🌑 Domingo de terror en Santa Fe y camino 038
Una vez más los tirapiedras pusieron en jaque a familias y trabajadores que transitaban por Avenida Santa Fe y el camino 038. Una vez más, los vecinos quedaron a merced de su suerte, atrapados entre el abandono oficial y la inseguridad cotidiana. Mientras las piedras rompían parabrisas y sembraban el pánico, el Estado local brillaba por su ausencia, como en cada noche difícil.
Aproximadamente 15 vehículos fueron atacados, y los testimonios, como siempre, no llegaron de los despachos oficiales sino a través de las redes sociales. Porque en Zárate la única política pública que funciona es la del silencio. Iglesias no apareció. Matzkin tampoco. ¿Fin de semana largo? ¿Vacaciones? ¿Asado con globitos? La seguridad en Zárate es un cuento que nadie se toma en serio, empezando por los que cobran para garantizarla.
🥽 Los funcionarios miran para otro lado… o ni siquiera están
¿Dónde estaba Juan Manuel Iglesias cuando los autos eran apedreados como en una escena de Mad Max? ¿Dónde estaba Marcelo Matzkin, el hombre que prometía ‘orden y progreso’ mientras se sacaba fotos con patrulleros usados y parches de Gendarmería?
Nadie dio la cara. Nadie apareció. Nadie se hizo cargo.
Y no se trata de un hecho aislado. Ya hemos hablado de casos similares donde la Secretaría de Protección Ciudadana actúa como una oficina fantasma, sin intervención real, sin coordinación operativa, sin planificación territorial.
🚨 Emergencia de seguridad: licencia para facturar
Zárate se encuentra formalmente bajo una emergencia en seguridad. Pero que nadie se confunda: no es una emergencia para actuar, es una emergencia para facturar.
La figura de la emergencia, que en otras ciudades se utiliza para tomar decisiones rápidas y reforzar operativos urgentes, en Zárate se traduce en una fábrica de compras directas sin control, sin transparencia y sin resultados. ¿Negocios y/o negociados?
La emergencia no sirvió para frenar el delito, pero sí para que algunos negocios sigan su curso con absoluta comodidad.
🧯 Alarma vecinal: cuando el fracaso se institucionaliza
Lo más reciente: un concurso de precios para comprar alarmas vecinales. Una idea que no resiste ni una charla de café, pero que igual avanza con presupuesto público.
¿Qué significa instalar una alarma? Que la prevención fracasó. Que ya no se puede evitar el delito, solo intentar avisar cuando éste ocurre.
Y aun así, no hay protocolos públicos. No se sabe quién atiende la alarma. No hay móviles destinados a responder. No hay tiempo de respuesta estipulado. Es todo marketing, todo humo, todo verso.
El Municipio de Zárate no sabe qué hacer con la inseguridad, y como no sabe, simula que hace. Coloca alarmas como podría colocar parlantes con ruido blanco. La lógica es la del decorado, no la de la gestión.
🌾 El cañaveral como chivo expiatorio
Ante la presión social, la respuesta municipal fue tan pobre como previsible: la culpa la tienen las cañas. Sí, como si los delincuentes fueran parte de la flora nativa.
‘¿En serio creen que la solución es cortar el cañaveral? ¿Esa es la estrategia de prevención?’
No hay cañaveral en Villa Massoni, ni en la Costanera, ni en Barrio Cementerio. Pero igual hay robos, ataques, arrebatos y tiroteos. El problema no es vegetal: el problema es estructural. Zárate no tiene política de seguridad, tiene una improvisación permanente disfrazada de decisiones técnicas.
🪞 El Estado no vive en Zárate
El núcleo del drama es que los que deciden por los zarateños no viven como los zarateños. Vienen, cobran, opinan y se van a sus casas de fuera de Zárate o a sus casitas de cuento en barrios privados… mientras los zarateños seguimos privados de seguridad. No toman el colectivo a las 6. No pasan por el puente oscuro a las 23. No llevan a sus hijos a la escuela caminando. No se cuidan entre vecinos porque no tienen vecinos que necesiten cuidado porque tienen seguridad privada.
A ellos no los protege el COZ… bueno, a los zarateños tampoco.
El propio Iglesias, máximo responsable de la seguridad municipal, no pisa Zárate cuando la situación aprieta. Coordina a distancia, desde la comodidad de su burbuja. Y su equipo, igual. Pese a todo, el gobierno municipal, Ejecutivo y Deliberativo, se siguen aplaudiendo entre sí.
📼 La película ya la vimos: de la marcha ciudadana al blindaje oficial
¿Se acuerdan de Mauricio Rotondo, hoy a cargo de la Oficina del Vecino? Allá por 2022 era el rostro indignado del Foro de Seguridad. Marchaba con vecinos, empuñaba banderas, pedía interpelaciones. Declaraba en medios locales: ‘Nos amenazan, nos roban, nos hieren y nos matan sin escrúpulos’.
Pero como dijo Groucho los principios van y vienen de acuerdo a conveniencia. Hoy, el único escrúpulo que parece tener es no opinar sobre su jefe político. Se convirtió en lo que criticaba: un burócrata del silencio.
¿Y los concejales de Juntos? Esos que marchaban exigiendo seguridad y pedían la cabeza del Intendente Cáffaro con carteles, conferencias de prensa y posteos teatrales. ¿Hoy van a pedir la interpelación de Matzkin? ¿Van a exigirle a Iglesias que explique por qué no hay patrullajes serios, ni monitoreo real sino solo bonitos videos editados para la ocasión?
La respuesta es obvia: NO.
🗯️ ‘No hay nadie al mando’
En enero de 2023, el propio Matzkin escribía: ‘El municipio no sintoniza con la realidad de los vecinos. No hay prevención ni coordinación entre las fuerzas’.
Hoy, como Intendente, profundizó aquello que criticaba. El Municipio sigue sin sintonía. Las fuerzas no se coordinan. Y los vecinos, que antes estaban desamparados, ahora están además desengañados.
La piedra que rompió el parabrisas fue la misma que rompió la fantasía de que ‘ahora se ven los cambios’. El cambio fue de caras, pero no de fondo. Todo sigue igual… o peor. Porque todos cobran millones mensualmente.
⚰️ Zárate es tierra de nadie
Zárate está partida en dos: el Distrito real y la ficción de gestión que el oficialismo vende en redes sociales. El Distrito real tiene calles sin luz, zonas liberadas, barrios sin presencia policial, vecinas que piden ayuda por WhatsApp y no obtienen respuesta.
Y la ficción tiene placas con frases grandilocuentes, secretarios con camisas planchadas, alarmas de plástico, y Facebooks oficiales donde la única patrulla que circula es la del community manager.
📌 Conclusión: el único plan es no hacer olas
En Zárate no hay plan de seguridad. Hay plan de comunicación engañosa. Hay plan de no quedar pegado. Hay plan de ‘aguantemos que no explote todo’… pero ya ni eso pueden aguantar.
Pero la piedra voló. El parabrisas estalló. La paciencia vecinal también. Ocurrió el domingo en la noche y ayer volvió a ocurrir.
¿Qué están esperando? ¿Qué ocurra una tragedia?
Si no puede parar a cuatro pibes que tiran piedras en la oscuridad ¿cómo creen que pueden proteger a los zarateños? ¿Querrán preguntarle al vecino de la calle Ituzaingó a 300 metros de la Justa Lima, según lo georreferenció un cuarto local… o a tantas otras víctimas de la inseguridad local?
La emergencia es real. El miedo es real. El abandono, también. La única ficción es que hay funcionarios responsables a cargo de la desidia gubernamental.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
