paga? Vos, vecino. Vos y tu tasa recién aumentada con inflación trucha y redondeo trucho.
¿Nadie previó esas tareas en la licitación inicial? ¿Tan inútiles son, o tan vivos? ¿Qué pasó que no previeron esas obras en la licitación original? ¿Alguien asumirá la responsabilidad por su mal hacer? ¿O acaso fue planificado así para generar una licitación y una oferta determinada porque se sabía de antemano que la licitación se ampliaría?
🤡 El show debe continuar: entre el marketing y la estafa técnica
A esta altura, uno se pregunta: ¿hablarán de esto en las sesiones Marisa De Silva y Natalia Blanco? ¿O seguirán ocupadas en indignarse selectivamente, haciendo papelones teatrales frente a las cámaras, pero callando como estatuas de sal ante cada irregularidad del Ejecutivo?
Porque Matzkin también prometió dar la discusión. Y sin embargo, ni la da, ni la banca, ni la enfrenta. Solo hay una larga cadena de tecnicismos oscuros, licitaciones misteriosas y aumentos encubiertos.
En el fondo, este modelo de ‘transparencia’ es el equivalente político del que dice ‘yo te avisé’ mientras te empuja al precipicio.
Te publican el decreto con letra chica, y si no lo entendés, el problema es tuyo.
🔍 ¿Y entonces? ¿Qué hay detrás de todo esto?
La respuesta es incómoda, pero evidente: hay un Estado cada vez más parecido a una cueva de astutos contadores, que opera con impunidad detrás de un barniz de legalidad.
Publican, sí. Pero no explican. No corrigen. No admiten errores. Y mucho menos dan la cara.
Así que no, Marcelo. No alcanza con apretar ‘subir archivo’ al SIBOM para ser transparente. No se trata de cumplir con la ley como quien paga la SUBE. Se trata de gobernar con honestidad, sí, honestidad intelectual, pero sobre todo con coraje cívico. Y eso, hasta ahora, brilla por su ausencia.
¿Qué hay detrás de todas estas situaciones aquí descriptas?
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
