Desde la presentación del proyecto de financiamiento de Zárate Basket por parte del Estado municipal, algo opuesto a lo que sostenían en la campaña electoral, se sabía que era una mentira. La lectura del proyecto que era una burda copia del Acuerdo alcanzado con Defensores Unidos, exponía que el interés no era el anunciado sino otro oculto.
Tan grosera era la situación que los concejales oficialistas devolvieron el proyecto al Intendente ‘en virtud de las inconsistencias observadas’.
Eran muchas, demasiadas, tan notorias y evidentes que hasta Leandro Matilla lo observó. Pero pasó el tiempo y tras la aprobación del proyecto de ordenanza y su posterior promulgación por el Intendente, hecha de una manera tan oscura que los obligó a no publicar el texto del acuerdo a firmar, la discusión política sobre el financiamiento de Zárate Basket, temática en la cual muy pocos podemos mostrar coherencia en nuestras posturas, pasamos a otro estadio de la discusión.
Esa discusión la perdimos, de acuerdo a la ordenanza los zarateños (todos) van a financiar al Club Unión de la Ciudad de Zárate, incluso quienes no viven en la ciudad de Zárate, así que de nada sirve quedar anclados en esa cuestión.
Sí queda por discutir si se cumple el acuerdo en cuestión.
Muchas de las cláusulas se aplicarán, o no, a lo largo de la duración del acuerdo, pero hay algunas que ya deben ser puestas en prácticas y así no fue.
El punto b.3 de la cláusula tercera establece que a cambio de los 53 millones doscientos mil pesos a percibir por el Club, éste le brindará al Municipio ‘publicidad estática en la parte trasera de la camiseta del equipo de básquet de Primera División’. ¿Esto se cumplió?
Zárate Basket jugó, y perdió, con Boca Juniors, y su camiseta no tenía la citada publicidad.
Zárate Basket jugó, y perdió, con Independiente, y su camiseta no tenía la citada publicidad.
Arrancamos mal, el acuerdo no se cumple.
Y esto no es más que una muestra de la realidad que campea en la Municipalidad de Zárate, que exhibe que los actuales gobernantes son peores que los anteriores, que Marcelo Matzkin, como Intendente, es peor que Osvaldo Cáffaro.
Cáffaro no publicaba las normas, le otorgaba millonadas a Zárate Basket, no daba explicaciones de nada, cierto es con la complicidad implícita y explícita de todas las fuerzas políticas zarateñas.
Matzkin, pretendiendo cumplir las formas, hace exactamente lo mismo… el problema es que hizo campaña electoral diciendo que no lo haría.
No es cuestión de si se le dan muchos o pocos millones a Zárate Basket, prometieron que no lo pagarían los vecinos y en la actualidad lo están pagando, y encima ni siquiera reciben a cambio lo que acordaron que recibirían.
Son peores, pero pretenden autoconvencerse de lo contrario comparándose permanentemente con Cáffaro. El tema es que no son peores porque hagan cosas peores, son peores porque pudiendo hacer mejor las cosas, pudiendo cumplir con la palabra empeñada, pudiendo gobernar mejor, eligen la mediocridad. Pudiendo gobernar transparentemente, eligen el oscurantismo, el mismo que Matzkin criticaba cuando estaba del otro lado del mostrador, el mismo que decía que no ocurriría en su gobierno. Basta ver la información que ocultan, basta ver lo mal que publican las normas (y las que no publican), basta ver lo mal que gobiernan, viviendo de prestado y sin un programa de gobierno a futuro.
Zárate Basket es, quizás, el ejemplo más acabado del fraude electoral que significó Juntos.
Hoy, como 7 meses atrás y cada vez más, estamos convencidos que estamos mal y vamos peor.
Dijo el Intendente Matzkin en su discurso de apertura de sesiones ordinarias del HCD, ‘vamos a ser una sociedad mejor si cumplimos las reglas […] entonces cumplamos las normas que es lo único que nos va a transformar en una sociedad mejor’, con su accionar y el de los concejales, hoy somos una sociedad peor.
Son parte de lo mismo, pero no son iguales… son peores.
Osvaldo Matzkin, como Intendente, es peor que Marcelo Cáffaro.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
