La transparencia en cuestión
En el Partido de Zárate, los ciudadanos estuvimos 17 días sin acceso a los decretos firmados por el Intendente Municipal. Esta falta de información parece no haber sorprendido a nadie. Los autoproclamados campeones de la transparencia actuaron de manera opaca una vez más, mientras que los concejales y dirigentes políticos, quienes deberían ser los primeros en alzar la voz, una vez más permanecieron en silencio. La pregunta es inevitable: ¿es esto una irregularidad aislada o parte de una práctica recurrente?
La ausencia de publicaciones oficiales
Durante este período, la responsable de publicar las normas municipales, Irene Guehenneuf, se encontraba de vacaciones. Aunque esto se sabía por sus publicaciones en redes sociales, se confirmó oficialmente con el Decreto N° 41/25, en el cual el Intendente Marcelo Matzkin le concedió ‘licencia por descanso anual por el término de Catorce (14) días, desde el 13/01/2025 hasta el 26/01/2025’, aunque ella había solicitado licencia ‘entre los días 13 y 25 de enero’. Este detalle plantea la pregunta: ¿No sabe Guehenneuf que no puede pedir licencia hasta el sábado y que se incluye el fin de semana completo en las vacaciones?
El problema central no es la licencia en sí, sino que en su ausencia no se publicaron normas municipales. Esto no solo refleja una falta de previsión organizacional sino también un desinterés absoluto por la garantía de acceso a la información pública.
La exclusividad en la publicación de normas
Además, nos enteramos de que Guehenneuf ‘tiene a su cargo, de manera exclusiva, la publicación de las normas municipales en el Sistema de Boletines Oficiales Municipales (SIBOM) […] por requerirse para tal labor de una clave que es otorgada con carácter personal, y que ha sido conferida por el ente provincial a cargo del sistema a la mencionada funcionaria’.
Ante esta situación, el Intendente Matzkin decidió ‘suspender la publicación de normas’. Parece una broma, pero es absolutamente cierto. Increíble. Menos mal que fueron solo vacaciones.
Este episodio deja en evidencia la falta de un sistema de respaldo. ¿Qué hubiera sucedido si la funcionaria hubiera tenido que ausentarse por una razón de fuerza mayor? No hay nadie que pueda reemplazarla ni un protocolo de contingencia para garantizar la continuidad de la publicación de normas.
Medidas tardías y soluciones improvisadas
Entonces, hicieron lo que ‘mejor’ saben hacer: tapar pozos… y taparlos mal. Como ‘se estima conveniente’, decretaron ‘Instruir a la Subsecretaría de Asuntos Legales para que proceda a gestionar y obtener la generación de nuevos usuarios habilitados para la publicación de normas en el Sistema de Boletines Oficiales Municipales (SIBOM) a fin de dar cobertura a las publicaciones en períodos de licencia de la funcionaria a cargo’, porque ni Guehenneuf, ni Cantlon ni Matzkin se habían percatado anteriormente de la situación. Y no lo habían hecho porque la realidad es que publicar las normas no lo toman como un ejercicio democrático sino tan solo como una obligación que están obligados a cumplir.
No es la primera vez que la administración municipal incurre en errores de esta magnitud. En ediciones previas del Boletín Oficial Municipal se han registrado omisiones, errores tipográficos y retrasos en la publicación de decretos clave. Si este tipo de ‘descuidos’ ocurren en cuestiones básicas, ¿qué nos garantiza que no se estén omitiendo o tergiversando datos en resoluciones más complejas?
Errores recurrentes y falta de compromiso
Si así no fuera, no incurrirían en los reiterados y graves errores que repiten en cada edición del Boletín Oficial Municipal, muchos de los cuales hemos alertado y han hecho oídos sordos. El ejemplo más claro de esta realidad es que, aunque el artículo 2 de este Decreto dispuso ‘la suspensión transitoria de las publicaciones en el Sistema de Boletines Oficiales Municipales (SIBOM), durante el período de licencia concedido en el Artículo anterior, reanudándose la regular publicación de normas el día 27 de enero de 2025’, la regular publicación recién se reanudó el 28 de enero. Es decir, no respetan ni las normas que ellos mismos toman y se autoimponen.
Este no es un problema menor. La falta de cumplimiento de normativas internas genera un precedente peligroso y por demás repetido, si no pueden garantizar el cumplimiento de sus propias disposiciones en asuntos administrativos básicos, ¿qué se puede esperar de su gestión en temas más sensibles?
La indiferencia generalizada
Sin embargo, no hay mucho que esperar porque a todos les da igual. Ni los concejales del oficialismo ni la oposición están preocupados en hacer las cosas bien, en obligar a cumplir la ley. Si no lo hacen en este sencillo y ‘tonto’ Decreto, ¿qué se puede esperar del resto de las normas?
Esta situación pone de manifiesto una preocupante falta de compromiso con la transparencia y el respeto por las normas establecidas, lo que debería ser motivo de reflexión para todos los actores políticos y la ciudadanía en general.
El acceso a la información es un derecho de los ciudadanos y una obligación de los funcionarios. La pregunta que sigue en el aire es: ¿cuánto más estamos dispuestos a tolerar?
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

4 comentarios
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